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¿Ya comenzó la recesión?

Agencia Uno

¿Ya comenzó la recesión? Es una pregunta que muchos se están haciendo, a partir del resultado del Imacec de septiembre que informó ayer el Banco Central, y que mostró una contracción interanual de 0,4%, la primera cifra negativa desde febrero de 2021, cuando el país aún sentía el impacto de las restricciones por la pandemia.

La disminución de septiembre se explicó por la caída del comercio y la industria manufacturera, efecto parcialmente compensado por los servicios, que hasta ahora siguen mostrando números azules.

Si bien el Indicador mensual de la actividad económica -Imacec- no mostró una caída tan brusca como la que esperaban los analistas (entre -1,0% y -2,0%), lo que dio pie a que el ministro de Hacienda, Mario Marcel, señalara que el resultado da cuenta de un ajuste más suave; lo cierto es que más allá de la magnitud de la caída, la economía podría estar entrando en una recesión técnica, entendida como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB.

De hecho, Marcel se aventuró a reconocer que “al agregar el dato de septiembre a los datos de julio y agosto, vamos a tener un trimestre con una variación levemente negativa comparado con el trimestre anterior, y es muy probable que el cuarto trimestre ocurra algo similar, entonces, se va a cumplir con la definición técnica de recesión”.

En el primer trimestre de 2022 el PIB se expandió 7,2%, mientras que en el segundo creció 5,4% respecto a igual periodo de 2021. Tras un rebote histórico del 11,7% en 2021, la mayor expansión en cuatro décadas, la economía está dando señales de enfriamiento y registra una inflación inédita en tres décadas, lo que ha llevado al Central a retirar rápidamente el estímulo monetario que aplicó con el inicio de la pandemia, lo que se ha traducido en sucesivas alzas de las tasas de interés, un remedio para la inflación, pero un golpe al crecimiento.

Pero la confirmación del escenario recesivo no llegará este año, porque el Central informa las variaciones trimestrales del PIB con casi tres meses de rezago, razón por la cual el Imacec es de gran utilidad para conocer, con un desfase de un mes, el comportamiento de la economía, que pondera la actividad de un 90% de los sectores que mide el PIB.

Así, mientras el Imacec de julio pasado tuvo un alza interanual de 1,0% , el de agosto no tuvo variación (0,0%) y el de septiembre, como se informó ayer, disminuyó 1,0%.

En ese sentido, si bien los números comienzan a confirmar las distintas proyecciones de organismos internacionales y del propio Banco Central, es decir, que el país enfrentará una caída de su PIB en 2023, también es justo aclarar que la base de comparación -el año 2021- es bastante alta. Por ello, algunos advierten que las peores cifras están por venir.

No obstante, a juzgar por el comportamiento estacional de sectores como el comercio, el turismo y la agricultura, se puede albergar la esperanza de que el cuarto trimestre de 2022 pueda tener un descenso “suave” o incluso, una variación nula o positiva en algunas regiones, como Ñuble.

Dado que el primer afectado por una recesión es el empleo, será clave el aporte desde el sector privado, concretando las inversiones proyectadas y evitando sacrificar el capital humano de las empresas, pero fundamentalmente, desde el sector público, a través de políticas de apoyo a las Pymes e incentivos al empleo, de manera que el impacto de la caída también sea “suave” para los hogares.

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