27.000 hectáreas: el peor incendio en la historia de Ñuble

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Fernando Villa 07:45 PM 2017-12-30

Incluso para una región como la de Ñuble, de intimidante historial en materia de incendios forestales y pastizales, las 167 hectáreas que ardieron el 5 de enero pasado, en el camino a San Bernardo (Chillán), en Pan de Azúcar (Yungay) y en Quillón, no fueron de manera alguna un presagio para la catástrofe que venía.

Tres días después ardió la primera casa y por primera vez se decretó Alerta Roja, considerando que además ardieron otras 42 hectáreas en Las Mariposas.

Ya para el 21 de enero el fuego se descontrolaba en todo Ñuble, y las temperaturas subieron como nunca, hasta llegar a un máximo histórico de 41,5 grados el día 27.

Tras 20 jornadas de angustia y combate, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) anunció que finalmente las brigadas de emergencia lograron controlar el último foco en San Fabián el 7 de febrero.

Como corolario, se perdieron 74 casas y decenas de vehículos que estaban dentro de las 26.997 hectáreas que consumió el fuego (dos mil más que en el incendio de Quillón, en 2012), entre ellas 285 hectáreas de bosque nativo pertenecientes a la Reserva de la Biósfera en San Fabián; hubo más de 215 albergados, murieron miles de aves, porcinos, caballares, vacunos y caprinos.

Y la peor de todas las desgracias, el 27 de enero murió el voluntario de Bomberos Juan Bizama, luego que el camión en que llevaban agua para combatir un foco volcara en las cercanías de San Fabián.

Las más afectadas
La Presidenta Michelle Bachelet estuvo en la entonces Provincia de Ñuble visitando las comunas más afectadas, ocasión en que anunció la llegada de apoyo logístico y económico.

Las estadísticas de Conaf y del Serviu terminarían por determinar que las zonas más perjudicadas fueron San Nicolás (11.563 has. y 15 casas incendiadas), Quirihue (10.825  has. y 28 casas) y Portezuelo (4.351 has. y 7 casas).

El desastre motivó la presencia de diversas autoridades nacionales, regionales y provinciales en toda las comunas azotadas por los incendios, además de una campaña solidaria que incluyó shows, colectas y donaciones que llegaron de todo el país.

En febrero, además, todo Ñuble fue testigo del trabajo de los colosos aéreos Hércules, de Brasil; el Ilyushin, de Rusia, capaz de cargar 42 mil litros de agua; y el mega avión estadounidense llamado Supertanker, capaz de volar con 74.200 litros de retardante o agua por 6.400 kilómetros de distancia.

“Ya podemos decir que los tenemos a todos controlados y ahora estamos trabajando en la extinción”, dijo con alivio ese 7 de febrero el jefe provincial de Conaf, Francisco Castillo, pero advirtiendo que la que la zona se mantenía en un nivel de riesgo amarillo.

La persecución penal
Los incendios impactaron con fuerza la actividad turística en Ñuble, primero porque el temor de que surgieran focos en el sector de Las Trancas (que no sufrió mayores problemas) era una proyección de lo que sucedía en San Fabián y Quillón; y porque desde los balnearios costeros se veía el humo negro de Quirihue y Coelemu.

La propuesta fue, entonces, promocionar las bondades ñublensinas propias de todas las otras estaciones del año.

Los cuadros de depresión, estrés, afectaron no solo a las víctimas, sino que a voluntarios de Bomberos y de civiles que se unieron en masa a ayudar en las comunas aproblemadas.

El costo económico, calculable solo en millones de dólares, aún no se ha determinado con precisión.

Como si lo anterior no fuera los suficiente angustiante, el Ministerio Público ya manejaba antecedentes de intencionalidad y negligencias inexcusables, como cables del tendido eléctrico que cayeron por falta de mantención.

El 27 de enero se registraron los primeros detenidos, dos universitarios que por intentar de despejar un espacio de terreno, para instalar una cerca, le prendieron fuego a unas ramas lo que terminó con 500 hectáreas incendiadas en Bulnes.

En diciembre de este año se condenó a uno de ellos. Miguel Becerra Torres, a la pena de 100 días de cárcel con el beneficio de pena remitida (libertad). El otro fue absuelto.

En tanto se acusó de intencionalidad a Analía Pacheco Ramírez por dos incendios en Yungay, uno en un predio particular y el otro de propiedad de Forestal Arauco (1.450 metros cuadrados en total). Se le condenó a 541 días de cárcel. 

Un tercer condenado, un soldador al que le salto una chispa, fue condenado a indemnizar a los dueños y a pagar campañas preventivas para la Conaf.

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