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Expertos anticipan incendios “potencialmente catastróficos” en Ñuble para este verano

Un fuerte contraste, al menos en materia de optimismo, es el que se advierte tras oír a las entidades gubernamentales respecto de los investigadores independientes del país, cuando se trata de las medidas preventivas y las estrategias con las que las regiones históricamente afectadas por los megaincendios forestales se preparan para esta nueva temporada estival, para combatir los inevitables incendios.

Mientras que con un evidente entusiasmo, el director nacional de Conaf, Christian Little, estuvo recorriendo algunas de las zonas más afectadas, durante el pasado mes de octubre, para presentar ante los respectivos medios de prensa, nuevas cifras de brigadistas, una mayor cantidad de material aéreo, nuevas estaciones para helicópteros, entre otros refuerzos, para algunos expertos, como Michel De L`Herbe, director de Emergency Management, “no se saca absolutamente nada con aumentar la logística, si año tras año se trabaja con las mismas estrategias. En eso el país no ha cambiado en nada”.

Por lo demás, para el experto, los aviones y helicópteros que se han anunciado para batallar contra el fuego este verano próximo, tampoco son los que realmente se necesita en geografías como las nuestras.

De L´Herbe, fue invitado a exponer la semana antepasada en el Consejo Regional, junto al geólogo Marcelo Lagos y a la socióloga del Ministerio de Salud, Paz Anguita, quienes abordaron los escenarios de las posibles emergencias desde lo multidmiensional, en un seminario titulado “Herramientas para la Gestión de Emergencias en Ñuble”, organizado por la Gobernación Regional, lo que a lo menos demuestra -una vez más- que la preocupación por las autoridades locales respecto a la nueva temporada de incendios es legítima.

El Gobierno destinó para esta temporada un 47% más de recursos para la Conaf, mientras que el MOP ya suma una cantidad casi inmemorizable de cortafuegos, para dejar a otras unidades estatales y otras seremías, encargarse de lo preventivo, de las capacitaciones y educación a la población de riesgo.

Incluso, por primera vez, el Senapred ha incorporado los simulacros de incendios forestales en algunos sectores de Ñuble, para evitar tragedias humanas y para minimizar las afectaciones domésticas en caso de la aparición de fuego descontrolado.

Sin embargo, por lo que por más de diez años ha estado observando el equipo de Emergency Management, “se sigue trabajando de una manera prácticamente amateur”.

El experto cita dos polémicas observadas durante la temporada pasada.

La primera es que se compraron dos C-130 para incorporarles un kit (MAFFS) de incendios forestales, que no cambian la estructura del avión sino que amplían su versatilidad, pero hasta hoy estos kits no han sido comprados.

“Pero la polémica mayor es que en Chile aún no se terminan por decidir a contar con aviones para el combate nocturno de incendios, como ya se hace en muchos otros países, entre otras razones, porque combatir el fuego de noche puede ser mucho más importante que hacerlo de día”, advierte.

Se debe destacar en este punto que el proveedor de las brigadas aéreas de combate nocturno es el mismo que desde el 2021 le ha arrendado los C-130 al país. En otras palabras, la posibilidad de acceder a este tipo de servicios sí está disponible para el país.

Además, la firma Coulson (China) que arrienda logística aérea a las empresas forestales del país, también ofrece servicios de combate nocturnos a los que, hasta el momento, no han sido adquiridos por los particulares.

¿Porqué no se arrienda este tipo de servicios?

“Hay resistencia al cambio, las instituciones involucradas siguen operando de manera fragmentada, por eso, la Conaf emitió un informe al Ministerio de Defensa para que se pronunciara respecto a la compra de estos kits para los C-130. Eso se debió solicitar al Ministerio del Interior, pero como la decisión la toma Defensa, ya sabemos que este año, tampoco contaremos con estos kits”, criticó De L´Herbe.

El rol de la comunidad

En cuanto al seminario organizado por el Gobierno Regional “Herramientas para la Gestión de Emergencias en Ñuble”, se estructuró de forma que les resultara especialmente útiles a los encargados comunales de emergencias de cada uno de los 21 municipios, además de dirigentes sociales.

La instancia se enmarca dentro del Plan Integral de Prevención y Combate de Incendios Forestales, anunciado hace pocos días por el Gobernador de Ñuble, Óscar Crisóstomo.

Crisóstomo, recordó que dentro del plan anunciado hace un par de semanas “que involucraba a varias instituciones: Conaf, Corma, Bomberos, municipios, se consideró un proceso de fortalecimiento de la prevención ante las emergencias, estamos cumpliendo una de las actividades propuestas, que era reunirnos con los encargados de emergencia de las 21 comunas de Ñuble, para fortalecer su capacidad en el marco de la emergencia y la respuesta que deben tener”.

La conclusión era el tener una preparación previa, y estar atentos al combate lo que contempla contar con una comunidad organizada.

Y es por esta alusión a contar a las comunidades como parte de este polinomio preventivo es que la socióloga Paz Anguita, destaca que es importante reconocer que hay grupos que están en una situación de mayor vulnerabilidad y para eso tenemos que estar muy atentos para poder acompañar y atender sus necesidades.

“Los desastres tienden a exacerbar problemas que estaban pendientes o velados, que se agudizan en situaciones de crisis, situaciones de violencia, de exclusión, grupos que ya tenían una salud relativamente afectada y que pueden ser más vulnerable frente a la crisis, por lo tanto, tenemos que buscar fórmulas para trabajar colaborativamente para proteger la salud mental de las comunidades”, dice.

En tanto el geógrafo Marcelo Lagos, calificó como sustantiva la actividad “particularmente después de lo que ocurrió con los sistemas frontales que nos revelaron los altos niveles de exposición y fragilidad de una extensa proporción de nuestros territorios. Octubre es un mes muy adecuado porque en el mundo entero, es el mes para la reducción del riesgo de desastre y esa reducción no se logra si no hacemos gestión. Este seminario se inserta en ello, que es la parte política de cómo hacemos esa bajada de la reducción de riesgo a los territorios”.

Lagos añadió que Chile en el último tiempo ha sido bombardeado por una serie de escenarios complejos que tensionan el habitar y que ponen en jaque gran parte de la administración de las comunas, de los territorios, de las personas, pero particularmente de los habitantes más precarios que habitan en gran parte de nuestras regiones.

“Y bien sabemos que la realidad del Ñuble tiene sus complejidades, pero también tiene sus ventajas comparativas en el entendido de que se está construyendo un camino que busca claramente fortalecer resiliencia, fortalecer capacidades y yo vengo a hablar justamente de eso”, comentó.

Estrategias de sensibilización

Cada vez que desde las autoridades regionales se aborda el tema de las emergencias forestales y de interfaces propias de nuestros veranos se apunta a las causas, entre las que destacan los causados por condiciones medioambientales, aquellos que se generan por negligencia humana y aquellos de carácter intencional, por tanto, investigados y perseguidos penalmente.

El arrojar al suelo vidrios o plásticos con propiedades amplificadoras de los rayos solares, el no mantener sus predios limpios ni desmalezados o el ignorar los riesgos potenciales al instalar viviendas en lugares rodeados de materia biocombustible, son temas que en los últimos años han sido abordados por las autoridades dentro de sus campañas preventivas, en las que -en conjunto con la empresa privada- se han gastado decenas de millones de dólares en los últimos años.

Es en este contexto, y considerando que las catástrofes de los incendios forestales son de orden mundial, la ONU creó “El Día Internacional de Riesgo de Desastres”, para generar instancias de participación entre todas las instancias estatales llamadas a prevenir y combatir los incendios.

En Ñuble, esta efeméride se realizó en el mes de octubre, ocasión en que la directora del Senapred, Gilda Grandón encabezó diversos trabajos en la región, como un seminario en Inacap y “un simulacro de incendios forestal con amenaza a infraestructura crítica, en el sector de Llollinco (Chillán Viejo), enfocada en la organización interinstituicional de los organismos que participarían de los llamados de emergencia, ante una eventual emergencia que amenace la planta de tratamiento de residuos industriales”, detalló en la ocasión, la directora.

En la oportunidad, Gilda Grandón aprovechó de llamar a las personas que acuden a estas emergencias en busca de fotografías, videos y material para sus redes sociales, a deponer esa actitud que sólo entorpece la labor de las personas que, por el contrario, trabajan para evitar que alguien muera o que pierda sus enseres o toda su vivienda.

“El tema del orden y la seguridad es fundamental, necesitamos resguardar nuestros equipos de emergencia y acá ya hablamos de un tema que es parte de nuestra cultura, porque lo que necesitamos es que cuando a las personas se les alerte sobre una amenaza, es que se alejen y no que se acerquen”, plantea.

Recursos en Ñuble

Conforme a la dirección regional de CONAF, para esta temporada se aumentará de 13 a 19 brigadas, con 188 personas distribuidas en brigadas helitransportadas (2), maquinarias Skidder (2), camiones cisterna con capacidad de almacenar entre 3 mil y 10 mil litros (3), brigadas terrestres mixtas (7), camiones tres cuartos con equipos de agua y herramientas manuales (2), brigadas nocturnas terrestres (3), aviones cisterna (2), helicópteros (4), un avión de coordinación y cinco bases de brigadas.

En tanto, Ramón Figueroa, presidente del departamento de Protección del Bosque de Corma, anticipó que los recursos de las empresas forestales también están siendo incrementados, aproximadamente un 30% en la región.

“Estamos subiendo de 800 a más de 1.100 brigadistas, y la cantidad de brigadas nocturnas desplegadas serán 16 en la región. Y un tema importante que traemos para Chillán es el helicóptero más grande en combate y más efectivo en el mundo, para todos los incendios que tengamos alrededor de la zona”, detalló.

Sin embargo, para Michel De L´Herbe, esto está lejos de ser suficiente para lo que se le viene a Ñuble.

“No estamos pidiendo tecnología de última generación, sino que se pueda comprar o arrendar, por ejemplo, aviones que hace décadas están disponibles. Si calculamos las pérdidas, en vida, infraestructura, plantaciones, ganadería, bosques nativos y agricultura que generan estos incendios, la verdad es que nos saldría mucho más barato arrendar las aereonaves específicas, como los multipropósito canadienses CR 415 ó el CL 515 que es un anfibio que se puede ocupar todo el año en transporte de personas, conectividad insular, en patrullaje marítimo”, explica.

Sin embargo, ya en 2017, la Conaf afirmó que no podía adquirir esos aviones porque no se contaba con el presupuesto para comprar aviones que estarían detenidos la mayoría de los meses del año.

“Pero una nave como ésa, que es la que tiene el Ejército del Aire en España, se le puede dar uso todo el año”, critica.

Para De L´Herbe, sin embargo, Ñuble presenta grandes posibilidades de transformarse en una región que se pueda poner a la vanguardia nacional en materia de estrategia preventiva, logística y políticas públicas en materia de emergencias.

“Podríamos pensar que lo obvio es tener una situación compleja alrededor de diciembre, si es que se adelanta, y en enero aún más, por lo que es un buen momento para sensibilizar a la comunidad que estaba presente”, apunta.

Finalmente, comentó que “haber podido abordar contenido que al menos permitan conocer la experiencia internacional y hacer un esfuerzo por refrescar con una asistencia muy amplia, eso permite traer la experiencia, orientarla a la región con la participación de actores de todos los niveles donde pudimos hacer una puesta en valor de lo que tiene que ver con la comunidad organizada y entrenada y el rol de los municipios y del Gobierno Regional”.

Un verano complejo

Durante el próximo período de verano se prevén temperaturas máximas en la zona central del país que podrían alcanzar, incluso, los 42 °C en Chillán, con los subsecuentes riesgos para la población y el ecosistema.

Así lo estableció un análisis proyectivo sobre los escenarios de eventos cálidos y olas de calor realizado por académico del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, Patricio González.

Según el investigador, “este verano 2023-2024 debiera ser, según el modelo climático CITRA, uno de los más calurosos en cuanto a temperaturas máximas extremas en el área geográfica indicada”.

De acuerdo a los datos obtenidos, se espera que se registren olas de calor “de tres a 10 días consecutivos, con temperaturas máximas extremas promedio sobre los 35° C, asimismo eventos cálidos de uno o dos días con temperaturas máximas extremas diarias que oscilarían entre los 37 a 39° C en Santiago; 39 a 40° C en Talca; y de 41 a 43°C en Chillán y en Los Ángeles”, aseguró el agroclimatólogo.

El especialista precisó que este escenario se vería potenciado por “una conjunción de variables oceánicas y atmosféricas en el clima, que impactarían fundamentalmente en diciembre de 2023, enero y febrero de 2024”.

Respecto a las variables que generarían este comportamiento climático, el experto manifestó que, “sin duda que variables como el cambio climático y, puntualmente, el fenómeno El Niño contribuyen poderosamente a que en el siglo XXI se estén sobrepasando los 40° C en algunas ciudades de Chile o, acercándose a ese valor”.

El escenario no es el más auspicioso si se considera que, en invierno, como no ocurría desde 2016, se generó un superávit de lluvia, lo que propició un aumento en proporciones geométricas de la masa biocombustible en la región.

Con este escenario como telón de fondo es que el director ejecutivo de Emergency Management, Michel De L´Herbe, quien ha sido expositor en diversas comisiones en el Congreso Nacional y columnista en diversos medios de tiraje nacional, explica que “Chile debe cambiar las formas de hacer política de manejo de catástrofes, no se puede pensar sólo en planes preventivos ni en capacitar a los pobladores. Hay problemas con la conectividad digital en los sectores rurales, por lo que hay muchas personas a las que no les llegan esas famosas alertas telefónicas; no basta con poner más estaciones aéreas si no se ocupan los aviones adecuados y no se saca nada con hacer cortafuegos si lo que se piensa es en detener fuegos totalmente descontrolados, porque un fuego que alcanza esas dimensiones es imposible detener con cortafuegos”.

Es por esto, que el experto advierte que para esta próxima época de incendios “se vienen potenciales escenarios catastróficos en la región, tal vez como nunca antes”, concluye.

Felipe Ahumada

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