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Destacan oportunidades comerciales del TPP11 para la Región de Ñuble

Esta semana, el Senado aprobó por amplia mayoría la ratificación del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP11, poniendo fin a una larga tramitación legislativa que comenzó hace cuatro años, luego de la firma el 8 de marzo de 2018, en las postrimerías del gobierno de Michelle Bachelet.

La aprobación, largamente esperada por algunos sectores, como el exportador, debió sortear la oposición de organizaciones sociales y del oficialismo de izquierda, de hecho, el propio presidente Gabriel Boric se ha mostrado contrario y lo votó en contra cuando era diputado. Las críticas apuntan, principalmente, a la pérdida de soberanía que representan los mecanismos de solución de controversias del tratado, una suerte de tribunales ad-hoc para resolver conflictos comerciales y de protección de inversiones entre privados y también entre privados y estados. También se han criticado otras cláusulas que protegen las inversiones extranjeras y establecen normas de protección ambiental, laboral y de propiedad industrial e intelectual.

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En ese contexto es que el Gobierno ha insistido en el envío de las llamadas side letters o cartas bilaterales, con las que busca definir ciertos límites para las instancias supranacionales, a través de acuerdos bilaterales con los países firmantes.

No obstante, para los críticos, no se justifica ceder en soberanía en circunstancias que Chile ya tiene acuerdos comerciales con todos los países miembros.

Beneficios comerciales

Sin embargo, el TPP11 es mucho más que la tercera zona de libre comercio más grande del mundo. Integrado por Japón, Australia, Canadá, México, Perú, Chile, Malasia, Vietnam, Nueva Zelanda, Singapur y Brunei, el Tratado Integral y Progresista busca promover la integración económica, establecer marcos legales predecibles para el comercio, facilitar el comercio regional, promover el crecimiento sostenible, entre otros objetivos.

El TPP original, firmado en febrero de 2016, incluía a Estados Unidos, pero la administración del expresidente Donald Trump decidió, en enero de 2017, retirar a su país del pacto. Tras ello, Chile se convirtió en uno de los principales impulsores para reactivar el tratado, con las 11 economías restantes.

Los 11 países representan un mercado 512 millones de personas, un ingreso per cápita promedio de US$ 29.300 y el 13% de la economía mundial. Para Chile es el destino del 17% de las exportaciones, el 12% de las importaciones y el 18% de las inversiones chilenas en el exterior. Además, el 32% de la inversión extranjera directa en Chile proviene del bloque. Es conocido, además, el interés de otros países por sumarse al tratado, como China, Reino Unido, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas, Laos, Colombia, Costa Rica, Indonesia, Bangladesh, India y Uruguay.

Entre los beneficios concretos en acceso a mercados, para Chile mejora la situación para un alto número de productos con Japón, Malasia, Vietnam y Canadá. El TPP11 abre más de tres mil oportunidades a productos chilenos que ingresarán con arancel cero a esos mercados, sobre todo, en aquellos sectores altamente proteccionistas, tales como los productos agrícolas en Japón, los lácteos en Canadá o los productos del mar en Vietnam, por nombrar algunos.

Para el caso de Ñuble, productos de la oferta exportable regional tendrán un mejor acceso a los países del bloque, entre ellos los arándanos en conserva, carne de cerdo, miel, pulpas y mermeladas de fruta, cereales, aceites de origen vegetal, espárragos congelados, tableros de madera, madera contrachapada y diversos papeles, entre otros.

Por ejemplo, para exportar espárragos congelados a Vietnam, el exportador chileno debe pagar un 7% de arancel. Con el acuerdo, los exportadores podrían acceder libre de aranceles, tal como lo está haciendo Perú, el principal competidor de Chile en este rubro, que ratificó el TPP11 en julio del año pasado.

Competitividad para el agro

Álvaro Gatica, vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, fue tajante respecto de la importancia del Tratado y de su pronta vigencia para Chile.

El dirigente manifestó que “su aprobación ha sido una buena noticia. Llegar con nuestros productos a más de 500 millones de consumidores con arancel cero es muy importante, sobre todo, en este momento, en que estamos con nuestra economía muy decaída, puede ser un aliciente para levantar cabeza y salir de esta crisis”.

“Ñuble es una región eminentemente agrícola, y para la agricultura este tratado es fundamental, porque estamos, además, compitiendo con otros países que ya ratificaron este tratado, por ejemplo, Perú, que compite con Chile en rubros como arándanos, uvas, espárragos o paltas, y tiene ventajas arancelarias, lo que para nosotros es una competencia desleal”, reflexionó.

Consultado por el tiempo que se está tomando el Gobierno para depositar el Tratado, mientras aborda las side letters, Gatica planteó que “espero que impere la sensatez y que no sea un tema político o de revancha, y espero que lo haga lo más pronto posible por el bien del país”.

Temores infundados

César Salazar, académico de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío (FACE UBB), sostuvo que “Chile ya tiene tratados de libre comercio con los países firmantes, es decir, hay una experiencia previa de muchos años, en que Chile se ha abierto al mundo con arancel cero en el comercio, a la cooperación y la regulación conjunta en materia comercial y de inversión. Entonces, los temores que surgen frente a esto no tienen mucho fundamento en el sentido de que Chile ya es un país abierto al mundo, que se ha integrado globalmente, y eso ha traído beneficios económicos para el país. Para Ñuble, en el sector agrícola, y potencialmente puede ser una oportunidad para otros sectores emergentes, y también una oportunidad para que inversionistas extranjeros se motiven también por invertir en algunas regiones, como Ñuble”.

En ese sentido, manifestó que “el país está muy preparado para avanzar a este nivel, que involucra un acuerdo más de cooperación e integración entre múltiples países. Los acuerdos que tiene Chile son más bien comerciales y de carácter bilateral, pero también tiene acuerdos de integración. Por eso yo no veo mayores efectos negativos a partir de la experiencia que tiene Chile”.

“El Senado lo aprobó y ahora lo que tiene que hacer el Gobierno, en vez de persistir con una postura de rechazo que tenía tiempo atrás, es respetar la decisión del Senado, que yo creo que lo va a hacer por respeto a la independencia de los poderes del Estado; y tiene que ponerse a pensar en cómo aprovechar los beneficios del TPP11, que son bastantes, pero obviamente esos beneficios no están asegurados, el Gobierno tiene que generar ciertas condiciones, tiene que pensar en los efectos negativos que puede tener en algunos sectores, Chile tiene que fortalecerse para asegurar su posición competitiva frente a un escenario que es de apertura, de competencia y de desafíos, por ejemplo, en la agricultura; y a la vez, visualizar algunos costos que podrían ser absorbidos de manera gradual, donde el Gobierno tiene que apoyar a sectores que podrían verse en desventaja”, cerró Salazar.

Aprovechar oportunidades

Renato Segura, director de Desarrollo Económico y Productivo de la Municipalidad de Chillán, postuló que “dada la situación actual, donde la actividad económica va a la baja, cualquier ampliación de mercado o nuevos tratados de libre comercio ayudan a tener mejores oportunidades; ahora, en Ñuble la cantidad de empresas que exportan es relativamente baja, aunque hay sectores que sí se van a ver beneficiados, como el frutícola, el forestal y el de vinos, que son los sectores que hoy están empujando la economía en Ñuble. Sin duda, va a haber un impacto positivo en la región en materia de exportaciones, dada la disposición de los países a abrirse y entrar con nuevos productos”, lo que se expresa, por ejemplo, en la flexibilización de ciertas barreras proteccionistas para-arancelarias que establecen los países para protegerse, como las normas fitosanitarias.

No obstante, en materia de atracción de inversiones, Segura aclaró que esa oportunidad solo se podrá aprovechar en la medida que la región pueda ofrecer algo y genere las condiciones necesarias para que sea atractiva a ojos del inversionista. “Si hubiera interés, los inversionistas ya estarían buscando invertir en las áreas que nos interesan, como la agroalimentaria, pero vemos que hoy no hay interés, por lo tanto, este tratado no va a mejorar las condiciones para atraer inversiones por cuanto las condiciones del mercado interno siguen siendo las mismas. Para que efectivamente aprovechemos este tratado, tenemos que ofrecer algo, y ese algo para mí, desde el punto de vista estratégico, pasa por tener algún grado de franquicias tributarias que permitan atraer inversiones, por ejemplo, la creación de una zona franca agroindustrial de exportaciones, pero eso es un trabajo que debe ser validado por el gobierno central, porque las políticas públicas en Chile están súper centralizadas todavía. En ese sentido, yo creo que esta estrategia depende de la voluntad del gobierno central”.

El investigador advirtió, además, que debido al bajo número de empresas locales que exportan, “este Tratado no va a tener un impacto significativo en las zonas de pobreza que tenemos en Ñuble”.

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