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“Para algunos extremos, haga lo que uno haga te van a cuestionar igual”

Margarita Letelier

“Estamos dispuestos a hacer sacrificios, porque creemos que hoy Chile necesita gente común y corriente, que se ha sacado la mugre para poder trabajar y salir adelante. Esa es la gente que se necesita, que se dé cuenta de las reales necesidades de las personas, porque acá el discurso siempre ha sido reiterativo, se ofrece mucho, pero al final del día, es mucho mejor aplanar las calles, mirar directamente a las personas y decirles que trataremos de hacer algo por solucionar sus problemas”, sostenía Margarita Letelier (UDI) al iniciar su campaña como convencional por Ñuble, en enero pasado.

Tras ser electa en mayo y luego de un mes de funcionamiento de la convención, reconoce que el trabajo no ha sido fácil.

“La cantidad y diversidad de gente que he conocido ha sido muy enriquecedor, pero hay que reconocer que algunos son muy raros”, confiesa sin tapujos la convencional de la UDI, cuya primera intervención en la Constituyente se viralizó, luego que dijera abiertamente “que no sabía qué estaba haciendo ahí”, durante la discusión sobre si el órgano presentaba o no una declaración en torno a los presos del estallido.

La frase de la convencional local interpretó a varios de Chile Vamos, que hasta el día de hoy exigen que los convencionales se dediquen a abordar “los temas para los cuales fueron electos”.

“Hasta aquí ha sido positivo. Si bien yo siempre he criticado a los políticos, me he dado cuenta que es importante que haya en esta convención buenos políticos, que sean capaces de sacar adelante esto, porque está bien complicado”, reconoce.

– ¿Cómo evalúa este primer mes participando de la Constituyente?

– Siempre pensé que iba a ser más fácil llegar a acuerdos con todas las personas, por el bien del país, y hasta aquí, no se ha dado esa lógica. Ahora bien, de todos lados hemos cometido errores, porque se dicen palabras que no son las correctas y esto arde como la estopa, está la sensibilidad a flor de piel.

– ¿Cómo han tomado al interior de Chile Vamos las declaraciones que han hecho Teresa Marinovic o Marcela Cubillos, por ejemplo?

– Yo no conocía a Marcela Cubillos, y la encuentro muy inteligente, sabe mucho y es muy política. Quizás se debería mejorar el tono, pero lo que ella dice está perfecto. Me he dado cuenta que para algunos extremos presentes en la convención, haga lo que uno haga, te van a cuestionar igual, y yo no pensaba que iba a ser así. He visto reacciones que me han sorprendido, como por ejemplo, votaciones que solo son en contra porque son propuestas por Chile Vamos. No voy a generalizar, porque hay de todo, pero abunda una generación con mucho resentimiento y muy empoderada de una situación que no saben a dónde nos puede llevar, sin tener quizás los conocimientos y la experiencia de vida de los mayores.

– Aparte de Martín Arrau, ¿con quién comparte más en la convención?

– Con quien he conversado bastante desde el primer día es con Loreto Vidal, la constituyente independiente que abandonó la Lista del Pueblo. Uno se va juntando con las personas de su edad y ella se parece mucho a mí, no manda a decir las cosas con nadie y es una mujer de mucho trabajo. No tiene un sesgo político marcado, pese a que pensamos distinto. Es muy dialogante, pienso que renunció a la Lista del Pueblo porque estaba cansada de la falta de diálogo y de la agresividad. Es que eso la deja a una sin energía.

– ¿Qué quiso decir cuando en una de sus primeras intervenciones en la convención, dijo que “no sabía qué hacía ahí”?

– Nosotros fuimos mandatados para escribir una nueva Constitución, y los primeros días fueron un circo. Afuera tiraban peñascazos para liberar a unos presos políticos que no son tales, sino que son presos por delitos comunes; adentro, la discusión no era atingente a nuestro rol. Yo entiendo a Elisa Loncón respecto de que todos somos nuevos en esto, pero no debemos perder nuestro norte: escribir la Constitución. Después, ella ha tenido algunas declaraciones desafortunadas. Yo estoy segura que la mayoría del país quiere paz, tranquilidad, un mejor país, pero de manera pacífica y en forma correcta, sin errores.

– En general, ¿cómo cree que ha ejercido su rol la presidenta de la convención, Elisa Loncón?

– Creo que ella ha abordado temas que no le corresponden a la convención. A veces parece un poco inocente al decir que los constituyentes “pasan hambre”. Le ha faltado conocimiento político, que no lo tiene, para no caer en errores indefendibles. Perdimos tiempo también cuando no se aceptó el protocolo Covid del Minsal para aplicar el del Colmed, todos sabemos por qué. Todo eso es tontear con la plata de otros, y eso a mí me molesta. ¿Para qué? También ha habido desinformación de la mesa hacia el pleno, y por lo general, nos enteramos por la prensa de las cosas.

– Pero ahora, al parecer, ya está encaminado el trabajo, con la constitución de ocho comisiones provisorias. ¿Forma parte de alguna?

– No. Como pacto, privilegiamos a las personas que están más capacitadas, yo no soy abogada y creo que debe haber gente con experiencia. Además, son solo provisorias, después habrá otras comisiones. Mi intención es dar espacios para que la cosa funcione y no ser una piedra de tope. Ahora, eso no quita que uno participe de oyente.

– ¿Mejorará la comunicación entre la mesa y el pleno ahora que Rodrigo Álvarez forma parte de la directiva?

– Espero. Él tiene experiencia y formación, tiene muchas ventajas. Me da absoluta confianza, es una persona muy equilibrada y brillante, y con muchas habilidades blandas, esas que son escasas, no es alguien que se salga de sus casillas, algo que necesitamos.

Importancia del diálogo

– ¿Cómo vivió la polémica respecto de la negativa de ciertos sectores de la convención a que la derecha integrara la mesa?

– Eso fue muy miserable, y muchos se molestaron bastante. Es no construir, y fue muy incómodo para nosotros. Sin embargo, hubo respaldo, incluso el vicepresidente Bassa estaba de acuerdo. Esa experiencia, para mí que no estoy acostumbrada, me dejó muy mal, pero hay que empezar a acostumbrarse. Quiero pensar que lograr formar parte de la mesa fue producto del diálogo. Incluso Fernando Atria me sorprendió, después de verlo tan duro. Otro que tiene muy buenas intenciones, pero que yo lo veo complicado, es Agustín Squella.

– ¿Cómo es la comunicación con los otros constituyentes de Ñuble?

– Aparte de Martín (Arrau), yo tengo mucha conexión, porque es muy amable, con César Uribe. Con Felipe Harboe también me llevo muy bien, aunque lo he visto lejano, un tanto incómodo. No ha ido presencialmente, ha estado conectado y no se junta con nadie. Lo mismo Carolina Sepúlveda, con quien no tengo mucho contacto.

– ¿Tiene expectativas de que mejoren las relaciones al interior de la convención?

– Eso espero. La gente va madurando junto con el proceso. Estamos aún en la etapa de la euforia, pero de a poco irán bajando las revoluciones. En la medida que no sigamos perdiendo el tiempo, podremos comenzar la redacción del texto en septiembre. Ojalá esto sea como lo pensamos, todos fuimos impetuosos de jóvenes, no es algo malo, después uno va sopesando y madurando. Hay gente que está dejando el alma en esto, y como Chile Vamos estamos muy organizamos, nos reunimos todos los días. Debemos ser de los más organizados.

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