Chillán crecerá más allá de la Ruta 5 en el poniente

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 11:15 PM 2017-04-29

La falta de terrenos estaría detrás del aumento en el valor del suelo en Chillán.

El Plan Regulador de Chillán fue aprobado por la Seremi de Vivienda el 2016.

El Plan Regulador Intercomunal de Chillán-Chillán Viejo data del año 2007, por lo cual ya está sobrepasado por las realidades de ambas comunas que han crecido desde entonces.

El desarrollo urbano de Chillán se encuentra en la actualidad limitado por la falta de terrenos hacia donde crecer. Es el diagnóstico que hace la Municipalidad de Chillán respecto del estado actual de la capital provincial que tiene una tendencia natural a ampliar su zona urbana como consecuencia del crecimiento demográfico que experimenta de manera paulatina.

El problema que registra el gobierno comunal tuvo su génesis el año 1996, cuando fue creada la comuna de Chillán Viejo, pero en ese entonces no parecía ser un tema que complicara a la capital provincial, pues su superficie de unos 512 kilómetros cuadrados parecía satisfacer sus necesidades de crecimiento.

Pero el alcalde Sergio Zarzar planteó ayer que el espacio que ocupa en la actualidad es insuficiente para cumplir con los objetivos de una urbe que pretende crecer de manera ordenada, armónica, con una red vial de calidad y con calidad de vida.

“Me alegro de que Chillán Viejo haya llegado a ser comuna, pues antes de eso no existían inversiones en ese territorio, pero objetivamente se nos privó de enormes franjas de tierras que nos deberían haber permitido crecer como capital provincial”, resaltó.

Hasta la creación de Chillán Viejo, la comuna madre llegaba hasta el límite con Bulnes, pero en la actualidad aparece confinada entre una serie de comunas aledañas y el núcleo urbano tiene muy pocas opciones para crecer.

“Con Chillán parece que se le quiso hacer una suerte de homenaje a la longaniza, pues es una franja muy estrecha de Norte a Sur con pocos kilómetros, mientras que de Este a Poniente son unos 60 kilómetros”, agregó coloquialmente, pero no por eso menos serio el jefe comunal chillanejo.

Zarzar sostuvo que en las actuales condiciones no es descabellado pensar que en el futuro habrá que correr los límites del sector urbano hacia el poniente, de tal manera que es probable que según la tasa de crecimiento actual, en el futuro las construcciones sobrepasen la Ruta 5 Sur en el sector Parque Lantaño.

Hasta ahora la carretera Panamericana parecía ser el límite casi natural e infranqueable de la urbe, pero al ritmo en que crece y dada la poca disponibilidad de terrenos es factible que se concrete ese escenario, recalcó.

Asimismo, probablemente, la ciudad deba sacrificar el sector industrial debido a que se ha producido un incesante desarrollo inmobiliario hacia la entrada norte de la ciudad en sectores que históricamente han sido ocupados por empresas e industrias.

En estas condiciones, Chillán requeriría modificar su límite urbano en el mediano plazo con la finalidad de disponer dentro de la comuna de tierras para ser usadas en su expansión horizontal, un proceso que ya está ocurriendo a la luz de los condominios que son creados hacia todos los puntos cardinales y ocupando en no pocos casos terrenos rurales.

La solución al dilema de falta de espacio de Chillán pasa por modificar los límites internos, para lo cual se requiere el desarrollo del nuevo Plan Regulador Intercomunal Chillán-Chillán Viejo que debe reemplazar al de 2007, que justamente fijó los límites urbanos de ambas comunas.

Y este proceso de modificación del mencionado instrumento de planificación de la conurbación ya está en mercha, sostuvo el asesor urbanista de la Municipalidad de Chillán, Nelson Anabalón.

El arquitecto mencionó que será una “prerrogativa del Plan Regulador Intercomunal definir las zonas de extensión urbana que requiere la intercomuna, por lo cual debe ver en este instrumento de planificación su posible extensión”.

Anabalón destacó que de acuerdo a la reunión sostenida con profesionales de la Seremi de Vivienda y Urbanismo, “este estudio está programado para subirlo al portal del Mercado Público a fines del primer semestre”.

El experto agregó que el límite urbano de Chillán podría ser modificado: “como se señaló anteriormente, es prerrogativa de este instrumento la definición de las zonas de extensión urbana, que llevan consigo la modificación del límite urbano”.

Lo cierto, señalaron personeros locales, es que el límite urbano establecido por el actual Plan Intercomunal aparece definiendo un área urbana que ya ha sido sobrepasada por nuevos loteos, quedando solamente disponibles terrenos bastante limitados hacia el oriente, poniente y el norte.

Si se considera que la demanda de suelo estimada para Chillán hacia el año 2025 supera las 1.000 hectáreas, se tiene un cuadro que no es muy favorable.

Las evidencias surgidas durante el análisis del diagnóstico del Plan Regulador local dejan de manifiesto que hacia el Sur no hay terrenos disponibles, ya que la comuna limita con el río Chillán y la comuna vecina de Chillán Viejo, que son barreras insuperables.

Además, si bien se ve gran cantidad de terrenos disponibles para el crecimiento en extensión hacia el norte y poniente de la ciudad, hay que considerar que existen muchos terrenos anegables, por lo que su uso estaría limitado al mejoramiento de estos en base a rellenos artificiales.

Aparentemente, los terrenos disponibles en las áreas de crecimiento dentro del límite urbano son bastante menores que las 1.000 hectáreas que necesita Chillán hacia el 2025. De hecho, según antecedentes no oficiales, hacia el norte existen no más 200 hectáreas y hacia el oriente, unas 200 o menos.

Chillán proyecta, según algunos antecedentes, un incremento de población al año 2025 de 74.831 habitantes, de los cuales 11.225 sería incremento por densificación y 63.606 habitantes sería por extensión. En la actualidad la urbe tiene unos 170 mil habitantes y para el 2025 la cifra subirá a unas 250 mil aproximadamente.

Es claro que los límites no son rígidos, por lo que parece necesario actualizar la información y analizar cuántos terrenos van quedando y en función de ello plantear seriamente la necesidad de modificar el límite urbano.

La modificación de los límites no es resorte privativo ni exclusivo de  la municipalidad o de la Seremi de Vivienda, ni menos de las empresas, pues para llegar a aquello es necesario consultar a otros servicios públicos que deben aprobar el traspaso de zonas agrícolas como las que existen camino a Coihueco o Las Mariposas.

Además, si es que hay necesidades de generar nuevos polos de desarrollo habitacional, además de los análisis de demanda se requiere visualizar las necesidades de equipamiento, de vialidad estructurante y diversos temas que conforman un estudio integral y completo.

Desde esta perspectiva, lo que se busca es conformar zonas urbanas bien estructuradas y con todos los servicios, pues correr los límites es un desafío mayor.

Cámara de la Construcción
Desde la Cámara Chilena de la Construcción sede Chillán, su presidenta, Claudia Rigall, sostuvo que en el desarrollo de la ciudad son clave los estudios urbanos que deben realizar las autoridades.

“Con respecto al suelo y los instrumentos de planificación, es clave que todos ellos tengan la flexibilidad necesaria y la concordancia para permitir los diferentes tipos de desarrollo que requiera la ciudad, procurando al mismo tiempo mantener una creciente actividad económica”, planteó Rigall.

La profesional recalcó que en el caso local es necesario una mirada de largo plazo de la manera en que se concibe la urbe y sus problemáticas internas. 

En este sentido, planteó, “los instrumentos deben asegurar la permanente disponibilidad de suelo, en sus diferentes categorías, para un horizonte futuro de al menos 20 años, con una visión clara de las actividades que potenciarán el crecimiento productivo, evitando así el desmedido aumento de los precios de terrenos, lo que sin lugar a dudas frena las posibles inversiones que se pudieran realizar tanto inmobiliarias como industriales o de cualquier otra índole”.

Recalcó la dirigenta gremial que frente al dilema que presenta Chillán, donde existe poca superficie hacia donde crecer, es relevante el desarrollo en altura de la ciudad a través de la construcción de torres de departamentos.  

“Es allí donde se sitúa la propuesta de la densificación vertical dentro de las cuatro avenidas, considerando las alternativas existentes de terreno, que como hemos señalado, implica múltiples ventajas. Solo un ejemplo:  si se analiza la actual estructura urbana de Chillán, se observa una clara concentración del comercio y servicios en el centro, versus una periferia fundamentalmente residencial. Esto incide en los tiempos de desplazamiento desde las viviendas a los servicios por la congestión vehicular, ya que las vías existentes no soportan el crecimiento hacia sectores clave como lo son las salidas hacia Coihueco y Las Mariposas, entre otras”.

En estas condiciones, remarcó, “insistimos en esta propuesta que busca proyectar el futuro de la ciudad, aportando a una mayor calidad de vida y buscando un desarrollo armónico, ya que implica considerar una nueva alternativa de crecimiento que dialogue con las distintas vías de avance que tiene la comuna”. 

En el caso de Chillán Viejo, la situación es diametralmente diferente, pues en sus casi 300 kilómetros cuadrados existen aún amplios terrenos para el desarrollo urbano y además, destacó el alcalde Felipe Aylwin, hay excelentes áreas para seguir creciendo con el barrio industrial.

En la comuna histórica, destacó el asesor urbanista de la municipalidad, Isaac Peralta Ibarra, el suelo urbano disponible asciende a 940,25 hectáreas, contabilizando el casco histórico, Rucapequén, Los Colihues, Nebuco y Quillay. 

En estas condiciones, en la actualidad no se justifica aún “la necesidad de consumir suelo para crecimiento urbano” a la luz de los antecedentes del Plan Regulador vigente desde el 2012.

El profesional sostuvo que en todo caso, la ciudad puede crecer prácticamete en todas las direcciones menos hacia Chillán, con la que limita.

El profesional agregó que en el caso del casco urbano existen aún muchos terrenos que pueden ser usados para densificar la ciudad.

Como señalan las autoridades locales, el desarrollo de ambas ciudades es un fenómeno activo que está de manera permanente siendo estudiado y modelado a través de una serie de instrumentos, como los planes reguladores y en especial mediante el Plan Regulador Intercomunal Chillán-Chillán Viejo, que debe comenzar a ser modificado desde este año con la finalidad de visualizar los cambios que requiere, sobre todo, Chillán, en los límites de su zona urbana ,para diseñar su evolución futura para cuando sea la capital de la Región de Ñuble.

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