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Locales comerciales históricos revelan sus fórmulas para trascender por décadas

Cristian Cáceres

Siete tiendas, ubicadas en pleno centro de la capital regional, fueron destacadas por más de 50 años de historia vendiendo sus productos a clientes.

Heladería La Nieve, Berjun, Fuentes Joyas, Cordonería Simbad, Casa Mamita, Casa Zarzar y Multiventas fueron reconocidas por la Seremi de Economía y el Gobierno Regional de Ñuble en el Día del Comercio, por sus más de 50 años de contribución al crecimiento de la ciudad.

Sus protagonistas cuentan sus recetas para posicionar sus negocios entre los más destacados del comercio chillanejo.

La Nieve, endulzando paladares desde los 70′

Tras incursionar sin éxito en otros rubros como zapatería y Lencería, José Marcos Akel decidió en la década del 70’ crear “La Nieve”, heladería reconocida por su sello artesanal que hoy tiene un espacio consolidado en la memoria colectiva. Sus familiares que habían ingresado a ese mercado con saldos positivos, lo terminaron convenciendo de la rentabilidad del negocio. Y no falló en su decisión, ya que desde 1974, primero en inmediaciones del Terminal La Merced, y luego en galería Diego Portales, José ha logrado endulzar a los chillanejos en base a productos naturales.

A sus 88 años, el empresario sigue administrando su negocio con ayuda de dos hijas, una educadora diferencial y la otra psicóloga, ambas dejaron sus rubros para mantener el sello tradicional de la heladería junto a los trabajadores, Sergio Lama y Domingo Garrido, quien destacan por sus más de 30 años, de compromiso.

Para mantener una larga trayectoria en el tiempo, Jazmín, sabe que los negocios deben navegar por aguas turbulentas antes de alcanzar la estabilidad. “Cuando compró este negocio en el 80’, con la crisis le subieron los intereses. Estuvimos por muchos años endeudados. Sin embargo, el negocio era muy bueno. Todo se pagó al banco mediante el trabajo, como lo hacen todos, deuda y vivir. La pandemia, también, terminó desastrosamente, pero gracias a Dios mi papá, como muy buen administrador, logró salir adelante pagándole el sueldo íntegro a todos sus empleados por todo tiempo que estuvimos y eso porque él es ordenado”, recuerda.

En el 2001 “La Nieve” abrazó la modernidad, pasando desde una batidora manual a dos equipos digitales encargados de ejecutar las mezclas.

Para Jazmín, la receta para ser parte de la historia del comercio chillanejo consta de tres ingredientes. “Que el local esté muy bien ubicado. Si no está bien ubicado, dudo que pueda entrar alguien a comprar. Segundo, la atención al cliente, es súper importante. Tienes que ser amable. Sin eso, tampoco entra gente, aunque tengas un muy buen local. El tercer punto es el producto. Si tú no tienes un producto bueno, de calidad, tampoco vas a entrar”, apunta.

Casa Mamita pasó de fabricar vestuario infantil al 100% a productos importados

Casa Mamita tiene raíces penquistas en 1940 de la mano de Rafael Poncell, quien luego se traslada recién casado a Chillán para levantar un nuevo negocio. Desde 1955 se ubica en calle 5 de abril, donde inicialmente, con un anafre, la pareja dormía atrás del local, partiendo de cero. Luego adquiere una segunda propiedad en la misma arteria.

En sus comienzos con 55 operarias fabricaban ropa, que se vendía a lo largo del país, entre sus clientes estaba Falabella, pero la crisis asiática no permitió continuar con ese proceso al 100%. Así  lo relata Víctor González Pocell (42), quien desde el año 2000 lleva las riendas de la empresa.

“Hubo que reinventarse por completo porque nosotros fabricamos y la ropa se vendía de Arica a Punta Arena y ya empezó a entrar todo lo importado y las telas ya no se vendían como antes, por ende, no podíamos seguir fabricando. Entonces, nos tuvimos que amoldar al nuevo sistema, y de ahí, en parte, hemos importado y adquirido de la industria nacional. Todo lo que llega aquí es prácticamente del oriente. Ahora estamos fabricando, por ejemplo, en este momento, vestidos de chinita”, comenta.

Casa Mamita ha trascendido en generaciones y se mantiene fiel a su estilo en retribución a su clientela, que ha pedido no alterar su esencia característica de comercio tradicional.

“El cliente es bueno y fiel. Pasa de la abuelita, a la mamá y a la nieta. Seguimos manteniendo eso. Incluso hace años atrás íbamos a modernizar el local, a modificar por completo, pero los clientes nos pedían que, por favor, no cambiáramos las vitrinas, los mostradores porque le recordaba el tema antiguo y todavía seguimos funcionando con un sistema de atención bien personalizado. Nos mantenemos igual que hace 80 años atrás”, destaca.

Para Víctor hay tres elementos que son claves para alcanzar una trayectoria comercial por décadas. “Una buena atención, mucho orden y respaldo económico”, explica.

Berjun: 54 años enfocadas en vestir bien a las chillanejas

Hace 54 años los contadores auditores, Bertila Beltrán y su marido Juan, abrieron Berjun, tienda de vestuario femenino y decoración, que ha consolidado un espacio de reconocimiento en el comercio tradicional de Chillán.

Antes de embarcarse en el proyecto, la pareja lleva las contabilidades de varios comercios locales que fueron dejando paulatinamente para concentrarse en el negocio de la moda.

Ubicada en galería Diego Portales, a lo largo de los años la tienda ha buscado el buen vestir y la exclusividad para su clientela, incursionado en la actualidad en el rubro de los chocolates.

Bertila y su hija Beatriz son las caras visibles de Berjun, quienes enfatizan que la tienda se ha logrado mantener en pie con mucho sacrificio y que pese a estar a punto de desaparecer, por crisis económicas, han logrado salir del fondo.

“Todas las crisis las hemos pasado con fuerza y con ganas de seguir sirviendo a la Chillán. (…) Con la llegada a las grandes tiendas, la gente se fue por las tarjetas. Porque había mucho “habilitado”. Era gente que daba vale y después al fin de mes te pagaban a ti,  pero después llegaban las grandes tiendas y la gente tomó tarjeta. Entonces ya nosotros fuimos mermando”, dice Bertila.

La reciente pandemia las golpeó fuerte, pero lograron subsistir con esfuerzo familiar y apoyo estatal.

Para Bertila la resiliencia es clave para trascender en el tiempo. “Trabajar, llegamos todos los días a las 8 de la mañana. Casi no puedo caminar, pero tengo ganas de servir.  Hay que tener la fuerza de saber que vas a salir adelante, por muy difícil que sea”, expresa.

 Cordonería Simbad experimenta cambio de mando

 La cordonería Simbad nació hace 85 años en Chillán con Juan Lama a la cabeza. En el pasado se localizaba en calle 5 de abril y hace unos 30 años en galería Quinchamalí. En 2008 la contadora auditora de Santiago, Maricel Bravo, compró la propiedad a su antiguo dueño quien en ese entonces estaba enfermo.“Yo buscaba desestresarme un poco de la vida en Santiago. Era encargada de recursos humanos en un holding de empresas”, dice.

Debido a la fama que tenía la marca, Maricel optó por darle continuidad hasta hoy, cancelando un costo por ello. Dado el nulo conocimiento en el rubro, investigó a fondo y buscó nuevos proveedores en Santiago.

Tras tomar la posta, su fórmula siempre ha sido ser precavida y mantener resguardos para periodos de necesidad. “Para ser independiente hay que ser muy estructurada en los ingresos y egresos de dinero, porque en un negocio siempre se tiene que visualizar el futuro e ir ahorrando, aunque estés pasando por una temporada de ventas fabulosas no te debes maravillar con eso de gastar y gastar, sino que mantener un respaldo económico en caso de tener que hacer una inversión o enfrentar periodos de vacas flacas”, sostiene.

Para su actual dueña, “Cordonería Simbad” se han transformado en un punto de encuentro, donde chillanejos reviven sus emociones. “A mi me da mucho gusto ver cuando las clientes llegan a la cordonería y vemos tantos episodios. Se juntan dos clientas que eran compañeras de colegio, que ahora son de la tercera edad, se ponen a recordar viejos tiempos o vuelve el caballero que ya no vive en Chillán y vive en Puerta Varas, pero vuelve porque sabe que va encontrar la peineta pantera y recuerda cuando iba con su mamá”, relata.

Casa Zarzar: “Su estructura es como un patrimonio de Chillán”

Fue fundada en el año 1910 por Jorge Zarzar Halabí, quien llegó desde Palestina con su esposa para instalarse en Chillán con una tienda de vestuario y paquetería que se mantiene vigente hasta el día de hoy.

En su historia ha logrado sobreponerse a distintas adversidades para mantener un sitial en el comercio chillanejo. Algunas de ellas, la gran depresión de 1929. Mientras muchas tiendas quebraban, la casa sobrevivió. Luego el terremoto de 1939, fue otro golpe, ya que dejó reducida a escombros su antigua locación al lado del Gran Hotel. Luego, arrendaron en El Roble y en 1945 adquirió la actual propiedad en 5 de Abril, donde a la fecha 10 trabajadores dan vida al local, algunos con más de 40 años de labor.

¿Cómo se logra mantener un negocio histórico? Para Jorge Zarzar, tercera generación al mando, junto a sus hermanos Sergio y Hedy, se debe ser precavido.

“No correr aventuras comerciales que pueden hacer sucumbir a una casa comercial. Por ejemplo, algunas personas quieren establecer varias sucursales, emprender otro tipo de negocio que no les resulta, en fin, todo eso. Es mejor avanzar lento, pero seguro y no retroceder. (…) Tenemos un surtido interesante, privilegiamos los productos nacionales de las pocas fábricas que hay, la calidad y la atención familiarizada. (…) Llevando una vida muy ordenada y cuidándonos con los compromisos, sabiendo comprar lo que realmente necesita el negocio”, aclara.

Sus clientes provenientes de distintos puntos de Ñuble y de regiones vecinas les piden no ceder a la modernidad y mantener el clásico sello de su infraestructura. “Nos dicen no cambien esto. No sé si nos consideran como un museo vivo arquitectónicamente, pero la estructura es como un patrimonio de Chillán”, enfatiza.

Fuentes Joyas: “La honradez y honorabilidad son esenciales para progresar”

Hace 66 años Juan Fuentes trabaja en el mundo de las joyas. Partió de cero como vendedor viajero y luego con mucho esfuerzo se estableció en Chillán, donde ha consolidado a “Fuentes Joyas”, como un histórico local ubicado en calle 5 de abril. Si bien tuvo varias oportunidades de levantar su emprendimiento en Santiago, prefirió quedarse en su ciudad.

A su avanzada edad ( 92) todos los días abre y cierra las cortinas de su negocio, donde trabaja con sus hijos. Para Juan la honradez y honorabilidad son esenciales para progresar y crecer como empresario. “A mí me gusta trabajar así, aprendí a hacerlo así, porque la plata es una cosa y la honorabilidad es otra. El trabajo del comerciante es formar una situación y seguir trabajando hasta que Dios le de vida. He trabajado incansablemente y también me he dado mis gustos”, reconoce.

Durante su larga trayectoria ha adquirido en total dos locales, uno de ellos en arriendo, y además una radio.  “El local sigue como en sus mejores tiempos. Yo vivo bien y tengo mi casa. Abro y cierro mi negocio, he amado este trabajo siempre y lo seguiré haciendo. Mis hijos también son muy trabajadores y además tengo una radio, entonces he vivido una muy buena vida”, confiesa .

La Discusión contactó al dueño Multiventas, sin embargo, no fue posible concretar una entrevista.

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