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Empresarios de la entretención se unen para buscar soluciones

Cristian Cáceres

July Llevul es la propietaria de La Crepería, proyecto que hasta marzo pasado contaba con cuatro sucursales en la intercomuna y 25 trabajadores. Pero hoy, el panorama es diametralmente opuesto.

July parte advirtiendo que entiende la situación que vivimos y que nadie es culpable de lo que ocurrió. Pero sabe, además, que el rubro del entretenimiento y los restaurantes serán los últimos en ser visibilizados. “Comprendo lo que ocurrió y de verdad que nadie tiene la culpa, pero obviamente a nosotros nos afectó”, cuenta recordando que en el verano pasado habían abierto el último local de calle Constitución. July advierte que para esa fecha tenía 25 trabajadores, de los cuales quedan solo tres. Al resto, no se le renovó contrato.

De los locales de La Crepería, uno debió cerrar, el de Padre Hurtado. Hoy el local más pequeño, el de Calle Constitución se mantiene con los desayunos y onces especiales para llevar. El resto de los locales arrendados han contado con la comprensión por parte de los dueños de cada inmueble, pero hoy se encuentran cerrados.

July hoy solo cruza los dedos para que la ciudad pueda pasar a la siguiente fase y los locales puedan recibir clientes. “Pero estamos asustados porque la gente ha salido en masa a la calle estos días y a veces vemos difícil que podamos pasar a la siguiente fase”, dice.

Empresarios organizados

July es parte de la organización que se formó hace un mes y en donde están participando alrededor de 28 locales de entretención entre discoteques, cafés y pubs. Según cuenta Josue Sáez de Costa Cuervo, son alrededor de 400 los trabajadores que se han visto afectados por la pandemia.

Entre los locales que se organizaron en distintas reuniones con seremis y otras autoridades cuentan Club La Piedra, Costa Cuervo, Magnolia, Club Caramelo, D’gusta, Di Lui, Café Bar Anaconda, Cinema Burger, La Crepería, Club Retro, Texas, Up Sushi, Chapu restaurante, Tentao, Panitao y Más Sabor, entre otros.

“Hemos tenido varias reuniones, estamos pidiendo varias cosas. Entre ellas, el tema de las prórrogas de las patentes, saber qué pasará con los locales que tienen terraza. La verdad es que tenemos miedo porque no sabemos cómo vamos a poder actuar en el futuro. Para pasar a la siguiente fase y obtener el permiso para funcionar, tenemos que invertir en acrílicos, en personal capacitado, en sanitizaciones y la verdad es que ya estamos tocando fondo. Muchos nos hemos salvado con los delivery, lo que apenas nos permite pagar cotizaciones y solo nos preguntamos qué pasará en el futuro”, advierte Josue.

“Acá seguimos pagando arriendos, cotizaciones, sueldos y patentes, pero muchos hemos tenido que liquidar algunas cosas. Sabemos de dos locales que ya cerraron y estamos buscando soluciones porque la verdad es que nos sentimos solos. Nuestro rubro está en soledad”, admite.

Fiestas Patrias y pérdidas

Cristian Clavería es el propietario de D’gusta, local que actualmente está trabajando el sistema de delivery. Cristian cuenta que de los tres trabajadores contratados, dos están con suspensión de contrato y solo cuenta con un ayudante de cocina. “Nosotros estamos solicitando a las entidades que se abra prontamente porque si ya se extiende esto varios de nosotros tendremos que cerrar las puertas. Las ventas del delivery llegan a apenas el 20 por ciento de lo que hacíamos en tiempos normales”, puntualiza.

Cristian también hace una crítica a la apertura del comercio. “Todos pueden abrir, menos nosotros, somos los últimos en la cadena. Si se llega a abrir, también queremos que nos den la posibilidad de que las fiscalizaciones no sean fuertes, porque dependemos de la patente, y con muchos partes no la renuevan. Queremos pasar a la siguiente fase, pero tenemos miedo que se ensañen con nosotros y las fiscalizaciones sean más duras por ser un rubro nocturno. Pedimos una marcha blanca, para corregir errores, porque estamos dispuestos a cumplir con todos los requisitos, dos metros por mesa, un metro entre personas, entre otras. Yo al final creo que es menos riesgoso estar en el local que ir a un mall, y con esto nosotros somos los más afectados, es injusto que se abra el comercio y no nosotros”, indica.

Clavería también tiene temor por las imágenes que se han visto los últimos días del centro de la ciudad. “Si no regulan lo que pasa ahora, difícilmente podremos abrir”, finaliza pensando en que se acercan las Fiestas Patrias y cada uno de los empresarios gastronómicos y de entretención ya sacan las cuentas de las pérdidas que tendrá el rubro, uno de los más inciertos en pandemia. 

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