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“Llegó la hora de tomar decisiones radicales sobre cómo queremos ver a Chillán dentro de 30 años”

La escena se repite cada año en un mayor número de calles. Tacos eternos que colapsan no solo las principales avenidas de Chillán durante las horas peak, sino también a vías secundarias e incluso pasajes.

En paralelo, el creciente número de edificaciones en alturas, va generando un nuevo panorama que promete un alto impacto en la vida de chillanejos y chillanejas.

Y aunque el diagnóstico respecto a la necesidad de armonizar el crecimiento de la capital regional es coincidente entre autoridades y expertos, las medidas concretas son pocas o insuficientes.

Así lo cree también Celso Monsalve, presidente del Colegio de Arquitectos de Ñuble, quien tiene una visión crítica sobre el inorgánico crecimiento urbano de Chillán.

“Llegó la hora de tomar decisiones radicales respecto a cómo queremos ver a Chillán dentro de 30 años. Y es que el impacto del parque automotriz, la carencia de un transporte público eficiente, la falta de espacios urbanos de calidad y el auge inmobiliario de grandes torres habitacionales, claramente desproporcionadas a nuestra realidad, nos tiene en una encrucijada de decidir si solo queremos seguir creciendo o nos desarrollarnos como ciudad moderna”, sostiene el arquitecto y Magister en sustentabilidad.

Para el profesional, la ciudad no soportará el actual ritmo de crecimiento sin regulaciones.

“Si sólo seguimos creciendo al ritmo actual nos van a faltar el doble de calzadas vehiculares, que no tenemos, tendremos un centro inhóspito, sombrío, denso y hasta mal oliente. Si seguimos intentando dar soluciones al automóvil individual y solo buscamos rentabilidad en los desarrollos inmobiliarios, creceremos, pero a un costo muy alto para las próximas generaciones, posiblemente resultando en una ciudad con todas las carencias y defectos de urbes mal planificadas como nuestra misma capital”, advierte.

El desafío entonces es titánico e interdisciplinario, pero necesario.

“Para alcanzar este desarrollo lo primero es aplicar inteligencia al problema de cómo nos movemos y relacionamos dentro de Chillán, y eso pasa necesariamente por un transporte público de calidad y darle al peatón y su bicicleta protagonismo por sobre al automóvil. Sólo estos dos temas son gigantescos de abordar, tanto en recursos como en mentalidad de nuestra generación acostumbrada a las ‘bondades del automóvil’ y porque no decirlo, un golpe a nuestro individualismo. Peatonalizar el centro es una de las ideas, pero esto no quiere decir construir solo paseos peatonales, sino una urbanidad de espacios públicos de calidad, integrados al transporte, con acceso vehicular limitado y una potente red de ciclovias. Así desincentivar el auto en el centro o dentro del anillo interior conformado por las calles que unen las cuatro plazas fundacionales al menos”.

Plan regulador y altura de edificios

A juicio del presidente del Colegio de Arquitectos en la región, se debe definir un nuevo plan regulador mucho mejor pensado y socializado que el actual, para definir las densidades y alturas máximas del damero central.

“Por un lado claramente necesitamos densificar y atraer gente al centro, y de esa forma no se hará necesario el automóvil y cobrará sentido la peatonalización de la urbe, además de poner límite al crecimiento de la ciudad por extensión que termina alejando al ciudadano a la periferia. Pero esta densificación debe ser medida y armónica. Nadie quiere guetos verticales ni sombrías calles, o túneles de viento que solo terminan por afectar y afear la escala media de nuestra ciudad. Ahí la inteligencia de planificadores y arquitectos para dar las mejores soluciones a esta problemática, y la valentía de nuestras autoridades de no caer en populismos o mercantilismos y tomar estas radicales decisiones para el bien común.

Áreas verdes

Un tercer planteamiento, y no menos importante, sostiene el dirigente gremial, es el de dotar a la ciudad de espacios de encuentro social de calidad, áreas verdes, parques cívicos y equipamientos abiertos al público. “Es otra de las carencias de nuestra ciudad, la que no tiene parques o espacios públicos reconocidos como tal más que sus plazas fundacionales y una que otra área verde local. El esfuerzo del parque Ultraestación es valorado, pero quedará desconectado de la ciudad detrás de la línea férrea por la falta de visión de sus proyectistas y políticos que dejaron a otros la decisión que se debió tomar aquí en la región”, afirma Monsalve.

Las políticas públicas y medidas por parte de las autoridades de Gobierno y el municipio, son fundamentales.

“El que puede ver todos estos desafíos se dará cuenta de la encrucijada en la que nos encontramos. Esperamos tomar el mejor rumbo para Chillán”, concluyó.

 

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