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¿Qué tan cerca estamos como país de converger en el ‘nunca más’?

Agencia

Mañana se cumplirán 50 años desde que el país perdiera su democracia y la recuperara recién 17 años después.

Cincuenta años desde que el Estado violara sistemáticamente los derechos humanos de miles de compatriotas, y que en muy pocos de aquellos casos se alcanzara justicia.

Cincuenta años también desde que el país se dividiera inexorablemente sin poder, hasta ahora, reencontrarse.

Vanos han sido los intentos porque el mundo político confluya en un acuerdo que estipule que nunca más  en nuestro país volverá a ejecutarse un golpe de Estado; nunca más se violarán los derechos humanos, y nunca más se atentará contra la democracia.

¿Qué opinan distintos líderes políticos regionales al respecto?

“Hay gente que aún no lo cree”

Para el exradical, exalcalde de Chillán y destacado abogado de derechos humanos, Aldo Bernucci, la sociedad chilena está dividida.

“Creo que nosotros estamos divididos lo queramos o no, hay una división latente y se siente, se siente en el ambiente. Tú conversas con la gente, están los extremos de izquierda y de derecha, no hay un término medio”, manifestó.

Respecto de por qué cree que cuesta tanto llegar a un acuerdo por el “nunca más”, Bernucci apunta  que “hay una cosa de fondo, y es que hay gente que no cree esto. Derechamente no lo cree. ‘Oye, fíjate que a esta señora le hicieron esto, a este lo mataron, este fue detenido, y no, son todas mentiras, se arrancaron’. Entonces hay toda una negación, a muchas personas no les entra en la conciencia que una patrulla de militares haya subido a dos jóvenes adolescentes a la camioneta, los hayan rociado con bencina y hayan prendido un fósforo. Dicen ‘no puede ser’, y creo que para cualquier persona naturalmente que no es creíble. O que hayan acribillado al alcalde de Chillán y a su familia en su propia casa, por ejemplo. De una otra forma, a la gente le chocó de tal forma que como que se le cerró la mollera. ‘No es posible este invento de los comunistas’”.

Por otro lado, dice, “están las personas que fueron afectadas desde el punto de vista familiar. También ellos quieren una respuesta. ‘¿Qué pasó con mi marido? ¿Qué pasó con mi hijo? ¿Qué pasó con mi nieto? Llegaron a mi casa a las tres de la mañana, echaron la puerta abajo, se lo llevaron, y no apareció nunca más’. Entonces tampoco es creíble, y tampoco es creíble que, ‘oiga, lo llevamos, lo interrogamos y lo dejamos en libertad’. Entonces, yo creo que mientras no aparezcan y seamos francos en decir, ‘mira, esta persona está detenida, fue detenida, fue muerta, fue muerta, fue fusilada y está en tal parte, o hicimos tal cosa con su cuerpo’, no vamos a desaparecer las tensiones ni a devolver las confianzas, porque yo creo que aquí también se trata de confianza, de confianza en la persona que tú tienes al frente”.

Sobre el no suscribir ciertos acuerdos básicos de parte de cierto sector de la política chilena, Bernucci cree que “es como que se dejara la puerta abierta a ‘no nos gusta el Presidente elegido democráticamente, un golpe’. Esa es la sensación que queda, el miedo que puede volver. Harto le está costando a Piñera haber firmado este acuerdo. Yo creo que fue un gesto que debía hacer, él quiso dar un ejemplo a su gente. Fue mal Presidente, todo el mundo sabe que fue mal Presidente, pero tiene también estos gestos, que son gestos de democracia que deberían ser tomados en consideración por la gente”.

Bernucci cree que al inicio de la democracia, se pudo haber hecho más por entregar justicia.

“Creo que efectivamente la herida está todavía abierta. Como dice Benedetti, ‘donde se pone el dedo en la llaga de una herida, ya no ha cerrado, no cierra ni cerrará jamás’, y ‘el olvido está lleno de memoria’. Entonces yo creo que si cumplimos con esto, de lograr obtener que la herida sea cerrada, que la herida y esa llaga podamos coserla, como diría un matasano, yo creo que podríamos empezar a hablar ya de paz, podríamos empezar a hablar ya de sentimientos comunes respecto de eso”, expresa.

“Objetivo de impunidad”

Para la docente, concejala de Chillán y presidenta regional del PS, Brígida Hormazábal; “no habrá un ‘nunca más’ mientras no exista un respeto irrestricto de los derechos humanos, cuidemos nuestra democracia, busquemos la verdad de los detenidos desaparecidos y tomemos conciencia que un país debe sanar sus heridas para nunca más repetir la historia. Lamentablemente, seguimos polarizados al no reconocer lo sucedido, hoy hay políticos(as) que sus declaraciones te provocan perplejidad y rabia, que son de reiteradas provocaciones, desconociendo con sarcasmo y violencia las crueles, brutales y sistemáticas violaciones a los derechos humanos y las prácticas implacables del terrorismo de Estado, realizadas por el régimen militar. A esa inhumanidad se le ha llamado negacionismo, una actitud que ha enrarecido el ambiente en estos últimos meses, llegando a hacer caricaturas de uno de lo aspectos más estremecedores que un ser humano puede vivir, las violaciones a hombres y mujeres en condición de presos políticos, una de las prácticas más terribles del régimen militar, y que para ellos(as), solo ‘son mitos y leyendas’”.

Respecto de la posibilidad de alcanzar consensos respecto de la no repetición, sostiene: “no los habrá mientras no exista el reconocimiento a lo vivido  por muchos compatriotas y solo se quiera mirar al futuro, renunciando a la historia, dejando en la impunidad el dolor que perdura aún en muchas familias y que duele en sus corazones. Las nuevas generaciones no pueden aferrarse al viejo y falaz argumento ‘que no vale la pena mirar hacia atrás’, hay que develar el reiterado objetivo  de impunidad que los inspira”, porque un país sin memoria no puede avanzar ni tener futuro”.

“Deuda que debe ser reparada”

Entre las nuevas generaciones de políticas, la abogada y excandidata a consejera Constitucional, Josefa Balmaceda, cree que el concepto del “nunca más” está más vigente que nunca.

“Es necesario que un país pueda tener memoria e historia, y ante el escenario en que aún existen detenidos desaparecidos y sus familias buscando la verdad, es vital lograr esa sensibilidad en cada uno de los que componen nuestro país para poder garantizar que estos hechos no vuelvan a suceder, y como parte de la reparación y justicia a quienes sufrieron de crímenes de lesa humanidad”, sostiene.

Añade que “es muy importante que nuestro país no olvide valores intrínsecos a la persona humana como exigir y mantener respeto irrestricto a los derechos humanos y el cuidar del sistema de gobierno más saludable y justo que conocemos, que es la democracia. Además, la búsqueda de verdad sobre detenidos desaparecidos es una deuda que debe ser reparada. No sé si exista consenso en la actualidad sobre estos temas, sobre todo por lo expuesto y actitudes que han tenido distintos políticos de sectores de derecha respecto de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, y conforme mi punto de vista, esto es un síntoma preocupante para nuestra sociedad, puesto que lo que se pone en tensión frente a ello va más allá de una simple disputa o diferencia ideológica o política. Grafica el desconocimiento de la calidad humana y respeto a quienes fueron víctimas”.

“Sin reconocimiento no hay consenso”

Quenne Aitken, concejala de Chillán y militante del Partido Comunista, siente que estos 50 años “están mucho más polarizados, principalmente por tratar de decir que esto no ocurrió, tratar de decir que los desaparecidos son parte de una ficción, tratar de convencer a la gente de lo contrario. Más cuando pasaron 30 años en que tampoco hubo una educación de ciertos temas, en transición tampoco fue tan fuerte la difusión de lo que estaba ocurriendo. Siento que a 50 años no estamos a la altura de lo que deberíamos estar, que es reconocer hechos que ocurrieron, violaciones a los derechos humanos, desapariciones forzadas, violaciones, asesinatos. La gente en su totalidad no está convencida de lo que ocurrió. Como dijeron los ex alumnos del Liceo de Hombres, ‘sin historia no hay futuro’, porque podemos volver a repetir los hechos. Hoy creo que hay que seguir hablando del ‘nunca más’ porque estuvimos ad portas el 2019 de que volvieran a ocurrir los mismos hechos, y siento que nunca vamos a lograr un consenso mientras la derecha o cierto sector de la derecha política del país siga viendo y sintiéndose heredero de un gobierno que no fue un gobierno, sino un golpe de Estado. Siento que hay consenso de ciertos sectores de poder avanzar en estos temas, pero no hay una convicción como país de que las violaciones a los derechos humanos no deben seguir ocurriendo, que sí ocurrieron, que hay más de mil personas detenidas desaparecidas, que hay más de mil familias que todavía no pueden encontrar a sus familiares después de 50 años, y que hay personas que jamás conocieron a sus padres porque el Estado se los arrebató, la dictadura se los arrebató”.

Y concluy: “Mientras no reconozcamos esto con todas sus letras, que se violaron los derechos humanos, se violaron personas, se maltrataron -tenemos a artistas que les destruyeron sus manos para que no pudieran seguir tocando la guitarra-, mientras esto no sea reconocido como país en su totalidad, no va a haber consenso en ello. Y vamos a seguir luchando en la verdad, en la justicia y en la reparación. Porque mientras no sepamos todo lo que ocurrió, toda la verdad, sin que haya gente que pague por ello, no va a haber una reparación verdadera, y es el desafío que hoy día además existe con este Plan de Búsqueda que ha lanzado el Estado”.

“El consenso debe ser transversal”

Para el senador de la UDI, Gustavo Sanhueza, “el ‘nunca más’, más que un concepto, es una declaración de principios, a la cual todos como sociedad debemos adherir y hacernos cargo del pasado, presente y futuro de Chile. Su importancia radica en que nuestro país no puede volver a vivir ni atravesar por la violencia, el odio y el revanchismo que hubo en distintos pasajes de nuestra historia, especialmente durante la época convulsionada de los años 70”.

Según Sanhueza, “el consenso de que nunca más ocurran hechos de violencia en el país, debe ser transversal. Al menos, desde nuestro sector hemos sido categóricos en condenar la violencia en todas sus expresiones, y en hacer un llamado por el respeto irrestricto en materia de derechos humanos. Tanto en la declaración del gobierno, como en el documento que acordamos los partidos de Chile Vamos, hay principios que son transversales y rectores en una sociedad que debe reflexionar sobre su pasado, pero principalmente construir un futuro de bienestar. Nosotros hemos planteado que acogemos con empatía el dolor de quienes han sufrido y, al mismo tiempo, que tenemos un compromiso irrestricto por la democracia como medio para resolver nuestras diferencias”.

“Mirar en perspectiva”

El consejero regional, hoy independiente, Javier Ávila, considera en lo personal “intrascendente opinar hoy sobre si se firmó o no una declaración u otra, ni quién la firmó. Es más, creo perjudicial que se traiga, bajo el prisma de la contingencia, el análisis de una situación que por su trascendencia e impacto en la sociedad chilena, debe mirarse en la perspectiva del tiempo, pues ya es historia. Hace 50 años se quebró la democracia, principalmente por ineptitud e irresponsabilidad de los políticos de entonces, aunque precisamente a algunos les resulta más conveniente mirar solo los hechos ocurridos a partir del 11 de septiembre del 73, cuando claramente hay situaciones, hechos y horrores previos y posteriores, que deben ser considerados al escribir la historia”.

Según Ávila, “en esa mirada de las acciones y motivaciones de los actores políticos de entonces, no debemos olvidar que el mundo se movía en torno a modelos que resultaban claramente antagónicos y que, para algunos, incluso se legitimaba el uso de la fuerza y violencia para su consecución. Quienes vivimos esa dura época sabemos que las fuerzas armadas intervienen luego de señales de las principales instituciones del país que daban cuenta que el estado de derecho estaba sobrepasado y la convivencia nacional ad portas de enfrentamientos fratricidas generalizados. Hoy nos cabe la responsabilidad a toda la sociedad, especialmente los actores relevantes del mundo de la política, de comprometernos y obrar en consecuencia, para que nunca más suceda algo similar en nuestro país, y ese compromiso conlleve el respeto irrestricto de los derechos humanos y la voluntad de cuidar nuestra democracia, entendiendo en ello que los cambios se pueden lograr con la suma de voluntades mayoritarias, pero jamás con la fuerza y sometimiento del que piensa distinto”.

Agrega: “hoy, junto con la mirada en retrospectiva que nos demanda un serio e inquebrantable compromiso con estos conceptos tan relevantes de democracia y respeto a los derechos humanos, también responsablemente debemos tener a la vista el clamor de la comunidad que nos pide enfrentar la violencia y la inseguridad que afectan actualmente a nuestro país, y que sin duda es un peligroso germen que atenta contra el país que soñamos dejar a las generaciones que nos siguen”.

Rechazo a la violencia política

El diputado y jefe de bancada de RN, Frank Sauerbaum, cree que el gran aprendizaje de estos 50 años “es que la violencia política y las diferencias no nos pueden transformar en enemigos. reemos que es riesgoso cuando nos olvidamos de que las diferencias siempre se tienen que conversar, que la democracia se fortalece con más democracia y que los acuerdos y los consensos son parte de lo que los chilenos nos exigen. Lamentablemente hubo un sector político como la izquierda que validó la violencia el 18 de octubre de 2019, por ejemplo, para poder obtener un fin político, para llegar al poder, y eso no es aceptable. Y segundo, tampoco podemos olvidarnos que la izquierda condenó y ridiculizó los 30 años de acuerdos y consenso que tuvo la política nacional en donde el país se desarrolló de una manera notable, por lo tanto, ellos tienen que reconocer los errores que cometieron para que nunca más vuelvan a ocurrir”.

Sauerbaum agrega que “el friccionamiento político que hoy existe es producto también de que el propio Presidente de la República ha sido incapaz de aunar criterios ofendiendo y menoscabando a quienes no pensamos como él. Entonces se perdió una gran oportunidad de poder tener un día de reencuentro este 11 de septiembre. Se cometieron muchos errores políticos, y por eso al Presidente no le resulta este llamado ni este encuentro que quería hacer en la Moneda, ni tampoco la convocatoria para firmar un documento único. Se cometieron errores políticos infantiles, como ofender a los liderazgos importantes de derecha como Sergio Onofre Jarpa o Sergio Diez, y por lo tanto, creo que la gran reflexión que nos queda es que la violencia política nunca más puede estar presente en Chile, que el entendimiento siempre es necesario, que los acuerdos siempre tienen que darse en un marco de respeto de las diferencias, y que nunca más uno sobre otro puede poner el pie encima porque no piensa igual. Yo creo que en Chile nadie merece desaparecer por pensar distinto”.

“El respeto a los DD.HH. sostiene la democracia”

La diputada de la UDI, Marta Bravo, sostiene que “por cierto que suscribimos con el deseo de que en nuestro país nunca más se produzca un quiebre democrático, no solo por el enorme daño que significa para la institucionalidad de nuestro país, sino que principalmente por los efectos que conlleva una ruptura de esa índole. En cuanto a los derechos humanos, tal como lo manifestó nuestro partido con la declaración que firmamos esta semana, nunca estará en duda nuestra más irrestricta defensa y respeto de los derechos fundamentales de todas las personas, sin ninguna distinción. Creo que existe consenso en que es un principio básico en nuestra sociedad,  porque es uno de los pilares que sostienen la democracia”

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