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“No puedo creer que haya tanta gente inconsciente en Chillán”

Hasta ayer sábado, se habían confirmado 58 contagios de coronavirus en Ñuble y una cifra de personas enviadas a cuarentena cada vez más difícil de memorizar.

La región, insospechadamente, se convirtió en cuestión de días, la que presentaba la peor tasa de Chile, concentrando casi el 11% del total de casos del país.

El arranque ya es historia conocida. Un joven de 29 años quien llegó de Perú y, sin saber que estaba contagiado, acudió a un centro de entrenamiento en avenida Schleyer, de Chillán, propagando el virus a decenas de usuarios, y el temor en casi toda la capital de Ñuble.

LA DISCUSIÓN tomó contacto con personas que hoy están en cuarentena en calidad de contagiados y por precaución. Y no sólo el virus los martiriza, sino que por redes sociales, los han agredido sin misericordia.

Una de ellas es Victoria, una joven de 27 años, quien se contagió en el gimnasio; otra es Karina, la esposa del obrero a quien acusan de haber ido a trabajar sabiéndose en cuarentena; y al gobernador del Punilla, Cristóbal Martínez, tal vez, el único que ha podido seguir con su vida dentro de una relativa normalidad.

“Tomen conciencia”

Victoria está contagiada y guarda cuarentena con su pololo en su casa, fuera de Chillán. “Me ha llamado mucha gente y me preguntan cosas como si estuviera muriendo. La verdad es que ya estoy cansada de eso”, dice.

Comenzó con síntomas similares a los de un resfrío, incluyendo malestar corporal general y fuertes dolores de cabeza, pero recién cuando comenzó a sentirse mejor, fue que de su trabajo le avisaron que estaba contagiada.

“Al principio, igual me enojé con la persona que llevó el virus al gimnasio. El profesor nos comunicó que había uno con diagnóstico positivo y que teníamos que ir a examinarnos. Lo hice, pero jamás piensas que te va a tocar a ti. Y me tocó”

Pese a esto admite que “después, te das cuenta que hay diagnósticos que no son concluyentes, que hay falsos negativos. Entonces, ya no estoy molesta con él (el primer contagiado), porque hizo todo lo que había que hacer, es más, le dijeron que podía hacer su vida normalmente, cuando llegó de Perú. Le pudo pasar a cualquiera”, dice.

Lectura, televisión, y estudiar por Internet todo lo relativo al virus, la ha ayudado a pasar la cuarentena.

“Trato de enterarme de todo lo que pasa y la verdad no puedo creer que haya tanta gente inconciente en Chillán que actúa como si nada pasara. Les pido que tomen conciencia, que esto puede ser peor que en Europa porque nuestro sistema de salud es peor que el de ellos”.

“Nos han dañado mucho”

Karin envió un video acusando a Carabineros de proceder de forma desmesurada y sin respaldo legal en contra de su marido y de su familia.

Su esposo es el primer querellado de Ñuble por incumplir una cuarentena.

“Lo acusan de haber ido a la obra bajo cuarentena, lo que no es cierto. A mí me mandaron para la casa porque trabajo en salud y estuve cerca de una persona con contagio, pero no hay una orden oficial de cuarentena en contra de ninguno de nosotros, y menos en contra de él”, explica.

Pese a esto, lo que más le dolió fue que “por redes sociales nos han insultado tanto, que ya no quiero ni seguir leyendo. Además, ese día llegaron tres patrullas a mi casa, como si fuésemos traficantes. Y cuando se fueron los carabineros tras notificarnos, no hablaron con nosotros, se fueron, se sacaron los guantes y los tiraron al suelo, afuera de la reja de mi casa”.

Son dos tíos y un vecino quienes van a comprar cosas para ellos. Y se las dejan a la entrada del antejardín.

“No hemos sentido ningún síntoma, para nada. Entiendo la cuarentena, pese a que mi marido trabaja por temporadas y esto lo puede dejar sin nada. Lo que no entiendo es la actitud de la gente. Por afuera pasan los vecinos y nos miran mal, apuntan con el dedo. Realmente, el daño ha sido enorme. He llamado a Carabineros y nadie dice tener claro qué pasó”.

“Hay que ser responsables”

Cristóbal Martínez, quien no tiene síntomas y está en cuarentena preventiva por concurrir a un matrimonio en donde asistió una persona que dio positivo por coronavirus,  no ha dejado de trabajar. “Me levanto temprano y comienzo a revisar los correos, a coordinar asuntos por teléfono y hacer todo lo que está a mi alcance. Incluso he estado en mayor contacto con las dirigencias vecinales que antes y eso lo valoro”.

El gobernador de Punilla no está contagiado hasta la fecha, pero se mantiene recluido por prevención. “Preguntamos antes de ir (al matrimonio), y nos explicaron que la restricción era para eventos con más de 500 personas. Hoy estoy en cuarentena, pero hay que seguir ayudando y no sacando provecho político de esto. Hay que ser responsables”, finalizó.

Foto: LD

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