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Advierten que “pandemia de la salud mental” ya es una realidad

Agencia Uno

En estos meses de crisis por el Covid-19 para nadie ha sido un secreto el impacto que ha significado esta pandemia en el estado emocional y mental de las personas, sin excluir ningún grupo etario o segmento poblacional. Los expertos adelantan que la “pandemia de la salud mental” ya es una realidad, provocada por la incertidumbre de no saber qué nos espera más adelante.

El profesional de la consultora Grupo Insight Psicólogos, Renzo Jiménez, advirtió que en este escenario de emergencia sanitaria marcada por una segunda cuarentena en Chillán y Chillán Viejo, ha conjugado diversos elementos que puede gatillar una crisis en las personas, lo cual ya se ha empezado a percibir, a través de consultas.

“El hecho que la misma sociedad esté en este punto de quiebre es lo que tiene tan afectado a las personas, porque la incertidumbre va asociada con no saber lo que va ocurrir el día de mañana incluso con la vida de cada uno, eso es la situación más compleja. Ahora aún más con el hecho de volver a una segunda cuarentena, se entiende que es por necesidad de salud pública, tiene un costo importante en salud mental para las personas que ven afectada su fuente de trabajo y obviamente que hay un recuerdo de lo que significó el confinamiento que tuvimos en marzo, de alguna manera es como revivir el trauma. Recuerdo que un paciente ni siquiera se atrevía a salir al aire libre por temor a contagiarse. Eso de volver a una cuarentena despierta muchos fantasmas interiores en la forma de temores, ansiedades e incertidumbre de no saber cuándo se va acabar esto”, explicó.

En ese sentido, advierte que es probable que el país, en general, se enfrente a una segunda pandemia, la de la salud mental, lo que deja un manto de dudas respecto de la capacidad del sistema de salud actual para enfrentarla adecuadamente.

“La red de salud pública posee profesionales que pueden atender a las personas, pero todo existe en un nivel demasiado mínimo para representar un beneficio específico para las personas, o sea, la gente va al sicólogo a pedir una hora en salud pública, y se le atiende una vez al mes por un plazo de 25 a 30 minutos, y eso no responde a un problema de los profesionales, para nada, sino que responde a las falencias del sistema que no está preparado para poder cubrir mayor cantidad de demanda (…) Estoy totalmente de acuerdo con la posibilidad de que se nos presente una pandemia, en el ámbito de la salud mental, y desde mi propio ejercicio, te puedo confirmar que las consultas de personas afectadas por el estrés, que conlleva estar viviendo en esta nueva realidad, han aumentado exponencialmente en el último tiempo”, confirmó.

Bajo circunstancias actuales, los profesionales aconsejan bajar la presión y el nivel de exigencia en las diversas tareas, ya que no se puede rendir de la misma manera que en un año regular, considerando que gran parte de la población se encuentra en modalidad de teletrabajo y los niños con clases online. Por lo que llaman también a los empleadores a tener mayor empatía, en ese sentido, considerando que los trabajadores se desempeñan con el estrés de la incertidumbre en todo ámbito.

“Mantener viva una red de apoyo y eso implica que siempre voy idealmente a contar con personas a mi alrededor que lo estén pasando de la misma forma que yo, y me puedan ayudar a entender, primero, que no soy el único que está viviendo circunstancias difíciles, que no soy el único que tiene riesgo de perder el trabajo, que no soy el único que tiene riesgo de tener familiares enfermos, de que esta situación nos afecta a nivel personal. Lo segundo, es tratar en lo personal de dejar de intentar controlarlo todo, entender que hay que fluir un poco más y vivir en el presente, y lo tercero, es que si ya me encuentro en una situación en que mi forma de vivir o mi cotidianeidad se afectó tanto, que ya no puedo llevar mi ritmo de vida como lo estaba intentando, solicitar ayuda profesional, y ahí es donde hay que intentar renegar del estigma y entender que buscar ayuda en un psicólogo de verdad te puede ayudar a vivir mejor, con menos presiones”, sostuvo Jiménez.

Mayor demanda

Según el psiquiatra de la Unidad de Salud Mental del Servicio de Salud Ñuble, Jorge Fierro Tornquist, el hecho de cursar la tercera semana de aislamiento estricto en la intercomuna desencadena que reacciones como la ansiedad, miedo, angustia y estrés se pueden ver incrementadas en la comunidad, lo que han generado mayor demanda por este tipo de atención.

“En relación a la existencia de esta ‘pandemia de la salud mental’ en realidad ya estamos atravesando por dificultades en la salud mental de toda la población a partir de lo que está ocurriendo, en términos sanitarios. Esto no es el futuro, esto es ya la realidad. Los primeros meses de la pandemia y del confinamiento, las atenciones de salud mental no se vieron incrementadas, incluso pudieron verse un poco reducidas, porque a lo mejor la población estaba atenta a otras cosas, pero hoy ya se observa que la demanda por atenciones sí se ha ido incrementado con síntomas como la ansiedad, la angustia, el miedo y también en reacciones conductuales desde la irritabilidad que son secundarias a lo primero”, reveló.

El especialista indicó que bajo las condiciones actuales se han impulsado diversas iniciativas para responder a esa necesidad de la población afectada en su salud mental.

“Hay diferentes estrategias que se han ido poniendo en práctica desde la prevención, promoción e intervención en salud mental con el propósito de estar preparados para abordar estas cosas que están ocurriendo. En este sentido, no es posible saber a cabalidad si es que en algún minuto nos podemos ver sobrepasados, pero estamos intentando disponer como red de toda la información necesaria y las nuevas modalidades de trabajo para dar la respuesta a toda la población. Tenemos que utilizar las tecnologías, atravesar las brechas tanto nuestras como red, respecto a la tecnología, pero también de nuestros usuarios, acercándonos a través de visitas domiciliarias”, comentó.

Finalmente, el doctor aclaró que es normal y esperable tener reacciones como pena, ansiedad y temor por algunos días. Sin embargo, si esto se sostiene el tiempo y en intensidad debe ser una señal de alerta, ya que podría corresponder a una patología, situación que debe ser evaluada y definida por un profesional del área.

“Cuando se evalúa si esto corresponde a una patología se basa en la intensidad, si esto está interfiriendo con mi día a día, con mi relación de familia, con mis labores en el trabajo y en casa, con la duración. Si es que tengo un temor o angustia y es que acotado en el tiempo y después logro disfrutar, es una reacción normal, pero si se prolonga por varios días, ya estamos frente a otro indicador que podría hablarnos de algún trastorno o patología. Si esto está generando alteraciones significativas desde lo físico, malestares somáticos como cefalea, dificultades para dormir, pesadillas, malestares articulares o abdominales, si es que vamos sumando todas estas cosas de alguna manera ya pueden ser orientadoras”, advirtió.

Consecuencias

Paulina Paz Rincón González, profesora Asociada al Departamento de Psicología de la Universidad de Concepción, explicó que las consecuencias del confinamiento son variadas, y pueden ir desde malestar e intranquilidad, dificultad para dormir, mayor irritabilidad, a síntomas ansiosos moderados a severos, baja en el estado de ánimo, cuadros depresivos, entre otros.

A su vez señaló que el impacto de la crisis sanitaria, así como las medidas para su control, dependerá de diferentes factores como las características de la situación que se está viviendo, las características personales y el entorno y las circunstancias.

“Si bien podemos creer que todos/as estamos viviendo la pandemia y sus consecuencias y nos afecta a todos/as por igual, ello no es efectivo, hay diferencias en lo que cada persona experimenta, no es lo mismo vivir confinado varios meses en un espacio pequeño con hacinamiento, por ejemplo, o vivir en una casa amplia en que hay varios dormitorios o habitaciones; no es lo mismo vivir con un agresor sexual o intrafamiliar que vivir esta misma situación en un espacio libre de violencia; no es lo mismo tener trabajo y no sufrir por cómo alimentar a tu familia, que estar desempleado o cesante, no es lo mismo vivir esta situación con un familiar contagiado y aislado con riesgo de muerte que sin ello, no es lo mismo trabajar en el sistema de salud y verse expuesto a horas interminables de turnos y el riesgo de contagio, que trabajar en otra área”, detalló.

“Entonces eso ya da luces acerca de que el impacto en la salud mental va a ser distinto en función de las circunstancias. A ello hay que sumar los recursos personales para hacer frente, muchos relacionados nuevamente con el contexto ya que la capacidad de afrontamiento de una persona va a ser distinta en grupos más vulnerables de la población (adultos mayores, mujeres, niños y niñas, personas en situación de pobreza, existencia de trastornos mentales previos, etc.) que suelen tener menos acceso a recursos y sufrir discriminación”, prosiguió la académica.

El actual estado emocional y mental de los chilenos a raíz de la pandemia es similar a las experiencias registradas por los ciudadanos del resto del mundo que están sufriendo los efectos del coronavirus, sin embargo, la Doctora en Psicología advirtió que también existen diferencias, y están marcadas por el estallido social de octubre del año pasado.

“Es similar en muchas cosas, pero es distinta porque nosotros veníamos con un contexto previo de una situación altamente estresante a partir de la crisis sociopolítica de 2019, por tanto, veníamos ya con una carga emocional en nuestra población, que como es usual, en situaciones potencialmente traumáticas, suele afectar a los grupos más vulnerables. Esto hace que muchas personas, en esta nueva situación potencialmente traumática puedan verse más afectadas”, puntualizó.

Rincón González añadió que “del mismo modo, la crisis de confianza que afecta a nuestras instituciones políticas, y en este caso en particular al gobierno, hace que las medidas adoptadas para el control de la pandemia puedan tener un nivel de adherencia menor al que se puede dar en otros países, lo que a largo plazo podrá impactar en las consecuencias sanitarias, económicas y, por ende, en salud mental”.

Convivencia familiar

En estos tiempos de aislamiento, para la convivencia familiar puede ser todo un desafío mantener en equilibrio las rutinas que hagan del hogar un espacio agradable para todos sus integrantes, por lo que la profesora del Departamento de Psicología de la UdeC sostuvo que adaptarnos a esta nueva situación “puede implicar hacer la vista gorda con el orden, por ejemplo, y generar espacios alternativos para el trabajo y el colegio en casa, generar tiempos para recreación en familia y también para la intimidad, para el espacio personal”.

Agregó que se deben delegar las responsabilidades domésticas para que todos aporten en los quehaceres de la casa.

“Creo que es clave, en el caso de los hogares en que hay más de un adulto responsable y autovalente, la corresponsabilidad de las labores del cuidado y domésticas. Si seguimos con los roles tradicionales en que las mujeres tenemos una sobrecarga en tareas domésticas y de cuidado, en estas condiciones, la sobre carga es aún mayor. Es clave el cambio de paradigma y el asumir el espacio doméstico como lo que es: el espacio de todos y todas. Para ello se debe conversar sobre el tema, describir detalladamente las cargas que hay en el hogar, asumir compromisos de equidad, formar con el ejemplo a niños, niñas y jóvenes para que asuman su cuota de responsabilidad en las tareas del hogar”, reveló la experta.

Recomendaciones

Entre los consejos para sobrellevar la cuarentena y el confinamiento, sin afectar la salud mental de las personas, la psicóloga Constanza Cusacovich Garrido destaca que se debe aumentar la comunicación dentro de la familia para reforzar los lazos de confianza.

“Si como adultos estamos viendo que nuestros hijos están muy retraídos y desmotivados intentar dialogar con ellos, preguntarles directamente qué les pasa, cómo los puedo ayudar. Como adultos aumentar nuestras redes, fomentar la comunicación e instancias de distracción familiar positivas”, dijo.

Si existe un problema lo mejor es enfrentarlo, no negarlo ni evadirlo. Buscando las estrategias necesarias para salir de dicha situación o ayudar a otros a solucionar el problema.

“Observar que si tengo alguna sintomatología que se relacione con el estrés, ya sea a nivel  fisiológico, emocional o conductual pedir ayuda, buscar también tiempos recreativos saludables que puedan aportarme, despejar nuestra mente, tomar tiempo para mí y después retomar mis quehaceres y hacer un quiebre importante que me permita recrearme sanamente. El ejercicio físico también es fundamental por lo menos media hora al día para secretar la endorfina necesaria para poder ir mitigando los niveles de estrés previniéndolo o enfrentándolo, no necesariamente un ejercicio físico que no nos guste, algo que sea de nuestro agrado, puede ser bailar, caminar”, subrayó.

Cusacovich sostiene que las rutinas del sueño y la alimentación son importantes, y no deben sufrir alteraciones. “En estos tiempos de pandemia los horarios están un poquito trastocados, respetar los horarios de alimentación, los patrones de sueños que son necesarios para tener un sueño reponedor. Hay mucha gente que está experimentado trastornos de sueño, por eso hay que separar el trabajo del dormitorio, el dormitorio dejarlo solo para el descanso, no discutir ni resolver conflictos dentro del mismo dormitorio, no dejarlo como oficina”, recalcó.

Texto: Susana Núñez / Antonieta Meleán

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