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Productores de cerezas y arándanos de Ñuble reconocen “temporada para el olvido”

Para la mayoría de los productores de cerezas y arándanos, ésta ha sido la peor temporada de los últimos 30 años. Con altísimos costos, escasez de contenedores, congestión en los puertos de embarque, excesivas demoras en los viajes, retrasos en los puertos de destino y en las respectivas aduanas, la fruta no llegó en buen estado, y se castigó su precio, un buen número sencillamente se perdió, pues ya estaba descompuesta, y en el caso de las cerezas, al llegar después del Año Nuevo Chino, se pagaron a un precio muy inferior.

El factor logístico, sin duda, le estropeó la temporada a muchos productores frutícolas de la región que ya habían sufrido con la escasez de mano de obra para la cosecha, y que hoy están expectantes por la llegada de las liquidaciones, instancia en que conocerán finalmente cuánto se pagó por la fruta, cuánto recibirán y si este año irán a pérdida o no, aunque según estiman algunos agricultores, como Álvaro Gatica, productor de arándanos, en muchos casos no se cubrirán los costos, y aún peor, no se podrán pagar a tiempo los compromisos financieros contraídos precisamente para realizar estas inversiones.

Respecto a los retornos a productor, Gatica, quien es dirigente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, afirmó que, si bien aún no llegan las liquidaciones, en el caso del arándano fresco, si en la temporada anterior se pagaron entre 2,7 y 2,8 dólares por kilo, en ésta el valor variará entre 1,5 y 1,6 dólares, pudiendo llegar a 2 dólares; mientras, en el caso de las cerezas, recordó que el año pasado fue muy malo, debido al efecto de la noticia falsa sobre un contenedor contaminado con Covid-19, y se pagaron, en promedio, 1,5 dólares por kilo, y en esta temporada el valor sería inferior.

“Nunca habíamos tenido un año tan malo en los últimos 30 años, con números bajo los costos. Un verdadero desastre, que no solo afectó a las cerezas y los arándanos, es un problema logístico, en los barcos. Los retornos que van a llegar -a mí no me han liquidado aún, salvo una empresa- van a estar bajo los costos de producción, así es que va a ser un año para el olvido, y además, se junta con este tema de los bancos y las tasas de interés, es un momento muy complicado para la fruticultura y la agricultura en general”, expresó Gatica.

Advirtió que los retornos no van a alcanzar a cubrir las cuotas de los créditos por las inversiones en plantaciones de cerezos y arándanos. “No van a alcanzar a cubrir, de ninguna manera. Los retornos ni siquiera van a alcanzar a cubrir los costos, y en los costos no incluyo esos compromisos, me refiero a lo que gastas en producir durante un año, como mano de obra y fertilizantes, por ejemplo, en los arándanos, el costo de producción está en U$1,3-US$1,4 por kilo, y vamos a tener retornos bajo eso. Yo no lloro nunca, pero ahora está la escoba”.

En ese sentido, Gatica indicó que “el año pasado tampoco tuvimos precios muy buenos, pero por lo menos eran números azules, este año, en cambio, definitivamente son números rojos. Se ve muy complicado el panorama, sobre todo, por las deudas con los bancos, porque éstas son inversiones a largo plazo, no hay que olvidar que estos huertos entran en producción a los cinco años”.

Excesiva demora

Según indicó Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, “los retornos es algo que estamos analizando en este momento. Cada temporada tiene su problema. Puede ser una lluvia en verano como el año pasado, una helada como esa bien grande que tuvimos el 2013, y esta cosecha estuvo marcada por el tapón logístico en los puertos nacionales, y en el atraso de los trayectos y el alza de costo en fletes e insumos. En una temporada en la cual no tuvimos problemas climáticos, el factor logístico complicó todo. Este problema, sin duda, nunca lo tuvimos a este nivel. El tema logístico ha sido el gran problema, por los costos de fletes que han subido al triple. Hay fruta que no se está cosechando porque es más caro el envío que dejarla en el árbol”.

En el caso de las cerezas, Carlos González, presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, recordó que, a partir de la experiencia de la temporada pasada, en que se cosechó una gran cantidad de fruta, “los agricultores aprendimos la lección de que hay que cosechar calidad, por lo tanto, esta temporada se mandó muy buena calidad. Pero tuvimos problemas: la pandemia, que este año ha seguido afectando, hubo una escasez tremenda de contenedores y de barcos, por lo tanto, mucha fruta se almacenó; los buques rápidos, que se demoraban 22-25 días, se demoraron 30-40 días; cuando llegó la fruta a China, comúnmente se demoraban 4 días en las inspecciones de Aduana, pero este año se estaban demorando 20-25 días. Y cuando eso ya estaba listo, también había dificultad de transporte hacia el interior para distribuir la fruta, por una serie de reglamentaciones y trabas. Se dio una tormenta perfecta. Entonces, entre el viaje y lo que demoró comercializarse en China, mucha fruta no aguantó, por lo tanto, bajó mucho su calidad, y eso significó que el precio se fuera abajo”.

Jorge Valenzuela acotó que “por el atraso en la logística, cerca de 4 mil contenedores de cereza chilena no llegaron a tiempo a los mercados en China. Antes del Año Nuevo Chino tuvimos una muy buena campaña, pero los problemas se vieron después de esa festividad. Tenemos un producto perecible que debe llegar en los momentos indicados, y en esta temporada fue muy difícil de cumplir. Mucha fruta estuvo mucho tiempo en el mar”.

En ese sentido, Carlos González, quien es productor de cerezas, vaticinó que “este va a ser un año muy complicado, a la mayoría no nos han llegado las liquidaciones, a fines de mes ya estará más claro el panorama, pero creo que vienen de mala a muy malas. Es posible que algunos productores se puedan salvar, los que manejen muy bien sus costos, pero un porcentaje no menor van a perder mucha plata este año, y eso va a redundar en que muchos huertos no van a tener mucho desarrollo porque no van a tener plata, viene un taco financiero con los bancos, porque tienen que pagar lo que pidieron por la fruta”.

Álvaro Gatica complementó que “el tema de las cerezas es muy especial, porque el drama grande se produjo desde Curicó hacia el Sur, pues a los productores de Curicó hacia el norte les fue súper bien, porque llegaron antes del Año Nuevo Chino y tuvieron la oportunidad de vender relativamente bien, y la fruta que llegó después, este año fue un desastre, además, si los barcos se demoraban 30 días, esta vez fueron 50, entonces, la calidad de la fruta tampoco era la óptima”.

Gatica subrayó que la pandemia ha ralentizado todos los procesos logísticos. “Por ejemplo, en el canal de Panamá tenían los barcos parados 10-15 días, a China se demoraban 50 días en vez de 30, al desaduanar en vez de demorarse un día se demoraban una semana, y para los arándanos que viajaban a Estados Unidos, en vez de demorarse 22 días, se estaban demorando 40, entonces la fruta llegó en malas condiciones; todo el tema logístico, por la pandemia, fue muy complicado y eso nos trajo tremendas consecuencias”, dijo Gatica, quien hizo hincapié en que en términos productivos, la temporada fue buena, con fruta de buena calidad y buen calibre, “pero que no resistió estos viajes tan largos, llegó mucha fruta con hongos, mucha fruta blanda, y se vendió pésimo, la que se pudo vender, hubo contenedores completos que se botaron”.

Consultado por los arándanos, Valenzuela, de Fedefruta, declinó dar porcentajes, pero reconoció que “muchas cargas de arándanos se han visto perjudicadas por las demoras. Hemos recibido información, que los arándanos han sido la fruta más complicada por esta crisis logística. La pérdida de condición naturalmente se refleja en no venta y caída de precios”.

Arándanos congelados

Frente al problema, Carlos González sostuvo que no pocos productores de arándanos optaron por vender para congelado, pero indicó que eso derivó en una sobreproducción que presionó los precios a la baja “y hoy el congelado no vale nada”.

Álvaro Gatica agregó que “hubo algunos productores de Los Ángeles hacia el sur que han optado por los congelados, quienes cosechan con máquinas, con lo que reducen el costo en mano de obra, y si bien los precios no son muy buenos, por lo menos hay rentabilidad”.

“En nuestra zona, el arándano congelado orgánico tuvo un precio razonable, mientras el congelado convencional fue más mediocre, estamos hablando de US$1,1 por kilo, que bajó a US$0,9 cuando había mucha oferta, en circunstancias que el costo de cosecha (mano de obra) es de 1 dólar por kilo”, acotó Gatica.

Nuevas inversiones

Gatica sostuvo que, en materia de nuevas inversiones en rubros como cerezas y arándanos en Ñuble, él es muy cauto. “Yo lo digo a título personal, no me puedo meter en el pensamiento del resto, pero fíjese que nosotros, en Ñuble, en cerezas llevamos tres años malos: En el primero, partimos con la pandemia; el año pasado nos tocó el fake news; y este año el tema logístico con los barcos en que llegó la fruta después del Año Nuevo Chino. Entonces, a cualquiera que me pregunte por plantar cerezos en esta zona, le diré que está loco”.

Por su parte, Jorge Valenzuela planteó que “la inversión depende de muchísimos otros factores. Uno, de la crisis hídrica, algo distinto a la sequía, ya que la crisis hídrica se debe a falta de políticas para asegurar el agua para las personas y todas las actividades, en un contexto de sequía y crisis climática. Otro factor es el proceso constituyente, enviamos una carta a la Convención Constitucional, dando a entender la inquietud de nuestros representados por artículos que, si bien no pasan aún al pleno, comprometen la actividad productiva del campo. Hace poco se promulgó el nuevo Código de Aguas, una reforma que tomó más de una década de trabajo muy difícil, y estamos guiando a los productores a cumplir con las nuevas exigencias. Sin embargo, en esta etapa, la conversación en la convención está muy complicada”.

Lecciones

Sobre las lecciones que se pueden sacar de esta temporada, el presidente de Fedefruta, Jorge Valenzuela, expresó que “como productores, hablamos con los puertos, especialmente el de Valparaíso, con respecto a los envíos de uva de mesa y de arándanos tardíos. Creemos que, en estas semanas y época del año, la fruta debe tener prioridad de embarque, y eso es algo en lo que estamos trabajando”.

Según manifestó Álvaro Gatica, “la lección más importante, en el rubro cerezos, es que tenemos que diversificar mercados, no podemos seguir mandando todo a China, y aquí hay una crítica a los comerciales de las exportadoras, quienes se confiaron que el precio no iba a bajar mucho después del Año Nuevo Chino, porque los precios habían estado relativamente buenos antes del Año Nuevo Chino, y decidieron seguir enviando a China. Creo que hay ahí un error comercial, pues se debió destinar fruta a Estados Unidos o Europa, donde claramente no íbamos a obtener los retornos que obteníamos antiguamente en China, pero eran retornos razonables, con cierta utilidad, cosa que no pasó este año. Yo creo que con lo que pasó, desde Curicó al Sur, este año las exportadoras van a tener que diversificar mercados para las cerezas, y la verdad es que sí hay mercados, en Estados Unidos hay un mercado que no es tremendo como China, tiene retornos menores, pero lo importante es que son números azules, y en Europa es el mismo caso.

En cuanto a los arándanos, Gatica aseveró que el panorama también es complicado. “Hoy estamos con una competencia súper fuerte, Perú ya nos superó y está produciendo mucho más que nosotros, nos está quedando una pequeña ventanita para nosotros, pero también después nos estamos topando con Marruecos, que está enviando harta fruta, entonces, no veo un panorama fácil para los arándanos. Ahí yo creo que hay que ver bien el tema de otros mercados, a pesar de que a Europa y Estados Unidos estamos mandando mucho, pero hay que ir buscando, uno no puede decir, de la noche a la mañana, arranco los huertos y me dedico a otra cosa, las inversiones son tremendamente grandes.

En este escenario, Ingrid Quezada, directora de ProChile Ñuble, reflexionó que, para los exportadores de cerezas, el desafío es diversificar destinos, y para los productores, añadió, el desafío es convertirse en exportadores, lo que les permitirá negociar directamente y ahorrar costos importantes.

“Es muy difícil sacar lecciones todavía, porque esto no ha terminado, el Covid no ha terminado, los problemas logísticos, la guerra no ha terminado. ¿Qué va a pasar si se empieza a confinar toda China?”, expuso la profesional.

“En cuanto a los cereceros, el productor que tiene volumen, su fruta certificada, debiera pasar de productor a exportador, para que negocie el precio final, por ejemplo. Porque el más chico es el más perjudicado hoy, porque a él le fijan el precio, igual que al arandanero. Y ellos lo aceptan porque quieren seguir siendo productores y no exportadores”, sostuvo Quezada.

La directora de ProChile Ñuble añadió que “otro tema importante es que la cereza, la fruta preferida de los chinos, para que logre un buen precio, tiene que llegar antes del Año Nuevo Chino, y el problema es que las cerezas de Ñuble no siempre llegan a tiempo, y no estoy hablando solo de los retrasos de este año, ya que muchas de las cerezas de nuestra región son tardías, la región de O’Higgins es la que envía primero. Y hay que considerar que después del Año Nuevo Chino el precio baja 30%-40%”.

Entonces, sostuvo que, desde la perspectiva del exportador, la lección es la importancia de diversificar los destinos, pues hoy casi la totalidad de los embarques de cerezas se van a China. “El próximo Año Nuevo Chino será el domingo 22 de enero, las cerezas de Ñuble no alcanzarán a llegar, entonces, ¿qué tenemos que hacer? Tenemos que buscar otros mercados, Estados Unidos y el Sudeste Asiático son buenas alternativas y no está la presión de llegar antes del Año Nuevo Chino, y nosotros, como ProChile, podemos ayudarlos”.

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