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Arbolado urbano

La apresurada reacción del municipio frente al lamentable accidente fatal derivado de la caída de un árbol en la plaza de armas, que a través de la empresa concesionaria de las áreas verdes OHL, instruyó cortar algunos ejemplares considerados “riesgosos” en las principales plazas del centro de la ciudad, más allá de sorprender por su celeridad, obliga a preguntarse si constituye una sobrerreacción y si tales decisiones se tomaron sobre la base de antecedentes técnicos, por ejemplo, sobre el estado de dichos árboles.

El tema, que ayer en sesión del Concejo Municipal escaló a un cuestionamiento a la labor realizada por la empresa contratista -una crítica que no es nueva- ha generado un creciente interés en la comunidad, tanto por la preocupación por la seguridad de los transeúntes, como por el impacto ambiental y social de la mencionada tala.

De hecho, existen organizaciones que llevan largo tiempo trabajando para concientizar a la comunidad y a las autoridades respecto del valor multidimensional del arbolado urbano en el país, pues como se sabe, los árboles constituyen un importante activo ambiental de las ciudades, ya que no solo contribuyen a purificar el aire, sino que son efectivos reguladores de la temperatura, proveen la apreciada sombra durante el caluroso verano chillanejo, evitan la erosión del suelo por acción de la lluvia, mejoran el paisaje urbano y favorecen la biodiversidad de los ecosistemas urbanos, entre otros beneficios.

En ese contexto, sigue pendiente contar con una normativa específica que aborde el manejo, cuidado y conservación del arbolado urbano en Chile, pues hoy las definiciones en esta materia recaen en los municipios, que no siempre cuentan con los funcionarios capacitados en este ámbito, y lamentablemente, la externalización de esta labor tiende a favorecer la aplicación de criterios económicos.

Precisamente, se esgrime como una eventual causal del accidente ocurrido en Chillán las deficiencias en cuanto al cuidado y monitoreo de la salud de los árboles, que frecuentemente son sometidos a podas excesivas y a la disminución del suelo disponible para el crecimiento radicular.

Por ello ha generado expectación la entrega de un informe clave, que se concretaría esta semana, con un detallado catastro del estado de los árboles de la ciudad, y que avalaría los cortes ya realizados y los planificados para los próximos días. Desafortunadamente, existe un fundado escepticismo entre algunos concejales y vecinos sobre la calidad técnica de dicho informe, considerando que fue elaborado por la cuestionada empresa concesionaria de las áreas verdes. Y es que según expertos, la decisión de talar un árbol debe tomarse a partir de análisis tomográficos que revelen el estado interno del ejemplar, algo que cuesta creer que se haya hecho en tan breve tiempo.

A partir de esta discusión es necesario abordar la situación del arbolado urbano desde una perspectiva técnica con una adecuada planificación, y no de manera reactiva como está ocurriendo ahora, para lo cual es fundamental contar con estudios serios y una normativa que regule la materia.

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