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Parques eólicos en Ñuble

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La participación de las energías renovables en nuestra matriz energética ha aumentado significativamente en los últimos años como consecuencia de su mayor competitividad, siendo similares en precio y hasta más baratas en algunos casos que las fuentes tradicionales.

En este contexto, el anuncio de dos proyectos eólicos de la empresa chilena Andes Solar que se localizarán en San Carlos y Ñiquén, ha sido recibido con interés y optimismo por diversos sectores.

Se trata del Parque Eólico Andino Suiza, de 100 MW, y Parque Eólico Andino Melcahue, que sumarán una inversión superior a US$250 millones, según estimó Roberto Muñoz, gerente general de la firma chilena que para ambos proyectos se asoció con la compañía europea EDP Renewables (EDPR), una de las líderes a nivel mundial en energías renovables.

En entrevista en La Discusión Domingo, el ejecutivo confirmó que actualmente levantan información para elaborar el expediente ambiental de Andino Suiza, que prevén ingresar al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) durante el presente año, mientras que Andino Melcahue se sometería a evaluación ambiental a fines de 2025. Juntos, estos parques producirán 250 megawatts, equivalente a toda la potencia de generación hoy instalada en la región.

Actualmente, en Ñuble se proyectan otros seis parques eólicos. Entre Cerros es un proyecto híbrido solar-eólico del Consorcio Eólico, para generar 46,2MW. Está emplazado en Portezuelo y obtuvo su aprobación ambiental en agosto de 2022.

Mientras que en evaluación ambiental se encuentran el parque eólico Culenco (248 MW) de la empresa alemana Plan 8 Unendliche Energie GmbH, en Ninhue y San Carlos; el parque Dañicalqui (95,2 MW), del Consorcio Eólico, a desarrollarse en Yungay; el parque eólico Pemuco (194,4 MW), de Engie Energía Chile, en Pemuco y el parque San Carlos (187,5 MW), de la alemana Energy Kitchen GmbH, en San Carlos. A estos se suma el proyecto Parque Eólico El Carmen, de la chilena Aaktei y la uruguaya HyNewGen que con sus 300 MW es el de mayor potencia en la región, aunque todavía no presenta su declaración de impacto ambiental.

En cuanto a su impacto a nivel local, como todas las grandes inversiones, el cuadro de proyectos eólicos antes descrito debería producir un efecto positivo en la economía regional y sobre todo en las comunas donde se emplazan. Generación de empleos directos e indirectos, compra de servicios locales y hasta posibles descuentos en las cuentas de la luz, son algunos de los beneficios que podrían tener.

Sin embargo, no hay que olvidar que por más amigable con el medio ambiente que sean este tipo de generadoras, el impacto paisajístico y los efectos en ecosistemas y comunidades que causa la alineación de los molinos gigantes no es un tema menor. La fisonomía del territorio será alterada y es responsabilidad de quienes impulsan estos proyectos y de las autoridades regionales, mitigar sus efectos más nocivos y propiciar un claro equilibrio entre el nuevo progreso que significan los parques eólicos y la conservación del patrimonio natural de Ñuble.

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