Turismo en Itata

Por: 08:35 AM 2017-04-25

Los atractivos turísticos del Valle del Itata son mucho más diversos de lo que pudiera pensarse, sin embargo, este sector tiene relevancia económica solo en Quillón y Cobquecura, donde es marcadamente estacional.

Al estar definido como uno de los ejes estratégicos para el desarrollo de la Región del Bío Bío, esta industria verde también lo es para Ñuble, razón por la cual la gestión gubernamental debe generar las condiciones para su fortalecimiento, potenciando destinos, implementando programas de atracción de inversiones, colaborando estrechamente con el sector privado y ejecutando inversiones que contribuyan a ese objetivo, por ejemplo, pavimentando polvorientos caminos.

El Valle del Itata no solo ofrece balnearios como Cobquecura y Quillón, sino que también las ricas tradiciones del campo, que se expresan en el turismo rural; el turismo aventura, con actividades al aire libre en entornos de alto valor natural, como el trekking, el surf o la bicicleta; y el turismo histórico-cultural, que se sustenta en la herencia de batallas, de artistas y de la vitivinicultura, algo mucho más profundo que el enoturismo.

Lamentablemente, esa riqueza sigue sin explotarse como si de un secreto se tratara, y todavía son pocos los afortunados que han logrado penetrar en el “Itata profundo”, escuchar las historias de quienes han hecho de las uvas su vida y disfrutar de sus vinos con identidad que hoy se lucen en las más prestigiosas mesas.

Hasta hace una década este rubro era subestimado y la mirada del Estado estaba puesta principalmente en los destinos más populares, donde los municipios abordaban de manera individual y con escasos recursos la misión de atraer visitantes, lo que generalmente se reducía a financiar presentaciones artísticas en verano. Hoy, con una mirada más integradora, la apuesta es trabajar asociativamente, entre empresarios y entre municipios, incluso con Concepción, Chillán y Pinto, que pueden aportar pasajeros de hoteles interesados en conocer las viñas.

Hoy existen esfuerzos desde la institucionalidad pública por promover los destinos, por capacitar a los empresarios y trabajadores del sector, por incentivar las alianzas y la asociatividad, y por fomentar la creación de productos turísticos que se transformen en experiencias para el turista, como el tren patrimonial que proyecta implementar este año el Sernatur con apoyo del Gobierno Regional. 

Pese a lo anterior, el camino que aún falta por recorrer es largo. Los recursos son insuficientes y las distintas instituciones públicas no dialogan entre sí, una de las razones por las cuales la deficiente señalética vial sigue siendo un problema y muchas familias dependen de los camiones aljibe para abastecerse de agua.

El postergado Valle del Itata necesita crear una demanda, y de igual forma, mejorar sus servicios y su infraestructura pública y privada para recibir al turista; se requiere generar productos, pero también es clave “creer en el destino”, que los habitantes sientan que viven en un lugar especial y que lo transmitan, que los empresarios sean los más entusiastas promotores de sus atractivos y que la autoridad política le restituya al Valle el sitial que se merece, por ejemplo, definiendo zonas de interés turístico y proponiendo a la Unesco la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

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