Expertos explican porqué el plan para decontaminar Temuco fracasó

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 09:45 PM 2017-03-12

Chillán corre el riesgo de que su Plan de Descontaminación Ambiental, que tiene como finalidad disminuir los elevados índices de material particulado respirable en el ambiente, fracase absolutamente en sus objetivos tal como ha ocurrido en Temuco, donde en diez años no se han registrado cambios relevantes y al contrario pareciera que el problema se agudiza.

En La Araucanía, donde el modelo lleva alrededor de una década en desarrollo, existen prácticamente las mismas condiciones de base que en Chillán en la generación del conflicto y el PDA, que es el arma de defensa contra la polución, es similar a la que se aplica en Chillán.

Pero el modelo es criticado por mantener en uso la leña y por consiguiente, a los calefactores de combustión lenta como sus pilares, cuando en realidad lo que se requiere, señalan ingenieros consultados y que conocen la realidad temuquense y chillaneja, es remover el esquema desde sus fundamentos.

Luis Díaz Robles, quien lleva años dedicado al estudio del problema, sostiene que las soluciones tienen que pasar por el establecimiento de la calefacción distrital, mientras que Álvaro Castañón Seoane explica que las acciones ejecutadas parecen ser medidas paliativas mientras se espera el verdadero Plan de Descontaminación que debe ser más amplio y ambicioso.

En tanto que se siga promoviendo el uso de leña y la ocupación de calefactores individuales, el problema no va a remitir. Además, reconociendo que la instalación de calefactores de mejor tecnología puede tener efectos positivos, la tasa de reconversión está en duda por la baja inversión estatal para ello.

El PDA local plantea como gran desafío disminuir un 59% la saturación por humo de biomasa en un plazo de 10 años. Para lograrlo, el Ejecutivo incluyó en el texto ambiental disposiciones de tipo restrictivas al consumo de leña cuando se proyectaran episodios críticos de saturación por material particulado fino, como son los estados de Alerta, Preemergencia y Emergencia Ambiental.

Asimismo, se establecieron dos medidas estructurales en las que iba a descansar gran parte del éxito del PDA, las cuales hablan del recambio de 20.000 antiguas y deficientes estufas a leña por otras de moderna tecnología y más amigables con el medio ambiente, y el mejoramiento térmico de 20.000 viviendas de la zona.

Pero las metas estatales están lejos de ser cumplidas y para el 2017 solo se aseguran en una primera instancia 560 calefactores, lo que representa solo el 28% de la cuota anual comprometida por las autoridades.

Y en el caso de la aislación térmica de viviendas, durante el 2016 no se cumplieron igualmente las metas gubernamentales, pues del total solo fueron ejecutados 295 proyectos.

Luis Díaz Robles, académico de la Universidad de Santiago, destaca que es posible mantener el uso de leña como combustible, pero en la medida que vaya asociado a la calefacción distrital que permitiría maximizar ese combustible y dotar de calefacción a grandes grupos de hogares.

No se trata, agrega, de una utopía, pues el sistema tiene antecedentes en otras latitudes y además, en Temuco hay planes piloto para incorporarlo como una medida más eficiente en el control de la polución.

Destaca que si bien se postula al gas natural como alternativa, recuerda que este combustible genera sustancias como CO2 que están detrás del efecto invernadero. Además, nuestro país se comprometió a reducir tales elementos al firmar tratados intenacionales, por lo que sería un contrasentido orientarse a ese combustible.

Cree que el equilibrio se alcanzaría con la calefacción distrital, donde centrales eficientes pueden seguir utilizando la leña y manteniendo los empleos asociados al negocio de la venta del subprodcto de la madera.

Castañón Seoane es muy crítico respecto de las medidas que se aplican en Temuco las cuales no han podido reducir el problema y no lo harán en la medida que se sustenten (como en el caso de Chillán) en el uso de la leña.

El ingeniero civil y experto en Ciencias Ambientales destaca que sería imposible manejar la contaminación en una ciudad como Temuco donde existe una densa red de calefactores domiciliarios, cuyas chimeneas carecen de criterios técnicos.

“Temuco y Padre las Casas tienen 65 mil viviendas con estufa y cañón, instaladas a una distancia media de 25 metros entre ellas, cubriendo casi cuarenta kilómetros cuadrados de territorio citadino, equivalentes a unas grandes chimeneas de siete kilómetros de diámetro acumulado, dentro de las cuales viven 65 mil familias”, destaca. Este ejemplo se puede extrapolar a Chillán, donde existen más de 40 mil chimeneas.

El experto plantea que el problema solo podría ser eliminado si se elimina la leña y surgen otros métodos de calefacción a partir de energía eólica, solar o geotérmica, tal como ocurre en ciudades europeas. “El PDA solo parece un conjunto de medidas paliativas mientras se discute y plantea el verdadero Plan de Descontaminación que debe ser más amplio y que debe promover otras energías y modelos para resolver el problema”.

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