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Red asistencial reforzada pero con alta presión marca el primer año de la pandemia

Hospital de Chillán

A un año de la detección del primer contagio por Covid-19 en la región de Ñuble, un total de 18.159 personas han contraído la enfermedad y 345 han perdido la batalla contra el coronavirus. Todavía no se tiene certeza de cuánto tiempo más viviremos en modo Covid o si volveremos a retomar nuestras vidas como la conocíamos antes de la pandemia.

Desde el 12 de marzo de 2020 que se activaron los protocolos sanitarios la red asistencial ha estado exigida y a su vez fortalecida para brindar a todo paciente que requiera atención de salud y cuidados críticos. Si antes de la emergencia sanitaria, la región contaba con un total de 57 camas críticas, la red asistencial duplicó este número, alcanzando un total de 121 camas distribuidas en los hospitales y clínicas locales. De ellas, 62 son camas UCI para atención general de pacientes y 30 camas UTI.

En este periodo, los establecimientos han registrado un total de 1.702 personas hospitalizadas por Covid-19. Al día de hoy 114 pacientes están hospitalizados, 51 en unidades de paciente crítico y 26 conectadas a ventilación mecánica. Si bien los últimos meses han estado marcados por un elevado números de contagiados que requieren camas críticas, las autoridades han afirmado que recientemente se evidencia una leve baja de estas cifras.

“Durante los últimos días hemos constatado una leve baja en el número de hospitalizados, sin embargo, en términos generales las cifras continúan siendo altas, teniendo en cuenta que aún no descendemos de las cien personas internadas diariamente. En este sentido, reiterar que seguimos atentos ya que los casos nuevos tampoco han experimentado una disminución y esto tiene un impacto directo en nuestra red asistencial, considerando que, del total de casos positivos, cerca de un 15% requerirá hospitalización y un 5% del apoyo de ventilación mecánica”, explicó el subdirector de Gestión Asistencial del Servicio de Salud, Max Besser.

Mantener el autocuidado

En enero comenzó el proceso masivo de vacunación contra el Covid-19 en la Ñuble, con la esperanza de que en los próximos meses gran parte de la población esté inmunizada, y así lograr que los contagios diarios pero sobre todo los cuadros graves de la enfermedad y los decesos disminuyan.

A lo largo de las 21 comunas están habilitados más de 108 puntos de inoculación, cuyo despliegue ha permitido inmunizar a la fecha a más de 150 mil personas, lo que posiciona a Ñuble en el segundo lugar a nivel país en el avance de la estrategia. Actualmente, 51 mil han accedido también a la segunda dosis, avanzando paulatinamente en este importante hecho, que a medida que alcance mayores coberturas, permitirá dar un respiro a la exigida red asistencial.

“El llamado continúa siendo a la prevención. Si bien, estamos desarrollando un exitoso proceso de vacunación, que nos ha permitido inocular a 150 mil personas con la primera dosis, es muy importante comprender que mientras al menos el grueso de la población no se haya vacunado con la segunda dosis, nuestra única herramienta para evitar contagios por Covid-19 es el autocuidado, para ello, debemos usar la mascarilla, mantener la distancia física, lavarnos las manos constantemente y respetar las medidas de confinamiento”, aclaró el doctor Besser.

A juicio del epidemiólogo de la Universidad de Chile, Gabriel Cavada, la acción reconocible en esta pandemia ha sido la adquisición de las vacunas. “Lo único rescatable del manejo de la pandemia ha sido la gestión en la compra de vacunas y la implementación del plan de vacunación, que aquí ha sido brillantemente impecable, el resto, como las medidas epidemiológicas y de salud pública, de comunicación en salud por supuesto que están tremendamente al debe”.

En tanto, el infectólogo César Bustos, destacó que a diferencia del año anterior, cuando se desató la pandemia, los profesionales de salud están más preparados y experimentados para atender a los pacientes que padecen la enfermedad.

“Hemos aprendido una buena capacidad de reacción en la red integrada de salud, a la hora de ofrecer camas de cuidados críticos a todos lo pacientes que han necesitado UCI y ventilación mecánica a lo largo de los peak más altos que ha tenido la pandemia, el primer peak en los meses de junio, julio y agosto, por lo tanto hemos aprendido que la red está preparada y que los médicos hemos ido ganando expertise a la hora de enfrentarnos con estos pacientes para poder tenerlos en condición critica el menor tiempo posible, pero eso también depende de las condiciones de base de cada paciente”, enfatizó.

El primer caso

“Con afiches en la unidad de emergencia que preguntaban si la persona venía de un viaje de China, Corea, Irán, Italia o Singapur comenzamos a aproximarnos a la posibilidad de atender al primer caso de coronavirus en nuestro hospital, hasta que ya se hizo inminente su presencia con la confirmación en el Maule”. Así recordó el director (s) del Hospital Clínico Herminda Martín, Antonio Salinas, el ambiente previo al 12 de marzo, cuando se oficializó el primer contagio en la región de Ñuble.

“Esos días todo era expectación, una mezcla de incredulidad, pero también de temor natural, por todo lo que estaba ocurriendo en el mundo y pese a que nos veníamos preparando para ese momento desde enero, solo ante el hecho consumado uno dice: esto ya está aquí y no hay vuelta atrás”, comentó el doctor.

A un año del inicio de la pandemia en Ñuble, 1.020 personas han sido dadas de alta, tras recuperarse del Covid-19 en el principal centro asistencial de la región. El primer paciente evolucionó favorablemente, situación muy distinta a la que se viviría semanas después con la internación de la primera persona en la Unidad de Paciente Crítico (UPC), mostrando el lado más temido de esta enfermedad.

Hoy, aunque la pandemia no está superada, el centro asistencial ha demostrado su capacidad para enfrentar este desafío sin precedentes, equipos clínicos preparados, más tecnología y prácticamente todo el personal vacunado contra el virus.

El director (s) explicó que “el hospital se preparó para responder a una demanda nueva en la parte clínica y muy exigente en cuanto al fortalecimiento de la atención crítica, con un plan escalable de reconversión de camas, más apoyo diagnóstico y terapéutico, capacitación para el personal y medidas de autocuidado para asegurar la continuidad de los servicios”.  Agrega que “se han explorado soluciones que antes no pensábamos, ha sido un periodo desafiante en cuanto a organización y motivación de los equipos, pero de mucho aprendizaje. Las cifras muestran el gran reto que significó para todos y todas contribuir en la respuesta”.

No hay que olvidar que a fines de marzo de 2020, el laboratorio del Hospital Clínico Herminda Martín fue autorizado para procesar exámenes PCR, y a la fecha ha analizado más de 215 mil exámenes de PCR permitiendo conocer la realidad epidemiológica de la región, como parte de la estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento.

Paciente crítico

El doctor Salinas destacó el crecimiento y reconversión de la red para la atención especializada de pacientes críticos.  “Las camas críticas de adultos totalizaban 26 antes del Covid-19, sumando intensivas e intermedias, ahora son 72 camas con sus respectivos ventiladores mecánicos invasivos, prácticamente todos nuevos. Además, se adquirieron cánulas de alto flujo nasal, técnica que ha demostrado su eficacia como una alternativa a la ventilación mecánica en pacientes que cumplen con ciertos criterios clínicos”.

Hasta febrero de este año, 287 personas han ingresado a cuidados intensivos por las graves complicaciones de esta enfermedad, con una estadía de 13 días en promedio. El perfil que comparten la mayoría de estos pacientes es: diabetes, hipertensión y obesidad.

Atenciones y cirugías

La subdirectora de Planificación y Desarrollo, Jimena Viñuela, explicó que las atenciones a pacientes Covid-19 impactó directamente en otras atenciones de salud y en la postergación de cirugías.

“No solo lamentamos a los fallecidos y el sufrimiento que esta crisis ha significado para miles de personas, el desgaste y cansancio de nuestro personal, también el impacto que ha tenido en la oportunidad de la atención, traducido en la postergación de consultas médicas e intervenciones quirúrgicas”, comentó la médica.

Esto, porque la necesidad de tener siempre camas críticas disponibles obligó a priorizar las cirugías de urgencia (accidentes cerebrovasculares, accidentes de tránsito) y oncológicas, y aplazar aquellas electivas ante la posibilidad de complicaciones que requirieran de un cupo en la unidad de paciente crítico.

Pese a las restricciones, el año pasado se realizaron 14 mil intervenciones quirúrgicas, un 38% menos que en la prepandemia.

Las consultas médicas de especialidades llegaron a 118 mil, un 33% menos que el último año. Esta limitación abrió paso al uso intensivo de la telemedicina, estrategia que creció 128%. “La crisis sanitaria obligó a trabajar con sentido de urgencia y espíritu de colaboración”, es la enseñanza que rescatan los directivos hospitalarios para abordar este segundo año en pandemia.

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