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Comunicación del riesgo en pandemia: la asignatura pendiente

Cristian Cáceres

Uno de los aspectos débiles que ha pesado en la gestión del Gobierno frente a la emergencia sanitaria y que ha sido blanco de críticas a lo largo de 10 meses, es la comunicación de riesgo.

La incapacidad para comunicar la gravedad del Covid-19, la entrega de señales contradictorias, los errores conceptuales y la mirada centrada en la institucionalidad hospitalaria por sobre lo social han sido elementos cuestionados por los especialistas, los que al conjugarse podrían desencadenar un peor escenario epidemiológico.

Para el sociólogo Mauricio Alfaro lamentablemente la ambigüedad y las contradicciones en el discurso frente a la crisis sanitaria han terminado por confundir a la ciudadanía, lo que tiende a agudizar la desconfianza en un Gobierno que arrastra una baja aprobación, y por ende, a agravar la pandemia.

“No ha habido una buena forma en el manejo comunicacional de lo que significa una condición de pandemia por estos dobles discursos. Por un lado, el ministro de Educación diciendo que todos van a volver el 1 de marzo a clases normales, cuando los casos han ido en aumento, ni siquiera se ha controlado la pandemia. De parte del Gobierno se habla de un rebrote, y según la OMS, un rebrote es cuando una pandemia se ha retirado y vuelve aparecer y en nuestro país no es lo que está ocurriendo. Eso se refleja en cuarentenas en las ciudades más importantes del país, incluyendo Biobío y Ñuble. Desde ese punto de vista, claro que hay una incongruencia, desde lo comunicacional. El ministro Paris mencionaba que la baja de los casos era alentador y hubo 500 casos en Santiago. Entonces, hay contradicciones importantes y claramente ese mal manejo comunicacional y de la pandemia finalmente repercute”, sostiene.

En esa misma línea, el psicólogo del Grupo Insight Psicólogos, Renzo Jiménez, considera que la ambigüedad en la comunicación de riesgo, que se presentó particularmente en los primeros meses de la pandemia, ha contribuido en gran medida a una caída gradual en la percepción de riesgo por parte de las personas, lo que justifica, en parte, que hoy la intercomuna Chillán y Chillán Viejo transiten por una cuarentena general por sus magros indicadores epidemiológicos.

“En general es eso lo que produce el “relajamiento” que vemos hoy en día en cuanto al seguimiento de las medidas de autocuidado. Es un principio de comportamiento, si te expones a un miedo importante y no ocurre el peor escenario (en este caso un contagio), la percepción de riesgo disminuye. Si comienzo a salir y a no seguir el autocuidado sin resultar contagiado, es probable que comience a reducir las conductas de prevención, omitiendo que el virus sigue circulando, e incluso hoy más que en meses anteriores”, explica.

Un anuncio que generó controversia fue el permiso de vacaciones impulsado desde el Gobierno, dado que se planteó una “reapertura” en circunstancias no favorables ni normales, con una curva ascendente de contagios en varias regiones.

“Las medidas del gobierno también tendieron a mostrar cierta ambigüedad desde la implementación del plan Paso a Paso, incluido el polémico permiso de vacaciones, lo que también genera discordia en las personas, y no contribuye al seguimiento de las instrucciones provenientes de la autoridad sanitaria”, puntualiza el profesional chillanejo.

En palabras de Catterina Ferreccio, epidemióloga y académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica, “el problema es que se hizo apresurado, sin una concientización de cómo tendrán que ser estas vacaciones. Esa campaña que tendría que haber ocurrido un mes antes, no existió. La gente aún no entiende, nadie le ha explicado de manera sistemática y reiterativa que no son vacaciones normales”.

Desde la mirada de Jiménez, la gestión de la crisis sanitaria, ha sido deficitaria en comunicar temas cruciales del Covid-19, que permitan contrarrestar el caudal de informaciones falsas con conjeturas propias de las teorías de la conspiración que suelen confundir a las personas, y a la vez aumentan el malestar que naturalmente produce el desgaste de vivir esta situación por ya más de 10 meses.

“El foco de las campañas ya no debería estar puesto en las medidas de prevención, sino en los riesgos reales, en información fidedigna y exposición de resultados de investigaciones científicas sobre la naturaleza del virus y sus consecuencias, procurando a su vez rebatir todas las informaciones sin sustento que circulan hoy por las redes. Este es un asunto no menor que ha generado cambios en el comportamiento de la ciudadanía en otros países e incluso en otras circunstancias”, expone.

Para el consultor internacional en gestión de emergencias, Michel De L’herbe, la estrategia carece del enfoque social-integral fundamental en el abordaje de una emergencia, centrado la mirada en aspecto médico y hospitalario, lo que repercute finalmente en el combate del Covid, ya que las vidas se salvan instalando conductas en la comunidad que requieren ser impulsadas por un liderazgo fuerte y validado.

“Debería contemplar la protección y bienestar, es decir, no centrarse en los hospitales y las camas, que son necesarios, pero hay comprender que la primera línea de defensa son las conductas de autocuidado y eso requiere liderazgo para poder comunicar adecuadamente, porque hasta el día de hoy no tenemos una campaña masiva respecto a cómo hacer uso de la mascarilla y se termina difundiendo más si vamos abrir los teatros o los cines”, manifiesta.

Según el experto, no ayuda en la lucha contra la enfermedad, apuntar a la población como responsable de las negativas cifras del Covid-19, frente a una cierta autocomplacencia de la autoridad.

“Sabemos que es parte del libreto, por lo tanto, las disminuciones son logros propios y los incrementos de contagios son irresponsabilidad de la gente.Pero eso es muy complejo, porque empieza a instalar la desconfianza y la rabia entre las personas. Aquí en un momento dado hay que recuperarse, debemos apelar a nuestra resiliencia como seres humanos, pero todos estos aspectos impactan en la moral y en el estado de ánimo. Al perderse el liderazgo, se empieza a generar un proceso espontáneo de organización y que entra en contradicción con la institucionalidad, una forma son las manifestaciones, pero también es no acatar las indicaciones de la autoridad”, expresa.

Desde la otra vereda, al ser consultado el intendente de Ñuble, Cristóbal Jardúa, por la existencia de una autocrítica de parte de la institucionalidad por el ascenso del Covid en la región, responde que “siempre hemos dicho que esto debe ser un trabajo entre todos. Todos tenemos que sumar para salir de esta compleja situación. Si bien es cierto como Gobierno Regional hemos puesto todo lo que tenemos a disposición de incentivar a nuestra comunidad a que haga caso de las indicaciones de la Autoridad sanitaria, pero lamentablemente sin el compromiso de los vecinos es muy difícil salir de esta situación”.

Transparencia y credibilidad cuestionadas

A juicio de De L’herbe, la transparencia y acceso a la información también han sido discutibles a lo largo de la pandemia, al silenciarse datos que permiten dimensionar tanto la real gravedad de la enfermedad como el éxito o fracaso de la estrategia.

“Prácticamente una vez a la semana se destaca por la autoridad que Chile es el país que más exámenes PCR hace en América Latina. Eso es cierto, pero la autoridad no informa que durante parte importante de esta pandemia Chile ha ocupado y ha estado dentro de los top ten con personas más fallecidas en el mundo, y en ese mensaje hay una contradicción tremenda. Primero, en el tema de transparencia, de no dar toda la información que corresponde, y en segundo lugar, también hay un tema en que se juega un poco con las palabras, se levanta lo que tiene que ver con los test y se hace caso omiso de los fallecidos”, recalca.

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