Estudio refuerza rol de los árboles para controlar la polución

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 11:05 AM 2016-08-07

7.794 árboles
existen en la ciudad de Chillán en el perímetro de las cuatro avenidas, según la municipalidad.

$1,6 millones 
deben ser cancelados a la municipalidad por particulares en el caso de daños a los árboles.

2,3 M2 áreas verdes 
por persona hay en la ciudad, cifra lejos de los estándares internacionales que aconsejan 9 m2/persona.

Aspectos hasta ahora desconocidos o que han permitido poner de relieve la importancia de los árboles urbanos surgieron de recientes estudios que vienen desarrollando en Chillán y otras ciudades del centro y sur de Chile académicos de la Universidad de Talca.

Uno de los factores revalorizados en los estudios dados a conocer, es la importancia de las especies vegetales para combatir la contaminación ambiental, lo cual fue caracterizado en un informe denominado “Contribución del arbolado urbano a la mitigación del cambio climático”.

El equipo de investigación está compuesto por los doctores Mauricio Ponce, Óscar Vallejos y María Eugenia Mendoza, los cuales además de ese trabajo se encuentran en la etapa de recabar antecedentes para otro estudio financiado por Fondecyt y relacionado con la sanidad arbórea en Chillán y otras urbes como Rancagua, Talca y Curicó.

Para los investigadores, los árboles en ciudades como Chillán, juegan un papel fundamental, ya que “bajo la idea de ciudades sostenibles, forman parte de la llamada infraestructura verde, generando beneficios ambientales, sociales y económicos, los que deben ser protegidos, garantizados y prolongados en el tiempo por las autoridades competentes”. 

Las especies vegetales, refuerza Mauricio Ponce, participan como un agente mitigante del proceso de cambio climático, en funciones tales como la captura de carbono, reducción de la temperatura, mejoramiento de la infiltración, reducción de la radiación ultravioleta, mitigador del ruido y del material particulado, por nombrar algunos.

En la actualidad, plantea sobre la base de estudios internacionales, que “se considera que es la salud humana donde está el principal aporte del árbol urbano. Por ejemplo, la sombra mitiga el efecto de las denominadas islas de calor y reduce la radiación ultravioleta. El material particulado, fuertemente asociado a problemas de salud, se ve reducido por el dosel del árbol, al igual que otros contaminantes atmosféricos presentes, reduciendo la morbilidad y costos de tratamientos asociados a enfermedades respiratorias”.

El investigador apunta además que “el ruido ambiental producido por el tráfico, las construcciones y otras fuentes, también pueden ser mitigados por la infraestructura verde”.

Frente a esto, es relevante para los investigadores que en el diseño de las ciudades se ponga atención preferente sobre la necesidad de incrementar la superficie verde.

Por ello, plantean que en general las concentraciones urbanas dan respuestas a temas referidos a la conectividad, infraestructura comercial, educativa y otros, pero también se debe proveer de espacios que mejoren el hábitat, el arbolado urbano y las áreas verdes en general.

A partir de las investigaciones desarrolladas se estima que “es necesario trabajar en diversificación y reemplazo, como también en un manejo que favorezca la mejor provisión de sus servicios ambientales. Es un gran desafío, especialmente para los que toman decisiones políticas vinculadas con el desarrollo urbano”.

ÁREAS VERDES
En Chillán, la municipalidad tiene en carpeta el desarrollo de nuevos parques urbanos de tal manera que en un plazo de diez años se espera disponer de franjas verdes del orden de las 100 hectáreras adicionales entre los cuales aparecen el Gran Parque en las inmediaciones del aeródromo o la amplición del estero Las Toscas.

En los estudios que se han realizado, se señala que la comuna de Chillán presenta entre 1,7 a 2,3 metros cuadrados de espacios verdes por habitante (áreas verdes consolidadas), muy por debajo de la situación ideal, la cual corresponde a los estándares propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomiendan que exista la relación de 9 m2 de espacio verde por habitante y a la vez aconseja que el diseño de las redes de áreas verdes permita que todos los habitantes de la ciudad vivan cerca de un espacio verde abierto a una distancia de no más de 15 minutos a pie. 

Víctor Fernández, director de Aseo y Ornato, señala que en la ciudad está en desarrollo un estudio para ampliar la superficie de árboles presentes en el centro y las áreas verdes concesionadas y no concesionadas.

En la ciudad, según el último catrastro, existen 7.794 especies solo en el perímetro de las cuatro avenidas, cantidad que debe crecer en el futuro.

Fernández agrega que en la ciudad cada árbol tiene un valor económico asociado. La ordenanza de cobros aprobada el año pasado precisa que la reposición de especies arbóreas cortadas sin autorización, dañadas por podas, permiso de corta o derribadas por choques, pagarán multas al municipio sin perjuicio del propio castigo pecuniario que impondrá el Juzgado de Policía Local.

Entre 0,4 UTM ($17.910) y 36 UTM ($1.611.936) deberán cancelar por árbol aquellos que los dañen intencionalmente o por accidente.

El tramo entre lo mínimo y máximo de multa que recaerá en los infractores está asociado a la edad del ejemplar y si es de crecimiento rápido o lento.

Si su evolución es acelerada, se desembolsará $17.910 por dañar uno que tenga hasta cuatro años de edad y $701.192 (15,66 UTM) por aquel que esté en el rango de los 26 y 30 años.

En el caso de crecimiento lento, el monto mínimo (hasta los cuatro años) será de $67.164 (1,5 UTM) y $1.477.608 (33 UTM) si el árbol tiene más de 56 años.

Si la especie es del tipo patrimonial (algarrobo, araucaria araucana, lingue, peumo, y cualquier especie nativa de Chile), la compensación monetaria mínima será de $89.552 por uno de hasta cuatro años, mientras que la máxima ascenderá a $1.611.936 si es que el árbol es de más de 56 años.

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