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Tráfico de drogas en Ñuble se ha ido enfocando en los niños para “asegurar clientes a futuro”

Si hasta hace unos años, era casi impensable para la mayoría de los chilenos anticipar que al país llegarían carteles de droga, como lo anunció la semana pasada el Fiscal Nacional, Jorge Abbott; para los ñublensinos, hace menos de dos años, habría sido casi propio de la ciencia ficción, imaginar que en nuestra región se realizaría un operativo que significó la incautación de cuatro toneladas de drogas, como sí ocurrió en San Carlos.

Súmese el hecho que a esta altura del 2021, entre ambas policías ya completan más de 6 toneladas de droga incautada y como nunca antes, armas de grueso calibre.

Y es en este punto, donde la historia de las drogas ilícitas en Ñuble, puede dar un giro realmente dramático y que ya fue anticipado por la Fiscalía, el Tribunal de Familia, el Senda y la Corporación Padre Chango, posible de resumir en la siguiente idea: el narcotráfico está enfocado en los niños y adolescentes para proyectarlos como consumidores estables a futuro.

“El narcotráfico está tratando de alguna medida en ponerle más ofertas al adolescente, porque si se invierte en una droga de síntesis para crear adicción en un adolescente, lo va a transformar en un potencial cliente toda la vida”, explica la directora del Senda Ñuble, Carmen Gómez.

Añade luego que “hoy se consigue droga con la aplicación Grinder, algo muy propio de los adolescentes, por lo tanto ya no es necesario tener que ir a la esquina donde las vendes. Es más, se hacen hasta amigo del vendedor”.

Fue a mediados de agosto, cuando entre el Senda y la Corporación Padre Chango comenzaron un proyecto virtualmente inédito en el país, y que por primera vez, busca llevar prestaciones de atención no sólo a los menores con consumo problemático que hayan sido infractores de ley, por lo tanto derivados por un tribunal a un tratamiento, sino que la idea es anticiparse y trabajar con quienes aún no se inician en los delitos.

Y de acuerdo a las estimaciones de Jorge Alvarado, director del Padre Chango, en Ñuble habría por lo bajo más de 500 niños que conforman lo que él llama la “cifra invisible” del consumo.

El consejero técnico Eduardo Quijón, del Tribunal de Familia de Chillán, dice que si bien ellos no tienen causas que respalden esa apreciación, admite que “es probable que si se considera a todos esos niños que no están dentro de las causas judiciales, sí se alcance a esa cifra”.

El experto agrega que, “nosotros cuando entrevistamos a los menores que ingresan al sistema judicial por problemas de consumo, una de las preguntas que les hacemos, es dónde están viviendo. Y muchos nos dicen que se están quedando en lo que ellos llaman Caletas, que es una casa donde se juntan muchos menores a vender y consumir drogas, y en cada casa hay entre 40 a 50 chiquillos. Y no se trata de una sola casa en Chillán, al menos nosotros sabemos de unas ocho como mínimo”.

Contra un rival millonario

De acuerdo a datos del tribunal de Familia, cerca del 90% de los colegios de Chillán ya han declarado hallazgo de drogas en poder de sus alumnos, por lo que pensar que este es un problema propio de los sectores vulnerables es un craso error.

“Una de las cosas que hay que ir entendiendo es que la modalidad del comercio de las drogas ha ido cambiando, por ejemplo, hace un par de años, las drogas de síntesis se empezaron a desarrollar más porque el público objetivo eran mayormente adultos con recursos económicos, lo que hacía del narcotráfico una actividad mucho más rentable. Pero hoy en día, las que han aparecido hace sólo uno o dos años, como la tusy o la cripy son más baratas, tienen colores y generan efectos sintéticos de alucinosis que están más enfocadas a un público infanto-adolescente”, advierte la directora del Senda.

Como problema adicional asoma la muy poca oferta para rehabilitación que existe para menores de escasos recursos en el país, y que son en su totalidad financiadas por el Senda.

Aquí aparece el término “demanda declarada”, que representa a usuarios que tienen necesidad de ingresar a tratamientos por adicción. En la Región hay personas que están desde el 2018 en listas de espera para conseguir hora, Y estos pueden ser cerca de 200 casos.

“Pero también existe lo que se llama Demanda Oculta, cuyo número de casos es virtualmente imposible de tasar, sin embargo “contamos con un sistema protección, que es del Estado y cuyo levantamiento de necesidades de atención por tratamiento de adicciones lo hacen además, los PIES, las OPD, los tribunales y otros muchos subsistemas, como tal esa demanda oculta se empieza a visibilizar”.

En Ñuble, hay apenas 30 plazas para usuarios sancionados penalmente por los tribunales y con problemas de adicción.

Pero si hay algo que está más que claro, es que esa vieja idea del slogan, de ir a hacer magia, pintacaritas, o actividades sin proyección para llevar el mensaje “di no a las drogas”, no funciona.

“Hoy lo hace el Senda con el Plan Colombo porque de los países que le han hecho una suerte de guerra comunicacional a la droga, todos han perdido, porque es imposible competir contra un potencial económico tremendamente alto y cuyos mensajes llegan por muchos otros términos”, comentó.

Entonces, lo que se persigue es ofrecerle algo al adolescente, como potenciar los estilos de desarrollos parentales, el buen uso del tiempo libre, la asociatividad con la educación y la cultura.

Drogarse para robar

Dentro de los fundamentos que utiliza el Padre Chango para buscar recursos que les permitan consolidar este programa de intervención temprana y oportuna, es que la inversión que se realiza en menores infractores de ley es mayor en una relación de 1000 a 60, respecto de lo que el Estado invierte en prevención.

Si se atiende a lo dicho este viernes por el fiscal Álvaro Hermosilla, jefe de la Unidad de Análisis Criminal del Ministerio Público Regional, queda claro que “la enorme mayoría de las personas que cometen delitos de robo, lo hacen para conseguir drogas”.

También aseveró que “se intenta preparar un mercado de consumidores adultos, tratando de ingresarlos a este mundo desde que son niños”.

Sin embargo, en el Senda explican que también hay una relación inversa en el binomio drogas-delitos.

“Adquieren drogas porque algunas de ellas cortan de manera fronto-temporal la estructura moral del paciente, por lo tanto les permite realizar actos que ellos mismos consideran nocivos sin sentir culpa. Muchas veces, ellos cometen delito con dolor y conscientes del daño que están haciendo, pero a la vez esa sensación la aplacan a través de la droga”, aseveró Carmen Gómez.

Por esta razón, para el director del Padre Chango, la clave y que ya se ha visto en experiencias internacionales es “la intervención oportuna”, es decir, antes de.

“Lo malo de hablar de cifras, tanto de las que se tiene en el Tribunal de Familia, en el Senda o nosotros mismos es que se pierde el impacto. A nadie le llama la atención que se hable de 200, 300 ó 500 niños con consumo problemático de drogas, pero ver personalmente a un niño de 11, o a una niña de 9 años en esta situación, realmente es impactante, es algo que te golpea bastante como persona.

Por otro lado, es difícil plantear cifras para dimensionar este problema porque “sabemos que en los colegios hay muchos niños que están partiendo de forma exploratoria, a los 9, 10 ó 12 años, otros que ya fueron expulsados del colegio, generalmente por comportamiento. Entonces estamos hablando de muchos niños que no alcanzan a estar dentro de esas cifras porque no están intervenidos, pero ellos se desenvuelven en un contexto donde hay una mamá que consume, familiar que consume, lo mismo que en su calle o pasaje también hay gente que consume, por lo tanto estamos hablando de una cifra no visibilizada de menores que están en un alto riesgo de consumo. Macarena Márquez.

El realce de esta intervención que apunta a evitar la reincidencia, busca un trabajo no con los menores sino con todo su contexto familiar.

“Esas problemáticas no solo tienen que ver con problemas de salud mental, o solamente con un consumo, sino que en el contexto donde se desarrolla, donde hay poco acceso a educación, a cultura, a deporte a artes y a todo lo que un niño requiere para desarrollarse. Eso es mucho más importante para ellos que recibir un diagnóstico”.

Lo que se busca como respaldo fundamental para el desarrollo del programa es, ahora, la infraestructura. Ya no basta con una casa adaptada.

Por esta razón, ambos representantes de la corporación acudieron la semana pasada al Concejo Municipal para plantearles este requerimiento, y lo más plausible es que puedan hacer uso de las dependencias de la Villa Jesús Niño, que está próxima a retirarse de la comuna, dejando un complejo habitacional en un predio cerrado, con plaza de juegos y una sala multipropósito.

“Esa opción nos satisface, esperamos que siga este apoyo político para construir un centro modelo para el país, con ayuda de fondos regionales, podríamos ser un ejemplo para todo Chile”, añadió Alvarado.

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