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Los sobrevivientes a la ventilación mecánica por Covid-19

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Tras 11 días con ventilación mecánica y 25 de hospitalización, Sergio Rubio Suárez, de 59 años, recibió el alta médica hace tres semanas luego de vencer el Covid-19. Frente a todo pronóstico Sergio, quien tiene antecedentes cardíacos, de diabetes e hipertensión, se recuperó de la enfermedad, la que cree contrajo en el centro de la capital regional.

Recuerda que antes de confirmar que era positivo al coronavirus recibía tratamiento para lo que consideraban un resfriado común. El 30 marzo el malestar continuó, acompañado de dificultad respiratoria, por lo que ese día quedó internado en la Clínica Chillán, pues padecía neumonía.

“Me sentí un poco mal, me falló un poco la respiración y por eso fui a la clínica. Ahí me chequearon y me dijeron que no podía volver a mi casa porque tenía Covid-19, y de hecho, me dio neumonía, así que me atacó firme”, explica Sergio.

Al segundo día de la hospitalización debió ser conectado a un respirador artificial. Confiesa que no sintió temor por la situación que estaba viviendo, buscó refugio en Dios y pensó en volver pronto a casa para estar reunido con su familia.

“Siempre pensé en volver a mi casa, estaba súper tranquilo, soy una persona creyente, conversé con mi Dios y me fui tranquilo. Cuando el médico me dijo que tenía que intubarme solamente le dije ‘que hiciera lo que tenía que hacer’”, comenta.

Asegura que ni él ni los médicos comprenden su rápida recuperación tras su paso por la Unidad de Pacientes Críticos.

“Once días intubado sin saber si iba a reaccionar, o si reaccionaba cuáles serían las secuelas, y gracias a Dios salí victorioso. Fuera de eso, antes me dio una hepatitis, una trombosis, y salí libre de todo, por eso los médicos dicen que fue un milagro de Dios. Para mí fue una experiencia tremenda y cuando me sacaron del coma me comencé a recuperar, eso es lo que los médicos no se explican, mi rápida recuperación si soy una persona que sufrió infarto. Vi a dos jóvenes de 35 y 31 años que los intubaron y los volvieron a intubar nuevamente, porque no resistían. En mi caso fue diferente”, detalla el chillanejo.

Sergio Rubio

Una vez que salió de la UCI pudo comunicarse con su esposa, hijas y nietos a través de videollamadas, las cuales fueron facilitadas por los médicos de turno.

Hoy, desde su domicilio, Sergio afirma que el Covid no ha dejado secuelas en su organismo, pero sí realiza algunas rutinas y ejercicios para fortalecer su cuerpo, luego de estar conectado a un ventilador mecánico. Además, espera que la planta maderera, donde trabajaba como operador de maquinaria, retome sus actividades, las que se vieron interrumpidas por la pandemia.

“Aquí estoy recuperándome, gracias a Dios no tengo secuelas, me estoy recuperando con los ejercicios que me indicaron para hacerlos en mi casa y me he sentido bien, ya estoy saliendo a caminar un poco por mi pasaje, me falta mejorar un poco mis piernas”, dice.

Afirma que para pacientes contagiados por coronavirus que han pasado por similar situación, es probable que hayan sido episodios traumáticos, sin embargo, asegura que en su caso fue todo lo contrario.

“Encontré un grupo tremendo en la UCI de la Clínica Chillán que me acogió, desde los médicos y enfermeras, me dieron una atención, pienso yo, privilegiada y en un ningún momento me sentí menoscabado. Para mí fue una bendición tremenda”, destaca Sergio.

Sobreviviente

Hoy Ricardo Sánchez se levanta como un sobreviviente de una enfermedad que lo condujo a su fase más oscura y crítica.

Tras luchar durante 28 días contra el Covid-19 en el hospital de Chillán, no exagera al revelar que la infección lo mantuvo cerca de la muerte, ya su vida dependía de un ventilador mecánico que le proporcionaba el oxígeno suficiente para seguir adelante.

El coronavirus no solo golpeó al director (s) de Servicio de Salud Ñuble (SSÑ), sino también a su círculo cercano, que pasó por momentos difíciles a causa de su grave condición, pero sin perder la esperanza en su pronta recuperación.

“No exagero cuando digo que estuve al borde de la muerte. Mi situación fue crítica. Varias semanas conectado a un ventilador mecánico para poder respirar, pero gracias al apoyo de todos, de las personas que estuvieron siempre preocupadas por mí, y sin duda, a la gran labor que hicieron los equipos de salud, sobre todo, de quienes trabajan en la UCI del Hospital de Chillán, de su jefa; de todo el equipo de médicos; enfermeros; técnicos paramédicos, kinesiólogos y auxiliares, hoy estoy bien y recuperándome a paso firme”, expresó.

Ricardo Sánchez.

Esta semana recibió el alta médica que le permite comenzar a retomar sus actividades habituales, tras pasar por un intenso periodo de recuperación por su prologada estadía en el complejo asistencial.

“El tiempo que pasé conectado a un ventilador mecánico no fue en vano y es necesario seguir estrictamente las recomendaciones de los profesionales. Tuve que trabajar para fortalecer mi musculatura, preocuparme mucho de mi alimentación y rehabilitar mi voz que resultó un poco dañada. Gracias a la ayuda de excelentes profesionales he presentado avances muy importantes en mi recuperación y esta semana recibí el alta, lo que no significa que pueda descuidarme, ya que debo mantener los cuidados”, destacó.

Manifestó que hoy se siente optimista y preparado para retomar su vida, tras enfrentar la cara más cruel de la infección. “Me siento mucho mejor, tengo más energía y muchas ganas de trabajar por la salud de la Región, así que esta semana espero retomar, porque además, estoy más motivado que nunca y con aún más compromiso por trabajar por la salud de los ñublensinos y ñublensinas”, anunció.

Antes de sentir las primeras señales de la enfermedad, Ricardo, recordó que, por la responsabilidad de su cargo, asistió a muchas reuniones, donde pese a tomar los resguardos necesarios, el virus fue más poderoso y lo llevó a una condición crítica.

“Como autoridad, estuve en diversos encuentros, me reuní con personas que en ese momento estaban asintomáticas y así me contagié. Por mi trabajo recorrí muchos centros de salud también y aunque tomé las medidas preventivas, no fueron suficientes. Por eso es necesario tomar conciencia y evitar la cercanía física con otras personas, porque todos podemos enfermarnos. Es un virus altamente contagioso y del que conocemos poco, por lo que cualquier persona puede sufrir un rápido deterioro de su estado de salud”, comentó.

En su entorno familiar más directo, conformado por su esposa Sandra y sus hijos, Bárbara y Ricardo, solo este último se contagió, y sufrió un cuadro muy leve de la enfermedad, del cual se recuperó rápido.

En circunstancias en que la región experimenta un crecimiento de los casos por Covid-19, donde el panorama no parece auspicioso y se anticipan días duros de la pandemia, el directivo, a través de su experiencia, llamó a los ñublensinos a no bajar la guardia frente a la pandemia y a generar conciencia sobre sus riesgos.

“Aún hay quienes ven a este virus como algo lejano, que no les afectará, pero se equivocan. Hoy convivimos con el SARS-Cov-2 y es cierto, puede que si yo soy joven y no tengo enfermedades, no me pase nada, pero vivimos en comunidad, tenemos un padre, una madre, tal vez un hermano que, aún siendo joven, puede tener hipertensión, o diabetes; un amigo que es fumador o un hijo con asma. Todas esas personas pueden verse muy afectadas, corren riesgo de fallecer”, advirtió.

“Si las personas vivieran la dura experiencia de estar conectado a un ventilador mecánico, o vieran el gran sacrificio que realizan los equipos para salvar la vida de las personas en las unidades de paciente crítico, se darían cuenta de lo que está en juego y de la importancia de respetar las medidas de prevención. Probablemente, no se atreverían a salir de sus casas”, manifestó.

Respirador mecánico

Un ventilador mecánico es una máquina que ayuda a respirar cuando una persona no puede respirar en la medida suficiente por sus propios medios. “Los médicos en las unidades de cuidados intensivos llegan a un momento a determinar que ese paciente requiere el soporte ventilatorio para poder pasar este cuadro infeccioso. Esa es la primera etapa, definir el criterio, que lo va viendo el médico a través de un examen que es medir la cantidad de oxígeno que presenta. Posteriormente se coloca un tubo, el paciente es sedado y se conectar a esta máquina que lo asiste ventilatoriamente, lo cual permite que su organismo pueda nutrir y llegar a todos sus órganos, sobre todo cerebro y corazón”, explicó, el subdirector de Gestión Asistencial del Servicio de Salud, Igor Gebauer.

Respecto al impacto que tienen estos dispositivos en el organismo de los pacientes con Covid-19 y las posibles secuelas que pueden sufrir, el doctor sostuvo que “en este momento como no tenemos la historia natural de la enfermedad no podemos definir los efectos que va tener en las distintas personas que se conectan a ventilación. Existen estudios en Corea, en China y en Europa con cifras que son muy variables, por lo tanto, el efecto real lo vamos a ver a largo plazo”.

“En relación a la ventilación mecánica, está establecido que después de los 14 días es recomendable hacer una traqueostomía, porque o sino se comienzan a generar problemas en las cuerdas vocales”, indicó.

Texto: S. Núñez / A. Melean

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