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Hablemos de economía regional… pero en serio

Uno de cada tres trabajadores de Ñuble que migra, tiene un alto nivel educacional. Razonable si se constata que, para empleos similares, la Región Metropolitana paga un salario que supera en 40% lo que paga el mercado laboral de Ñuble.

Es una realidad que golpea fuerte a los hogares de la región, quienes miran con impotencia la migración de sus jóvenes talentos. Las universidades locales que forman profesionales para la industria agrícola dan cuenta de dicho fenómeno: “A pesar de que Ñuble es una región agrícola, la cantidad de ingenieros civiles de la especialidad, que trabajan en la región, es bastante baja en comparación con otras regiones” (Fuente: La Discusión, septiembre de 2021).

El diagnóstico de origen del problema es mayoritariamente compartido por los agentes públicos y privados. Existen barreras para atraer inversiones que se requieren para el impulso de la matriz productiva local. Con un bajo nivel de desarrollo de la industria, existen pocas chances para retener a los jóvenes talentos de Ñuble. Revisemos algunas cifras

El estancamiento de la actividad económica de Ñuble queda en evidencia cuando se calcula el PIB per cápita sobre el producto interno bruto real (referencia 2018). Durante el período 2013 – 2021 el pib per cápita nacional invariablemente duplicó al pib per cápita local. En efecto, en términos promedio en el período, el país registra 9,8 millones de pesos encadenados per cápita, mientras que Ñuble anota 4,4 millones de pesos per cápita.

Los indicadores sociales tampoco han experimentado cambios significativos. Los registros de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional Casen 2017 y 2020, ubican a Ñuble como la segunda región con mayor tasa de pobreza ingresos del país.

La actividad agrícola tampoco ha sido la excepción. La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias Odepa del Ministerio de Agricultura muestra que, en materia de producción triguera, Ñuble ha disminuido su participación en la producción del 16% en la temporada 2017/18 a menos del 15% en la temporada 2020/21. En la producción total de maíz, si bien Ñuble mostró un significativo incremento en su participación llegando a 13% en la temporada 2019/20, se registra una brusca caída de más de 200 puntos base en el periodo siguiente (10,9% temporada 2020/21).

En definitiva, más allá de las cifras, la Región de Ñuble requiere materializar inversiones críticas. En especial aquellas que permitan asegurar el abastecimiento de agua y la disponibilidad del uso de la energía eléctrica. Empero, mientras las inversiones hídricas duermen en deliberaciones de la autoridad, las inversiones en líneas de transmisión se proyectan sin pena ni gloria para la oferta eléctrica de la región.

En este sentido, si queremos hablar en serio de economía, se debe partir por fijar el plazo de licitación del embalse La Punilla e incluir inversiones para bajadas locales de energía eléctrica en aquellos megaproyectos de líneas de alta tensión de 220 kvA que se van a instalar en el territorio. Al menos, es lo que esperan los agricultores para regar más de 70 mil hectáreas del valle del río Ñuble y los 200 proyectos agrícolas que esperan la factibilidad eléctrica para materializarse.

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