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55% de los chillanejos siente que la ciudad es insegura pero solo un 11% ha padecido delitos

Mauricio Ulloa

Conforme a las últimas mediciones de la actividad delictual en la región de Ñuble, las denuncias y los delitos han bajado casi un 53% y sobre un 47% en su capital Chillán.

De esto no sólo da cuenta las estadísticas de Carabineros, también la última encuesta Enusc realizada en 2020 y que muestra que el 81% de las personas encuestadas en Chillán, admiten que no han sido víctimas de ningún delito.

Sin embargo, las cifras son diametralmente opuestas cuando se habla de percepción de seguridad. La medición hecha en Chillán revela que el 55% de sus ciudadanos estiman que la ciudad es insegura y un 67% de ellos piensan que la delincuencia aumentó.

Así se explicita en el Tercer Informe de Seguridad Comunal confeccionado por la oficina de Seguridad Pública de la municipalidad y que, dentro de otras cifras más específicas, advierte que para analizar esta percepción se debe tomar en cuenta que la mayoría de los consultados admite que sus principales fuentes de información son Facebook, Whatsapp y Twitter, mientras que sólo un 14,7% se informa a través de medios de comunicación formales y regionales.

Para el sociólogo Juan Carlos Torres, “se tiene que tener en cuenta que esta diferencia entre el porcentaje real de delitos que se cometen en una ciudad y la percepción de inseguridad es generalmente amplia, y no sólo se observa este fenómeno en Chile, sino que en diversos países”.

El análisis de Torres pone en la punta de una pirámide a los programas informativos de televisión y lo que considera un desmesurado espacio de tiempo que se le da a las noticias policiales.

“Aunque hoy la televisión no tenga la penetración que tenía antes, hay que entender que es de esos programas policiales que, luego, todas las páginas de Facebook, los mensajes de grupos de Whatsapp y los twitter –generalmente de candidatos a cargos públicos- se hacen eco y amplifican el mensaje, es decir se transforman en una caja de resonancia de las noticias sobre crímenes”, sostuvo.

Pesimismo y desaliento

Otras contradicciones se repiten en otras mediciones hechas por el estudio municipal. Por ejemplo, mientras el 67% cree que la delincuencia aumentó en la comuna, sólo un 46% dice que aumentó en sus propios barrios. Y sólo un 11% dice haber sido víctimas o conocer a alguien que haya sido afectada por la delincuencia.

Sin embargo, un dato en particular permite un nuevo análisis y que estaría relacionado con la pandemia y la crisis social por la que atraviesa el país.

Mientras el 2020 el 55% de los chillanejos dice sentirse inseguros en las calles, un año antes esa respuesta sólo la dio el 30%.

“Esta crisis de la pandemia, la incertidumbre que existe sobre sus consecuencias, sobre la fecha en que todo esto pase, se suma al desaliento que existe en muchas personas desde que comenzó el estallido social, a fines de 2018. Hay poca credibilidad en las instituciones oficiales, existe incertidumbre respecto a lo que pueda ser la economía, la estabilidad laboral y todo eso genera un pesimismo generalizado que, muy probablemente, influya en esta percepción sobre el entorno, sobre la delincuencia y sobre el temor que hay en las personas”, apunta Torres.

Por otro lado, desde entidades como la propia Fiscalía Local de Chillán, Carabineros y la Coordinación de Seguridad Pública, reconocen que si por una parte los delitos de mayor connotación social registran las cifras de denuncia más bajas de las últimas décadas, el nivel de violencia y agresividad por parte de los delincuentes ha aumentado.

Prueba de ello es la cantidad de armas de fuego que se ha incautado en los operativos de drogas durante el 2020 y el 2021, los videos que circulan por las redes sociales sobre asaltos a mano armada ocurridos en locales comerciales de Chillán y los últimos dos hechos que marcaron la agenda policial la semana pasada, con una mujer de 61 años golpeada en la vía pública para robarle su vehículo; y un prácticamente inédito robo con pistola en mano que sufrió una familia chillaneja dentro de su propia casa.

Alan Ibáñez, coordinador regional de Seguridad Pública dice que “no se puede desconocer que hay un grado de violencia al que no se estaba acostumbrado, pero no se puede desconocer que en el último año a la fecha, a nivel regional tenemos una disminución del 53% de los delitos y es tercer año consecutivo que los delitos han ido a la baja”.

La apuesta del Gobierno para aumentar la percepción de seguridad apunta a programas de intervención sectorial, recambio de 13.500 luminarias de sodio a tecnología led (proceso que se vio interrumpido por los actos de soborno y cohecho llamado “Caso Led” en la municipalidad de Chillán y que actualmente investiga el Ministerio Público Regional de Ñuble) y la inversión en cámaras de televigilancia y drones, los que a juicio del Gobierno tienen un alto poder disuasivo.

“Desde que Ñuble se convirtió en región, sólo por parte del Gobierno Regional se han destinado más de 5 mil millones de pesos a seguridad para Ñuble, y fruto de eso es que podemos decir que seguimos bajando los índices de delincuencia como nunca antes. Pero la sensación de seguridad y la de inseguridad son conceptos subjetivos, que no se fundamentan en hechos concretos ni en cifras reales, sino en percepciones, en interpretaciones individuales, y aquí, los medios de comunicación y las redes sociales juegan un papel importante y de mucha responsabilidad”, añadió Ibáñez.

Los delitos más temidos

El estudio de seguridad municipal incluye cifras de la Enusc, de Carabineros, de la Policía de Investigaciones y del Ministerio Público.

El objetivo del informe es poder actualizar el plan comunal de Seguridad Pública, que siempre basa en las denuncias su modelo de georreferenciación para distribuir las cámaras, los destinos y rutas de los patrullajes y los planes y programas de intervención.

Esto arroja que un 23,8% de los patrullajes preventivos realizados por Carabineros se concentren en el centro de la ciudad, puntualmente, en el llamado casco urbano, entendiendo que es el área donde transita la mayor cantidad de personas durante el día.

Los cuadrantes 6 (suroriente) y 7 (oriente) concentran a su vez el 14,3% de los patrullajes, lo que dice relación con la proporción de llamados de emergencia y denuncias recibidas.

El resto de los cuadrantes concentran un 9,7% de los patrullajes realizados por el personal de Carabineros.

Conforme a los antecedentes recopilados en la investigación municipal, un 55% de los chillanejos encuestados dice que teme ser víctima de robos y hurtos; un 16% se consideran vulnerables a asaltos violentos (robo con violencia o robo con intimidación).

Más atrás aparecen, con sólo un 1,5% de los encuestados, quienes le temen a los portonazos (ha habido sólo uno en la comuna en toda la historia) y una misma cantidad de encuestados quienes temen robos de vehículos.

Siguiendo con las cifras de percepción, sólo un 46% dice sentirse seguro en sus casas, mientras que un 22% dice sentirse inseguro, y un 24% se considera muy inseguro.

Este año, se han denunciado (hasta abril del 2021) un total de 85 robos en lugar habitado, esto es un 26% menos que en 2020.

Un 39% considera que el centro de la ciudad es inseguro y un 28% la percibe, en cambio, segura.

Respecto a los delitos más comunes que se cometen dentro del área del casco comercial, es decir los robos por sorpresa, robos con intimidación y robos con violencia, se han denunciado 70 casos este año, lo que significa una baja del 79% respecto al 2020.

Mientras que el hurto tuvo una baja del 123%, lo que en mucho influyen las medidas sanitarias por causa de la pandemia, que ha obligado el cierre de distintos locales comerciales por periodos de tiempo indeterminados, entre ellos las tiendas de retail, que junto a los supermercados concentraban la mayoría de estas denuncias.

Pero la pandemia también ha “contribuido” a que la delincuencia cometida por menores de edad bajara cerca de un 40%, considerando que no hay actividad escolar en los establecimientos, ni eventos deportivos o culturales, además de las cuarentenas y toques de queda, que generan cerca de 8 mil controles diarios.

Además, las denuncias por presuntas desgracias de menores pasaron de casi un centenar en 2019, a menos de cinco casos en 2020, tendencia que se mantiene este año.

Proceso a largo plazo

El sociólogo Juan Carlos Torres advierte que las experiencias internacionales en las que se ha logrado equilibrar la percepción de inseguridad con las cifras policiales reales, se encuentran solamente en países muy desarrollados y con altos niveles de educación y equidad de oportunidades.

“Hay países en que han comenzado una labor que incluye un trabajo preventivo desde los colegios, pero esos modelos no son fáciles de aplicar en países con recursos como los nuestros, ya que tales programas van acompañados de políticas económicas y condiciones laborales que respaldan esas iniciativas” dice.

Mientras en países como Canadá han tenido que cerrar cárceles por falta de ingresos, “acá siempre han creído que la solución pasa por poner más carabineros y eso lo único que genera es que haya más personas en las cárceles y colapsar el sistema judicial, pero vemos que los problemas de inseguridad no se traduce a una mejora social y prueba de ello es la cantidad de droga que estamos viendo que circula en el país, lo que ya es un problema muy grave y mucho más grande”, sostuvo.

En efecto, mientras el 46% de los encuestados atribuye a la supuesta inseguridad que se vive en Chillán a la falta de carabineros, un 15% lo atribuye a leyes y resoluciones judiciales que favorecen al delincuente.

Lo cierto es que en 2020 hubo un total de 9.177 ingresos al sistema penal, la cifra más alta desde que Ñuble es Región y que, además, supera en casi mil los casos del 2019 (6.289).

“Trabajar estos problemas requiere de una voluntad transversal, una capacitación real por parte de los encargados y políticas públicas que puedan sostenerse en el tiempo. Vemos como cada cierto tiempo aparecen candidatos a Presidente que hablan de la puerta giratoria, de que se acabó la fiesta para la delincuencia y slogans similares, porque este temor les sirve para sus campañas. Pero vemos que todas las decisiones parecieran estar tomando el camino por donde no es. No digo que no haya solución, pero hay que entender que es al largo plazo”, concluyó.

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