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“El fútbol chileno en cadetes está hecho mierda y abandonado”

No se guardó nada y se desahogó.

Hastiado de las críticas de un sector de la hinchada y el medio periodístico, que le pide, insistentemente, más oportunidades para los canteranos, no solo en la Copa Chile, el técnico de Ñublense, Jaime García, en entrevista con Dimensión Deportiva, realizó una dura radiografía sobre la realidad del fútbol formativo del club y en Chile.

“Pasar a un primer equipo trae otra exigencia y detalles mayores. Cosas a corregir. Yo trabajé en el fútbol joven (Palestino) y sé lo que hablo. Hay que ganársela, pero a veces los papás tienen más ganas que los hijos. Yo los pondré cuando estén preparados, con herramientas, pero hay que ganársela”, reflexiona García, con un dejo de hastío, antes de tomar aire y seguir con sus descargos.

“A algunos chicos hay que tomarlos de la mano. No les gusta trabajar con pesas. No les gusta el compromiso, después pasan al primer equipo y se creen figuras, empiezan a tontear, a salir y agarrar malos ejemplos. Haber tenido 15 cabros chicos el año pasado fue un riesgo que me pudo costar el ascenso, pero eso se olvida y nadie lo valora. Todo es sacrificio. Detrás de un chico hay un técnico sacándose la cresta y no están todas las herramientas. Yo no voy a tapar eso, acá no se pueden saltar etapas, hay que entregarles herramientas antes y no voy a dejar a todos contentos. Porque también está en juego mi prestigio, horas de mi trabajo y el de otros técnicos. Esto no es un chiste, sino estaría lleno de cabros chicos”, se desahoga.

La realidad de cadetes

García va más allá y recalca que la realidad del fútbol joven en Chile, que agudizó la pandemia, es penosa.

“El fútbol chileno está hecho mierda, abandonado, perdido. Algunos chicos entrenan en otro lado, otros no tienen cancha, es un tema complejo, acá se va a perder una generación completa en esta pandemia que no ha podido entrenar, entonces, no es fácil hacer debutar a un chico, porque en ese proceso de maduración puede responder o no y uno como técnico también depende de resultados, porque uno acá pierde dos o tres partidos y ya hay 200 técnicos para reemplazarme y me ponen en la guillotina”.

El entrenador que tuvo éxito en el fútbol formativo de Palestino, antes de ser ayudante y luego entrenador en solitario, revela que en Ñublense hay un técnico para 60 chicos de las series sub-17 y sub-18.

“Hay un técnico para 60 chicos y así es imposible, no me vengan a vender pasteles porque yo soy un técnico dedicado a los niños, pero yo he estado acá tres años y me la he ganado solo con contratos de un año para trabajar en el primer equipo y no en cadetes, pero siempre me ha interesado el fútbol joven”, refuerza.

Finalmente, García opina que esta realidad “no va a cambiar” porque están más preocupados de “traer gente de afuera”. También porque los recursos que llegan a cadetes no siempre se destinan a la formación y los dueños de los clubes no están dispuestos a invertir en procesos largos para formar jugadores y prefieren traer un jugador de afuera ya formado con opción de venderlo.

“Esto es una realidad nacional, no solo de Ñublense, me gustaría tener más chicos y que volviera el fútbol femenino, pero también está el tema sanitario. Los niños se están perdiendo. Es fácil hablar, hablar y hablar, pero no conoce el fondo. Podemos trabajar el plantel y algunos chicos, pero no con sobrecarga, y además, porque a algunos chicos les falta. En la pretemporada salieron cinco, pero no es culpa de ellos y a los técnicos en cadetes hay que darles las mejores herramientas. Yo sueño con una escuela de fútbol en Ñublense con niños de 8 y 9 años hacia arriba, pero también el fútbol es resultado”, sentencia García.

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