La nueva vida del león Chítaro y el mono Randú en Quillón

Por: Comunicado de Prensa 12:35 PM 2016-08-10

A sólo días de haber llegado al Valle del Sol, Chítaro ya comienza a adaptarse a su nuevo hogar. Su caminar es lento y a veces errático, pero se entiende si se toma en cuenta que ha pasado sus 12 años en un carromato de 8 x 2 metros.


Todo lo que conoció este león, en el circo de Las Montini y otros, es fierro y madera. Sin embargo, pasará el resto de su vida rodeado de árboles, arbustos, pasto y otros animales que lo acompañarán desde lejos. El felino vivirá en un foso de más de 700 metros cuadrados, ornamentado lo más cercano a su hábitat natural.


“El animal (Chítaro) viene en condiciones muy saludables, muy bien alimentado, sin señales de golpes o mutiliaciones. Es bastante sereno por lo demás. Él hoy en día se encuentra explorando su nuevo hogar, los olores, su nuevo espacio físico. Hay que tomar en cuenta que no conoce la tierra ni las plantas, pero sí tenía una afición muy bonita que era que su dueña le suministraba plantas aromáticas. Por esto mismo, mantuvo su olfato, algo que no ocurre en otros circos”, contó Cristián Anguita, director del Bioparque, en un comunicado de prensa.


El traslado de Chítaro y Randú -el mono papión- al Bioparque Quillón concitó el interés de todo el país. Y es que, según denunció la organización Ecópolis, el Parque Zoológico Metropolitano tenía la intención de quedarse con el león, esto luego de perder a dos de sus ejemplares en circunstancias ya conocidas. No obstante, las especies llegaron sanas al Valle del Sol, en una caravana encabezada por representantes de Las Montini.

LOS ÚLTIMOS EN DEJAR EL SHOW
Casi tan antigua como su tradición era la costumbre de los circos por incluir animales en su itinerancia, ya sea para atraer al público o bien para ser uno más de su elenco. Generaciones de niños crecieron viendo leones, tigres, monos e incluso elefantes en jaulas donde apenas cabían. Sin embargo, eso no se repitirá más. Chítaro y Randú fueron los últimos animales en dejar el espectáculo circense. Sus antiguos dueños, Las Montini, realmente los querían libres.

 

“No hubo malos cuidados por parte del circo, muy por el contrario. Llegaron en óptimas condiciones, con un pelaje hermoso y contextura buena. El circo lo que hizo básicamente fue buscar una mejor vida para ellos, considerando que ya no tienen animales. Sólo Randú se encuentra en un proceso de cuarentena especial, pero porque llegó un poco estresado con el viaje. Está con alimentación liviana y bien aislado para que pueda recuperar la tranquilidad, recordando que los monitos son muy estresables”, indicó Patricia Campos, relacionadora pública del Bioparque.


Chítaro y Randú comienzan una nueva vida, en un entorno natural y alejado de los ruidos molestos y los espacios reducidos. Ellos pasaron de ser objetos de muestra a sujetos de enseñanza, ya que los niños que visitan en masa la reserva quillonina podrán aprender más de ellos y su entorno.

 

“Es importante la llegada de estos animales para Quillón, porque nos abre otro horizonte para el Turismo, pero enfocado en lo educativo. Nuestros visitantes podrán verlos acá en el Bioparque junto a otros animales como aves, pumas y otros que han llegado, ya sea en buenas condiciones o heridos. Aquí se les ha dado el cuidado que merecen y un espacio importante en el que pueden desenvolverse. Aplaudimos esta gran iniciativa y la apoyamos cien por ciento”, señaló Lilian Sepúlveda, encargada del Departamento de Mediambiente de la Municipalidad de Quillón.

Los que alguna vez fueron inseparables, hoy estarán alejados por algunos metros de distancia. Sus vidas tomaron un nuevo rumbo, alejado de la itinerancia. Ahora compartirán hábitat con pumas, aves, llamas y un sinnúmero de otras especies que también permanecerán en el Bioparque hasta el día de su muerte.   

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