Una de cinco pistas de aterrizaje secundarias de Ñuble es pública

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 09:20 AM 2016-12-12

La pericia del piloto y la buena condición en que se encontraba el campo donde aterrizó, evitaron que el pasado martes se produjera una desgracia en Coelemu.


Desperfectos en la avioneta de instrucción que hacía el recorrido Viña del Mar-Concepción obligó a sus ocupantes a buscar una pista de aterrizaje cuando había ingresado al espacio aéreo ñublensino; al no encontrar una, optaron por hacer uso de un campo cualquiera de la comuna costera.


El incidente reflejó el déficit que existe en la provincia en cuanto a una adecuada infraestructura del tipo primaria para ser usados sobre todo en momentos de emergencia, ya sea producidas por fallas técnicas de  los aeroplanos ligeros o por fenómenos de la naturaleza como sismos de gran magnitud, los que habitualmente cortan las principales autopistas y carreteras.


Solo una de cinco pistas de aterrizaje que se registran en Ñuble es pública; está ubicada en Cobquecura y es administrada por la municipalidad. Las otras son iniciativas empresariales y familiares de Bulnes (El Litral), Coihueco (Pullamí), Pinto (Fundo Atacalco) y Quirihue (propiedad de la familia Irribarra).


Deuda pendiente
El presidente del Club Aéreo Chillán, Hernán Ruiz, si bien afirmó que las pistas de aterrizaje particulares pueden ser usadas previo aviso a sus dueños, recalcó que éstas deberían promoverse vía sector público.


“Existe deficiencia en este tema en la provincia, sobre todo cuando se dan casos de emergencia provocados por fenómenos naturales. Nosotros vemos esta realidad cuando necesitamos ser un puente aéreo para  entregar ayuda a sectores apartados”, explicó.


A juicio de Juan González, histórico piloto con casi seis décadas de experiencia, Yungay, El Carmen y Quirihue son comunas claves en donde se debería considerar la habilitación de pistas de aterrizaje.


“Son zonas estratégicas porque son comunas alejadas y si urge llevar ayuda en momentos en que no se pude vía carretera, siempre se podrá contar con nosotros. Si alguien dice que ahora no se necesitan pistas en esos lugares puede que tenga razón, pero la situación cambia cuando hay desastres o fenómenos naturales”, detalla.


González recordó que cuando hace aproximadamente cuatro años el río Perquilauquén se desbordó cortando la ruta 5 entre las comunas de Parral y San Ignacio, él y sus compañeros del Club Aéreo Chillán tuvieron que hacer un puente aéreo llevando ayuda.


Richard Irribarra, alcalde de Quirihue, sostuvo que lo ideal es que todas las ciudades cuenten con una pista de aterrizaje.


El jefe comunal aclaró que la única vía para recibir pequeñas aeronaves que existe en la comuna es de sus propiedad; sin embargo, enfatizó que siempre ha estado y está a disposición de los que quieren usarla.


“Como municipio no tenemos la posibilidad de construir una porque no hay terrenos, pero la que está en mi propiedad está al servicio de la comunidad”, reiteró la autoridad quirihuana y añadió que tras el terremoto del 2010 las aeronaves de las fuerzas armadas aterrizaban en su pista.

Proyecto

Blas Araneda, jefe de la Dirección Regional de Aeropuertos, sostuvo que la infraestructura pública (aeródromo Bernardo O’Higgins de Chillán y la pista de aterrizaje El Morro de Cobquecura) sumada a la privada, cubren la necesidad de la provincia.

El funcionario admitió que dada la situación actual, sería complicado plantear la construcción de una nueva pista pública en Ñuble de modo que, precisó, buscarán mejorar las existentes.


Si bien el aeródromo de Chillán recientemente fue inaugurado, Blas Araneda explicó que hay algunas obras que se tendrán que realizar para optimizar su funcionamiento (leer nota complementaria).


Mientras que en el caso de la inestable y poco práctica pista de tierra de El Morro de Cobquecura, el Gobierno ejecutará el próximo año una remodelación que la potenciará.


En el segundo semestre del 2017 la Dirección Nacional de Aeropuertos tiene planeado postular la etapa de diseño mediante un proyecto, que considerará el asfaltado e iluminación de la pista de aterrizaje y de los estacionamientos para las aeronaves. 


Asimismo, se considerará una infraestructura para pasajeros y un cerco perimetral metálico. 


Según cálculos basados en trabajos similares que se han hecho en otros aeródromos de la Región del Bío Bío, se debería invertir aproximadamente $150 millones.

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