Obispado transparenta casos de abuso en Ñuble

Por: Felipe Ahumada 10:50 AM 2018-06-17

El obispo de Chillán, Carlos Pellegrin,  sintió que compartir la información que, como Obispado, administran sobre casos de abusos sexuales y otras conductas reñidas con la moral en la Diócesis local, debía hacerla pública. En una silla de su despacho toma un papel con un texto impreso, otra con unos apuntes hechos a lápiz, se calza sus lentes y comienza. En resumen, desde que inició su periodo como máximo representante del catolicismo en Chillán, en 2006, ha recibido ocho denuncias de este tipo.

Solo una de ellas está en etapa de investigación. “Las otras no siguieron adelante porque las personas que hicieron esas denuncias no siguieron adelante con el proceso, ni tampoco fueron a entregar los antecedentes a la Fiscalía, que es lo que nosotros recomendamos hacer también”, aclara.

Se ha sancionado a cuatro sacerdotes de esta Diócesis. Tres de ellos son los casos más conocidos en Ñuble: el cura Jorge Baeza, por una serie de denuncias por abusos a menores de edad y por mantener relaciones con mujeres mayores; otro es el presbítero Juan Alberto Arroyo, sorprendido por las alumnas del Colegio La Purísima, del que era capellán, mirando pornografía homosexual en el computador de su oficina.

También destaca del otrora capellán de la capilla de la cárcel, Jaime Villegas, quien tras atestiguar en el juicio por homicidio del padre Christian Fernández (2014), debió confesar que era homosexual y que mantenía relaciones con diferentes jóvenes de la cárcel.

Y había un cuarto caso que no estaba en las carpetas periodísticas. “Y este es el último que tengo para compartir, uno muy doloroso para la Diócesis, tiene relación con el padre Jorge Elías Navarrete Guzmán, de mucha trayectoria en la Iglesia y que ya está fallecido. Fue denunciado en mayo de 2011 por abusos a menores de edad, que se habían producido muchísimos años antes. Fue encontrado culpable, la información fue enviada a la Santa Sede y allí decidieron que se le prohibía seguir ejerciendo el ministerio hasta que murió, en 2013, con 93 años de edad”, relató el obispo.

Jorge Navarrete hizo su ministerio principalmente en los sectores de Quiriquina y Pueblo Seco. De hecho fue quien fundó la parroquia de esa localidad. Además, en años de la Dictadura, fue un activo participante de la Vicaría de la Solidaridad, “y ayudó y salvó la vida de muchas personas, pero inclusive antes de ese periodo, hubo testimonios de víctimas que eran menores de edad, y después de muchos años las personas comenzaron a denunciar, pidiendo reserva de su identidad”, explicó monseñor Pellegrin.

Respecto a lo que ocurrió con estos cuatro religiosos, Baeza sencillamente abandonó sin rumbo conocido la ciudad y la Iglesia, por lo que solo se le notificó de su expulsión a través de un comunicado oficial publicado en LA DISCUSIÓN. A Juan Alberto Arroyo, y a través de una resolución de la Santa Sede -y por petición del propio Pellegrin- se le expulsó de por vida de la Iglesia.

En el caso del capellán Villegas, él no aceptó la solicitud de renuncia que le pidió el obispo, por la falta de “conducta impropia con escándalo público, pero no se acreditó la participación de menores, por lo tanto no se le pudo expulsar, pero en base a las facultades que tengo como obispo, le impuse como sanción no ejercer públicamente el ministerio”, zanjó la autoridad eclesiástica chillaneja.

Curas que fueron padres

Se ha dicho, siempre a modo de denuncias que no prosperan por que los mismos desaparecen, que en la Diócesis local hay dos casos de sacerdotes que tuvieron hijos.

Pellegrin también recogió el tema.

“Eso también lo he escuchado, pero jamás he tenido a alguien que me haya dado crédito a mí. Hubo una situación de una persona, no sé si hombre o mujer, quien dijo que su padre era un presbítero que actualmente está en la Diócesis. Él fue a hablar con uno de mis vicarios, quien le insistió que viniera a hablar conmigo para hacer la denuncia, pero nunca vino”, responde.

Es en este punto cuando el obispo de Chillán admite que para la Iglesia ya no es un tema reprendible el ser homosexual o el tener hijos, “el problema es que hasta el momento la Iglesia Apostólica y Romana no lo permite, no sé si esto a futuro pueda cambiar. Podría abrirse la Iglesia, porque no hay nada doctrinal ni bíblico que diga que el sacerdote no se pueda casar, pero hoy los sacerdotes del rito romano, no pueden hacerlo. Yo personalmente no veo ninguna contradicción, pero también es cierto que debemos observar un voto de celibato”.

De acuerdo a Pellegrin, el Papa Francisco está dispuesto a conversar y a dialogar sobre este tema basado en que es el propio Vaticano el que invita a estar atentos a los signos de los tiempos, “y por lo mismo no sería raro que así como podría haber un sacerdocio casado, también haya mujeres diaconizas, ahora una mujer presbítera o sacerdote, puede que venga, pero no será algo que yo vaya a ver en mi vida”.

El anónimo que lo denunció

Fue en 2010 cuando la Fiscalía recibió un correo en el que se acusaba al obispo Pellegrin de haber participado de conductas reñidas con la moral.

“Pero eso fue un anónimo, y al final la Fiscalía pidió al tribunal que decretara una orden de no perseverar porque nunca llegó el nombre del denunciante. Además, no solo se hablaba de mí, sino de otros misioneros del Colegio Verbo Divino, y hacía denuncias de cosas absurdas, sobre algunas fiestas, de tragos y ese tipo de cosas. Pero nunca se habló de menores en ese anónimo”.

Además, de acuerdo al obispo de Chillán, hoy la Diócesis local tiene a una persona bajo investigación, quien sería un diácono y por causas de vida licenciosa, pero no por denuncias que incluyan a menores.

“El exobispo Jara debería ayudar”

El Vaticano, a través de sus emisarios en Chile, el Obispado a través de monseñor Carlos Pellegrin y en general toda la Iglesia ha hecho llamados constantes a las víctimas de abusos sexuales por parte de algún sacerdote a hacer las denuncias.

Sin embargo, nadie le ha hecho, hasta ahora, una invitación a quien fuera obispo de Chillán en los años que sucedieron a Francisco Cox (1981-2006), es decir al obispo emérito Alberto Jara, a quien se sindica como una de las personas que más información tiene respecto a los casos de abusos cometidos hasta principios de los 90 en Ñuble.

Hoy, retirado del sacerdocio, vive en Melipilla y no ha prestado ningún tipo de declaración.

“La verdad es que nunca me había pasado que la Iglesia pudiera exhortarlo a prestar declaración, pero creo que toda persona que tenga información respecto a esos casos, debería ayudar y él también, independiente de que hoy sea obispo emérito, si tiene información creo que debe entregarla.

Respecto de Cox, obispo hasta el año 1981 y sobre el cual pesan varias denuncias de abuso sexual, hoy está radicado en un convento Schoenstatt, en Alemania, presuntamente aquejado de Alzheimer. 

Pellegrin admite que “estamos en medio de una crisis muy fuerte, se ha escrito harto de esta olla hirviendo y cada día uno se pregunta ¿para dónde iremos ahora? Por ejemplo monseñor Charles Scicluna y monseñor Jordi Bertomeu están recibiendo muchas carpetas de denuncias, la Iglesia abrió una oficina al lado de la Nunciatura para recibirlas”.

Pellegrin ha estado atento a lo que se escribe en la prensa. Por eso aclara que “cuando dije que en el Obispado de Chillán no había denuncias, que eso fue lo que salió en la prensa, me refería a los años 90 y 94, que es el periodo que se están investigando, y no a las fechas actuales. Quisiera que se aclarara eso, lo mismo que se sepa que ya no solo nos estamos manejando bajo los cánones del Derecho Canónico y de lo que dice la Iglesia, sino que estamos de la mano con lo que quiera solicitar la Fiscalía”.

Respecto al Ministerio Público, Pellegrin dice que para averiguar quiénes eran los ocho  sacerdotes investigados por la PDI, en el contexto de la investigación por el homicidio del padre Fernández Fletá, “en esa oportunidad me negaron el acceso a la carpeta por no ser parte de la causa. Nos facilitaron solo los audios de las audiencias que nos permitió corroborar las denuncias periodísticas sobre el capellán Villegas”.

Agrega que pasados los años, “volvimos, hace poco, a pedirle a la Fiscalía acceso a la investigación, pero de nuevo nos la negaron. Buscaremos el momento y el modo para poder acceder a ella y resolver ese tema, que de verdad queremos resolver”.
 

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