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Servicio de Salud estima que un 70% de los niños en Ñuble presentan caries

Fue toda una serendipia. El martes pasado y por solicitud de la Unidad Dental del Servicio de Salud Ñuble (SSÑ), el alcalde de Chillán, Camilo Benavente, aceptó coordinar una reunión con integrantes del concejo municipal, el Servicio de Salud, la Seremi de Salud, personal de Essbio y la unidad de jurídica municipal, para tratar un tema que asomaba, a lo menos, preocupante. Las regiones de Biobío y la de Ñuble, son las únicas del país que no aplican flúor a sus redes de agua potable.

Lo anterior, debido a un fallo de la Corte de Apelaciones de Concepción, de 1994, el que, si bien fue discutido por los representantes de Essbio en las respectivas audiencias, terminó con una resolución a favor de las autoridades sanitarias de la época en orden a dejar de aplicar el elemento químico al agua.

El argumento de las autoridades sanitarias de ese año, cuando Ñuble aún estaba bajo la administración política del Biobío, se basaba en (resumidamente) que ya a partir de los 90, la industria alimenticia tenía en el mercado una gran cantidad de productos lácteos enfocados a un mercado infantil, que venían fortificados como nunca antes con flúor y calcio.

Lo propio ocurría con la totalidad de los dentífricos para niños y adultos.

“Y como la cantidad de flúor que requiere el organismo tiene un límite máximo, ellos (las autoridades) argumentaban que fluorar el agua no solo dejaba de ser un aporte en materia de fluoración dental, sino, además, todo ese flúor que contiene el agua que no se ingiere, y que es la enorme mayoría, genera sedimentos que afectan considerablemente al medio ambiente”, explicó en la reunión, el gerente de Essbío en Ñuble, Roberto Rivas.

Sin embargo, y ante la ausencia total de estudios de resultados y de observaciones documentadas de los efectos posteriores a la resolución judicial del 94, fue que esta serendipia se hizo presente capturando la atención de todos los presentes.

“En Ñuble, el 70 por ciento de los niños tienen caries”. La frase la puso sobre la mesa el odontólogo del Servicio de Salud Ñuble, Diego Muñoz, quien añadió que ante esta falta de investigaciones posteriores al fallo (en otras palabras, falta de rigor científico tras una resolución política de salud) era necesaria realizar estos estudios, ya que ni siquiera se contaba con el dato duro sobre cuánto de ese porcentaje regional representa a los niños de Chillán.

Y el saber cuántos son los niños de Chillán es una necesidad que, al menos esta vez, no obedece a una ventaja del centralismo, sino a que el proceso de floración del agua en Chile solo se aplica en las ciudades estrictamente urbanas, y no en sectores rurales.

“Creemos que es necesario comenzar a hacer los estudios de cohorte en la comuna, para tener una certeza sobre los efectos de la medida”, añadió el doctor Muñoz quien añadió que “evidentemente, este problema de caries obedece a muchos otros factores y no solo a un tema de falta de flúor, pero es evidente que el tema del estudio no es responsabilidad de la Municipalidad, sino que lo debe realizar el equipo técnico del Servicio de Salud”.

Al menos los programas públicos de salud bucal son variados en Chillán y en el resto de la región, como el programa municipal “Sembrando Sonrisas” que cuenta con una unidad móvil que va a los jardines y otro programa dedicado a los liceos de la ciudad y que les permite contar con dentistas en sus propios establecimientos por una jornada completa, una vez al mes.

Sin embargo, y ante la falta de constatación de toda evidencia que apunte a si es o no positivo no contar con una red de agua potable fluorada en la región, esta mesa de trabajo acordó nuevas reuniones para presentar un plan de trabajo e investigaciones respecto a esta situación. Si se llega a la conclusión que es mejor sumarse a las otras 14 regiones del país que sí procesan el agua, será tarea de Jurídica el comenzar a elaborar una presentación, esta vez, en la Corte de Apelaciones de Chillán, para revertir la medida.

Bajo el promedio de la zona

Como es de suponer, el que el 70% de los niños y adolescentes del país tengan problemas de salud bucal es algo que se observa en todo Chile.

De hecho, la caries es la enfermedad crónica más prevalente en niños y constituye un problema de salud pública debido a su alta prevalencia, su impacto negativo en la calidad de vida y el alto costo de su tratamiento

Según la OMS la caries logran  afectar entre el 60 % y 90 % de la población escolar y su aparición se asocia con factores socioculturales, económicos, ambientales y del comportamiento .

Otro factor que influye son las barreras para recibir tratamiento dental adecuado: barreras de acceso y utilización de servicios odontológicos y con factores económicos que influyen en la capacidad de cada familia para contar con cobertura dental, especialmente cuando se habla de Ñuble, la región más pobre del país, según las últimas mediciones del Gobierno.

Ya la Encuesta Nacional de Salud realizada en 2009-2010, evidenció que en Chile las disparidades de salud bucal existen para muchos grupos, por nivel socioeconómico, educacional, género, edad y ubicación geográfica, siempre afectando con mayor severidad a los más desfavorecidos.

El Plan Nacional de Salud Bucal 2018-2030 ha formulado e implementado programas derivados de las diferentes políticas y estrategias en salud bucal, con el objetivo de disminuir las inequidades y brechas detectadas en nuestro país (Ministerio de Salud, 2018).

Generar esta evidencia permitirá respaldar la toma de decisiones respecto de las acciones de prevención y promoción focalizados en estos grupos vulnerables, en especial si se considera la situación socioeconómica regional.

No es de extrañar que, conforme al SSÑ, este 70% de niños ñublensinos con caries, sea un 7% más que lo que marca la media de los niños de la zona Centro-Sur del país, que cifra en 63,3% la cantidad de escolares con esta afectación conforme al último estudio nacional realizado por la Junaeb en 2018.

Por lo demás, y conforme a lo expuesto por el doctor Muñoz, los programas públicos de salud bucal llevados a cabo en Chillán, y puestos en marcha hace más de una década, tampoco han sido objeto de seguimientos que permitan evaluar la efectividad ni actualizar las estrategias conforme a nuevas incidencias culturales, alimenticias o educativas.

Debate abierto por el flúor

No se puede perder de vista que si esta mesa es producto de una convocatoria del Servicio de Salud Ñuble, es porque en efecto, hay voces al interior de esta entidad que están por promover a que Essbio vuelva a florar el agua en la capital regional de Ñuble.

Roberto Rivas explica que, en efecto, es esta empresa quien cuenta con los medios para realizar esa acción, pero siempre bajo el mandato de la Autoridad Sanitaria, autoridad que fue quien acudió a la Justicia en 1994 para que tal intervención se depusiera.

Fue, en efecto, en marzo de 1994, cuando se publicó un estudio en Concepción titulado “Efecto del uso sistémico del fluoruro en la salud integral del ser humano y el medio ambiente” desarrollado por académicos de la Universidad de Concepción, pertenecientes a las facultades de Ciencias Biológicas, Ciencias Químicas, Farmacia, Medicina y Odontología.

El estudio contó con el apoyo de investigadores extranjeros, profesionales expertos en la materia y científicos de la comunidad regional, con el patrocinio del Colegio de Cirujanos Dentistas, el Colegio de Bioquímicos y la Sociedad Chilena de Prevención y Educación para la Salud.

En forma paralela, el Departamento de Investigación y Medio Ambiente de Essbio Biobío, desarrolló un estudio titulado “La fluoración del agua potable, una decisión cuestionable”.

Las conclusiones de ambas investigaciones encontraban un incremento en la prevalencia y gravedad de la fluorosis dental, lo cual podría llevar a un aumento de la incidencia de caries, secundarias a las lesiones fluoróticas.

Además, se detectó un aumento significativo de la contaminación ambiental por fluoruro, que podría agravar otros problemas de contaminación ya existentes y cuyas consecuencias finales no se podían dimensionar

En 1995 comienza en Chile un debate acerca de la fluoración del agua potable. Por un lado, activistas sociales encabezados por la Corporación Corbiobío, científicos, especialistas en flúor, gremios de salud, organizaciones sociales y particulares ejercen presión, presentando al Senado un proyecto de ley que prohibía la fluoración del agua potable.

Al cabo de un año, y con debates en el Congreso, mediante, en Concepción anunciaban con orgullo que eran la única zona de Chile “libre de flúor en el agua potable”.

Y si bien – se reitera- no existen estudios de cohorte realizados por el Gobierno, “en 2016, la Universidad Católica de Valparaíso realizó un estudio comparativo entre Valparaíso, ciudad con flúor en el agua; y Concepción, midiendo los parámetros caries, obturación y pérdida (COP). En caries, Concepción tenía menos prevalencia que Valparaíso; en obturación, Valparaíso presentaba un 44% y Concepción, un 50%. Mientras que en obturación las diferencias eran tan bajas que perfectamente podrían deberse a un error muestral”, explicó Rivas.

El gerente de Essbio sostuvo, por lo demás, que conforme a los estudios internacionales a los que ha tenido que echar mano la empresa estatal demuestra que el flúor que aporta una red de agua potable presenta un porcentaje muy bajo del total que necesitan los niños, de entre 1 y 8 años que es la edad en que se debe reforzar la dentadura con este elemento para mejorar la salud bucal.

“Entonces, si tomamos en consideración las observaciones planteadas por quienes asoman en defensa de la naturaleza y que reclaman que más del 90% del flúor que se aplica al agua, termina en la naturaleza y no en la ingesta de los niños, lo que podemos decir es que florar el agua para ese propósito es el menos eficiente de todos los métodos existentes”, dijo.

Se estima que cada persona ocupa en su vida cotidiana un total aproximado de 160 litros de agua diarios en promedio. De ellos, cada persona consume menos de dos litro por día.

Pese a lo anterior, el que siete de cada 10 niños tenga caries, en la Región de Ñuble, se debe en gran medida a la falta de flúor.

Por esto es que, ya sea por la red de agua potable u otros medios, “es necesario comenzar a sensibilizar a la comunidad respecto a la importancia del flúor”, advierte el doctor Muñoz.

“Con los programas que existen podemos ir a los jardines infantiles a hacer trabajos de aplicación de flúor, pero adolescemos de una evaluación de esta política. Lo que sí hemos visto en la región, es que mientras a los dos años, un 17,5% de los niños tiene caries, a los cuatro ya son el 56,6%, lo que es mucho menos que lo que presentan a los seis años, lo que quiere decir que es mucho mayor el control que se aplica a los niños hasta los 4 ó 5 años”, advierte, apuntando a la obvia necesidad de ampliar el rango efectivo de control, por parte de las autoridades.

“A lo que apuntamos es que podamos asegurar que cada niño que nazca se pueda mantener sano en la medida que va creciendo, por lo que insisto en que no podemos desconocer estas cifras a la hora de tomar estas decisiones”, añadió.

Finalmente, la concejal Yanina Contreras, quien junto a los ediles Patricio Huepe y Rodrigo Ramírez asistieron a la reunión, apuntó a la necesidad de no tomar decisiones mientras no se tuviera plena claridad sobre efectos colaterales, en especial con las mujeres embarazadas y el exceso de flúor.

“En concreto, este sistema que están proponiendo de incluir el flúor en el agua, debe ser analizado para evitar contraindicaciones en mujeres embarazadas que van a estar tomando constantemente esa agua, lo mismo ocurriría con algunos enfermos crónicos cuya enfermedad de base implica una regulación estricta del consumo del agua”, apuntó.

Esta vez no se mira a Europa

Noruega, Suecia, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Finlandia, Islandia, Irlanda del Norte, República Checa e Italia, en 2003, fueron algunos de los primeros países que en cuya legislación se estableció la prohibición absoluta de aplicar flúor a la red de agua potable.

Lo anterior, tras los primeros reportes oficiales publicados en el 2000 respecto al exceso de las cantidades de flúor en la estructura ósea y en la inteligencia de los niños.

Luego se les unieron Alemania, Suiza, Países Bajo y Japón (añadiendo, en subisidio, flúor a alimentos como la sal) mientras que otras naciones como España, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y Chile, han persistido en ello.

Sin embargo, tampoco hay mayores estudios comparativos en estos mismos países respecto a las diferencias revisadas en la población infantil antes y después de la medida sanitaria.

Para el Servicio de Salud Ñuble, por lo tanto, no se puede aplicar la lógica de imitación que generan los países europeos en la mayor parte de los ámbitos relacionados a políticas sociales y ambientales.

Por otro lado, en la cita del martes pasado, el alcalde Benavente añadió que “hay que tener en cuenta demasiados factores, antes de aplicar acá lo que se determina en Europa, ya que el tema de las caries es multifactorial y no podemos solo atribuírselo a la presencia o ausencia del flúor en el agua potable. Ellos tienen otro régimen de alimentación, tienen una idiosincrasia diferente y una situación económica y políticas de salud pública muy diferente a la nuestra. Por lo tanto, si tampoco tienen estudios de cohorte, creo que no se puede pensar en que Chillán se suscriba a lo que allá han determinado”.

Lo que sí quedó claro tras este primer encuentro entre entidades estatales, municipales y gubernamentales es que “lo que se debe tener como objetivo final es el disminuír la inequidad en la salud bucal. Mientras algunos niños pueden ir a clínicas privadas o costearse un tratamiento dental costoso, hay otros niños que con un poco más de obstáculos, pueden acceder a programas públicos. Sin embargo, especialmente en los sectores rurales y en los segmentos más pobres de la comunidad, hay niños que, sencillamente, no pueden ingresar a ninguna de las dos opciones”, observó el concejal Patricio Huepe.

Buscar más información, ordenar nuevas investigaciones y coordinar nuevas instancias de promoción en intervención de salud dental en los escolares menores de 12 años son parte de las tareas que se propusieron los actores de esta mesa que acordó una segunda reunión dentro de cuatro martes más.

“Pero es un tema complejo del que aún falta información, pese a que ya cada uno puede comenzar a sacar sus primeras conclusiones, así que no se puede dar absolutamente nada por zanjado. Ni siquiera es válido pensar en que todas las regiones del país aplican fluor a sus redes de agua, salvo nosotros y la del Biobío, ya que esa realidad obedece a decisiones tomadas en la década de los 80, mucho antes de la aparición de estos estudios y de que se empezara a aplicar flúor en los alimentos. Pero insisto, no podemos cerrarnos a nada, mientras no tengamos la información completa en la mesa, y hayamos escuchado todas las opiniones”, cerró el alcalde Benavente.

Felipe Ahumada

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