Reserva de la Biósfera tendrá plan de gestión tras siete años

Por: Jorge Chávez 08:15 PM 2017-08-05

Hace cuatro años se trazaron los lineamientos sobre lo que debería considerar un futuro Plan de Gestión de la Reserva de la Biósfera Nevados de Chillán-Laguna del Laja.

El Comité Ejecutivo regional creado especialmente para velar por una buena administración del ecosistema, el cual recibió el distintivo mundial en 2011 por parte de la Unesco, estableció un conjunto de propuestas con los contenidos mínimos que eran imprescindibles incluir en el documento.

Hacer realidad la hoja de ruta que promueva la zona natural significaba una inversión de poco más de $63 millones, dinero que fue solicitado por el equipo especial de trabajo mediante un proyecto presentado al Gobierno Regional (GORE) del Bío Bío, recursos que fueron confirmados hace exactamente un año.

Con el presupuesto asegurado el Comité Ejecutivo, conformado por 27 integrantes, está afinando los últimos detalles  del proceso de licitación con el que se conseguirá la asesoría técnica para construir el plan de gestión.

El secretario del comité, Pablo San Martín, explica a LA DISCUSIÓN que a mediados de este mes se subirán las bases del concurso a la página web de Mercado Público y, tras la adjudicación del proyecto, la empresa o consultora a cargo tendrá nueve meses para cumplir con la recolección de antecedentes que permitan concretar el importante texto, que debe garantizar la promoción sustentable y conservación del área de 560 mil hectáreas rica en flora y fauna, que se extiende por ocho comunas cordilleranas de la Región del Bío Bío, de las cuales San Fabián de Alico, Coihueco, Pinto, El Carmen, Pemuco y Yungay son de Ñuble.

En rigor, en el segundo semestre del año 2018 la Reserva de la Biósfera Nevados de Chillán-Laguna del Laja podría contar con su esperado plan de gestión, siete años después de que el ecosistema fuera catalogado por la Unesco como un lugar necesario de preservar.

Participación

Si bien la denominación mundial no incorporó nuevas normas en el uso de las tierras, implicó el compromiso del Estado en promover el uso sustentable del territorio, procurando el desarrollo de las localidades inmersas en él a través de intervenciones que protejan los recursos ambientales existentes.

“Mediante el desarrollo de talleres, se hará un levantamiento fundamentalmente con las comunidades del territorio de la reserva y a partir de allí se irán perfeccionando y filtrando las propuestas, porque seguro muchas de ellas no serán factibles de hacer en un plazo de cinco años. Esto se irá trabajando después con funcionarios públicos y alcaldes para llegar finalmente a una propuesta al Consejo de Gestión”, sostiene Pablo San Martín.

El funcionario del Gobierno Regional y profesional que lidera el proceso aclara que si bien la zona natural tiene un cierto sesgo en materia ambiental, se va a enfatizar en la posibilidad de abrir otros flancos relacionados con el desarrollo productivo, pero en condiciones de lo que es estrictamente sustentable.

“Por ejemplo el turismo es una de las principales actividades económicas en el espacio cordillerano y la idea es que sea conocido por las personas en un ámbito de cuidado, justamente ahí donde se genera el agua y se protege los bosques, que son recursos súper importantes para el hábitat, la biodiversidad, la actividad productiva, el turismo, etc. El turismo vendría a ser como la oportunidad de conocimiento de ese territorio que, salvo enclaves como las Termas de Chillán, Antuco y un par más, no es conocida su relevancia para el resto del territorio y el país”, recalca.

Al mismo tiempo de remarcar que el turismo será un aspecto muy importante del plan, Pablo San Martín detalla  que incluso la producción agrícola de las zonas inmersas en la reserva podrían ser identificadas y denominadas con un sello propio de origen.

Respecto a esta posibilidad, Alberto Bordeu, jefe regional del Departamento de Áreas Silvestres Protegidas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), comenta a modo de ejemplo que en otras Reservas de la Biósfera se llega a crear el sello distintivo con el que cualquier productor de miel, artesanía, leche, queso, carne, que se haga en sectores insertos en ellas, les entrega un valor especial debido a que el sello garantiza que la producción se originó en una zona con restricciones medioambientales y así podrá obtener mejores precios.

Promoción

A juicio del secretario regional del Ministerio de Medio Ambiente, Richard Vargas, la gran mayoría de los habitantes de la futura Región de Ñuble no conoce detalles del extenso espacio natural, que incluye a las reservas Huemules de Niblinto y Ñuble como zonas núcleo.

“Aún más, desconoce las implicancias ambientales que significan las restricciones a ciertas actividades económicas y que debe ser el lugar de la nueva fuente de turismo alternativo o ecológico, que debe representar la principal actividad económica de esa zona. Lo relevante es que eso va a cambiar”, remarca.

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