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Proyectan alza del desempleo regional en los próximos meses

Cristian Cáceres

El endurecimiento de las restricciones impuestas por la autoridad para frenar el alza de los contagios de Covid-19 tendrá severos impactos en el empleo local, coincidieron expertos y el gremio empresarial del comercio chillanejo, lo que se observará tanto en el primer semestre, en que no se descarta que la tasa de desocupación pueda llegar a dos dígitos incidido por el factor estacional, pero también se prevé que en el segundo semestre continúe la destrucción e empleos como consecuencia de la quiebra de empresas.

Esta semana, el INE informó que la tasa de desocupación regional llegó a 8,7% en el trimestre diciembre-febrero, una cifra particularmente alta si se considera que tradicionalmente, debido al impulso de las actividades estacionales, en esta época del año la tasa bordea el 7%.

En el complejo escenario descrito a nivel regional se añadirá también la reincorporación de aquellos que estaban fuera de la fuerza de trabajo, y que se encontrarán con un mercado laboral deprimido, abultando la tasa de desempleo, a los que se sumarán los despidos de muchos trabajadores que hoy están con sus contratos suspendidos.

“Hay que indicar que, aunque en el último trimestre del 2020 se pudo observar un repunte importante de la actividad económica, principalmente en el comercio, debido a los retiros de fondos previsionales, así como en la construcción, debido a la posibilidad de operar en etapas inferiores del plan Paso a Paso; dicho efecto se fue diluyendo a principios del año 2020, pues la actividad ha tendido a ralentizarse nuevamente”, expresó Héctor Garrido Henríquez, analista cuantitativo del Observatorio Laboral Ñuble (OLÑ), órgano dependiente del Sence.

El docente analizó que “las medidas de confinamiento tienen un impacto relevante sobre la actividad económica, sin embargo, este se ha ido mermando, en nuestra opinión, debido a dos factores, por un lado, los sectores económicos han ido mostrando una mayor capacidad de adaptación a las nuevas condiciones, que queda en evidencia en la implementación de nuevos canales de venta en el caso del comercio, y por otro lado, debido al relajamiento de la población en cuanto a la disminución de la movilidad, posiblemente debido a una sensación de seguridad por al avance del proceso de vacunación en el país. Esto ha llevado a la autoridad a endurecer las medidas para controlar a la pandemia que se encuentra en su punto más álgido”.

En ese sentido, el director del CER Regional, Renato Segura Domínguez, apuntó que “si bien la tasa de desempleo mantuvo la cifra respecto del trimestre anterior, en términos relativos las mujeres han sacado la peor parte de la tragedia laboral que ha generado la pandemia”.

El investigador sentenció que “el desempleo debiese aumentar por factores estacionales. Sin embargo, el mayor riesgo se va a generar cuando el proceso de vacunación comience a producir efectos. Muchas personas van a comenzar a retornar a la fuerza de trabajo, esto va a generar una mayor presión laboral. El resultado en el desempleo dependerá del estado que se encuentre las empresas. Si existe una alta capacidad de las empresas para ‘resucitar’ de los desastrosos efectos de la pandemia, se podrán generar nuevas fuentes de trabajo; en cambio, si el daño es más permanente, la tasa de desempleo hacia junio se podría acercar nuevamente a los dos dígitos. Sin perjuicio de lo anterior, lo que más me preocupa es que existe una alta probabilidad que las mujeres se lleven el mayor costo de las menores oportunidades que genera el mercado laboral, esto significa un retroceso de la mayor participación que habían logrado hasta el período prepandemia”.

Segura añadió que “el mayor riesgo en el empleo está en el aumento de la tasa de participación de la fuerza de trabajo que se puede generar junto con el retorno de inactivos. En términos de orden de magnitud, han salido de la fuerza de trabajo alrededor de 20 mil personas. Esto significa que más de 10 mil personas podrían sumarse a la fuerza de trabajo desocupada”.

Rubros en mayor riego

En cuanto a los rubros con la mayor vulnerabilidad a perder empleos, el director del CER Regional sostuvo que “todas aquellas actividades que presentan altos costos fijos y han sido afectadas por la pandemia son las que presentan el mayor riesgo de no retomar sus actividades después de la pandemia. Cuando una empresa que tiene altos costos fijos (liquidación de activos fijos, arriendos, costos de desvinculación de la mano de obra, etc.) decide cerrar, es poco probable que vuelva a retomar sus operaciones. En estas características se encuentra el sector manufacturero, el cual es el que aporta empleos de mayor calidad; empleos que no se recuperarán. Existen otros sectores, como el comercio o el sector gastronómico, que presentan menor elasticidad en la contratación de trabajadores, sobre todo, si se mantienen restricciones como los aforos o impedimentos de funcionamiento por brotes pandémicos”.

En esa línea, detalló que “aproximadamente un 60% de los trabajadores con contratos suspendidos corresponden a los sectores económicos relacionados con las actividades artísticas y recreativas y de alojamiento y servicio de comidas. Esto significa que más de 6 mil empleos corren el riesgo de ser finiquitados considerando el endurecimiento de las medidas sanitarias”.

Una visión similar expresó el presidente de la Cámara de Comercio de Chillán, Alejandro Lama, quien describió que “esto ha sido bastante incierto, preocupante, vemos cambios permanentes en las reglas del juego, qué se puede abrir y qué no, luego los abren y después los cierran, entonces, todo eso produce un desconcierto, una falta de planificación, una incertidumbre que atenta seriamente contra la continuidad de los negocios”.

Explicó que “hay negocios que han andado bien, debido a que el giro que tienen les han permitido seguir funcionando, por ejemplo, las ferreterías, repuestos de vehículos, materiales de construcción. Hay otros rubros que no han andado tan bien, que han operado de manera intermitente, como vestuario, calzados, perfumería, que han tenido que cerrar en etapa 1. Es probable que estas empresas sobrevivan, pero hay otros rubros que están muy afectados, con un año cerrados, como el gastronómico, que ya no dan para más, y les dicen que abran sus terrazas, pero a los 15 días los cierran, lo que los sorprende, porque tenían una planificación, así que pierden mercadería y está el problema de las suspensiones de los trabajadores, entonces, hay desaliento, hay preocupación, yo no veo que este semestre vaya a ser muy bueno, y si se plantea que a fines de junio habrá una cierta inmunidad y en julio podríamos comenzar a levantar cabeza, y con levantar cabeza me refiero a la reapertura total, eso sería esperanzador. Pero hay negocios que definitivamente no van a poder abrir, porque las deudas los tienen agobiados, entonces, la partida va a ser bastante tímida, los restaurantes van a seguir con los aforos, y algunos van a ir pereciendo en el camino, quizás no lleguen a diciembre; hay muchas pymes que hoy están pagando cuentas y créditos, como el Fogape. Los funcionarios públicos reciben todos los meses su sueldo, pero las pymes no reciben nada, y tiene que seguir pagando la luz, el agua, el arriendo, la patente, los impuestos, los proveedores, el crédito Fogape 1, las imposiciones, entonces están con atrasos en sus pagos”.

Lama reconoció que “esta crisis le está pegando más fuerte a las mujeres, porque en el sector comercio es donde más trabajadoras existen”.

Agregó que “en los trabajadores suspendidos tenemos un desempleo oculto, porque en muchos casos el empresario no tiene la liquidez suficiente para despedirlos e indemnizarlos, entonces, le resulta menos costoso mantenerlos suspendidos pagando sus imposiciones. Pero va a llegar un momento en que van a reabrir los locales y no podrán seguir pagando los sueldos a todos, van a tener una carga de deudas importante que no van a poder cubrir, hay rubros que van a perecer en el segundo semestre, van a tener que declararse en quiebra. Hoy tenemos una cifra de trabajadores suspendidos que es mentirosa, porque en un gran número de casos no ha sido viable el finiquito”.

En ese sentido Héctor Garrido, también apuntó al sector comercio como uno de los más vulnerables: “Existe mayor evidencia para el sector comercio, que es un sector procíclico y que debiera reflejar al menos la dirección de los movimientos de la economía en general. Las estimaciones realizadas por el Banco Central para el país muestran que la fase de mayor impacto del plan Paso a Paso sobre la economía es la cuarentena (en comparación con las restantes cuatro fases) que en promedio para el país disminuyó las ventas del comercio en 37,9% cuando fue aplicada en la primera etapa de la crisis sanitaria (hasta mayo de 2020), pero que posterior a ese período su impacto ha sido bastante menor, disminuyendo las ventas del sector en 11,9%”.

“A raíz de lo anterior -continuó el analista-, pensamos que la disminución de la actividad del comercio debiera estar en torno a esos dos umbrales, entre -37,9% y -11,9%. Cabría esperar que esta disminución de la actividad tenga, a su vez, un correlato en materia de disminución de los empleos, pero es un análisis que aún debe realizarse en retrospectiva. De todas maneras, es esperable que el mes de abril sea especialmente golpeado por lo anteriormente mencionado”.

Ayuda estatal

Por ello, Renato Segura planteó que “considerando la actual voluntad de la autoridad en reducir la movilidad, se requiere de un paquete robusto de ayuda a las empresas y los trabajadores afectados. Las empresas deben poder congelar sin costo adicional sus obligaciones financieras y operacionales de corto y largo plazo y los trabajadores deben recibir ayuda económica directa para paliar los efectos del desempleo. Las empresas beneficiadas, tendrán derecho a recibir apoyo estatal hasta alcanzar un nivel mínimo de actividad económica y el compromiso de recontratar a sus trabajadores con un subsidio al empleo decreciente en el tiempo”.

En tanto, Héctor Garrido comentó que “se han implementado diferentes políticas basadas en transferencias directas y subsidios al empleo que son instrumentos de política económica ampliamente utilizados en el resto del mundo frente a esta pandemia que van en la dirección correcta, aunque se podría debatir en cuanto a su magnitud. Sin embargo, lo que hay que tener claro es que en la medida en que se controle la crisis, la actividad se irá recuperando progresivamente y con ello, los empleos perdidos en el transcurso de la misma. Por lo tanto, la política económica debiera reforzar las medidas sanitarias emprendidas para que la mayor parte de la población pueda realizar el confinamiento de manera efectiva y de esta manera, reducir la movilidad para disminuir la velocidad de la transmisión del virus”.

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