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23.251 personas tienen problemas para acceder al agua en la Región de Ñuble

Mauricio Ulloa

Miles de personas de la Región de Ñuble deben ser atendidas diariamente por entidades comunales y regionales con la finalidad de proveerlas de agua potable, un bien que ha comenzado a escasear, sobretodo en las comunidades rurales.

Para el futuro, señalan alcaldes y expertos, la situación podría ser más acuciante, por lo que se plantea que es imprescindible que las inversiones en Agua Potable Rural se aceleren y abarquen mayor superficie.

En términos concretos, la cantidad de personas que requieren abastecimiento permanente, expone la directora regional de la Oficina Nacional de Emergencias(Onemi), Gilda Grandón, llega a 23.251.

La profesional, agregó que la cifra que es reportada por los municipios, sufre modificaciones de acuerdo a las actualizaciones que realizan, pero se han mantenido en el último tiempo dentro de un promedio de 22.000 aproximadamente.

La directora, agregó que a comienzos de 2019 se produjo una disminución en la cantidad de familias atendidas, pero posteriormente las cifras volvieron a los niveles actuales y que son las que transfieren a la Intendencia Regional de manera regular.

Según la última actualización, la provincia que tendría la mayor cantidad de personas afectadas por la disponibilidad del vital elemento sería Diguillín, donde comunas como Bulnes, Chillán y Chillán Viejo, superan con largueza los 1.100 afectados cada una.

En el caso de Itata, la comuna con mayor cantidad de personas que requieren atención permanente es Ninhue, con 2.686, seguida por Cobquecura, con 1.078.

Finalmente, en el caso Punilla, según informe actualizado al 30 de septiembre pasado por la Onemi, Ninhue es la más afectada pues las personas a las que se les entrega agua potable mediante camiones aljibe llega a 2.686.

Gobierno Regional

La carencia de agua potable, es según el consejero regional, Arnoldo Jiménez, uno de los problemas más graves que se producen en la región y frente a ello es que el Gobierno Regional, intendencia y organismos sectoriales han delineado diversas estrategias para enfrentarlos como la distribución mediante aljibes o la construcción de sistemas de Agua Potable Rural.

El consejero, apuntó que lamentablemente “los APR, son proyectos que tardan muchos en ser ejecutados pues requieren primeramente conocer exactamente la fuente de agua y posteriormente ejecutar los sistemas de almacenamiento, que incluyen torres elevadas y los de distribución”.

Para Jiménez, el tema ha cobrado relevancia en la Región de tal manera que junto con la pavimentación de caminos “son prioridades que se manejan a través de recursos regionales, sectoriales y que forman parte del Plan Ñuble del Gobierno”.

Acelerar proyectos

Obviamente, desde los municipios se plantea que el Gobierno y sus reparticiones regionales podrían avanzar con mayor rapidez en atender las múltiples necesidades que existen en la actualidad y las que se visualizan hacia el futuro.

En este sentido, el alcalde de Bulnes, Jorge Hidalgo Oñate, destacó que “la sequía y el acceso al agua potable va a aumentar en la Región y en nuestras localidades rurales de tal manera que frente a un diagnóstico que es conocido se deben apurar inversiones, reparaciones de APR, construcciones de pozos y extensión de las redes de la comuna y en los sistemas de agua que existen en Diguillín”.

El jefe comunal remarca que en pocos años la cantidad de personas con dificultades para acceder al vital elemento subió en un 300% de tal manera que si antes no eran más de 500, en la actualidad superan los 1.500 según los guarismos que maneja internamente.

“La cifra de damnificados por este problema va a seguir subiendo con el tiempo y como consecuencia de la baja en precipitaciones creemos que el próximo verano puede ser bastante complejo y se tengan que suplementar recursos para atender a las familias, tato desde el municipio como de entidades externas”, remarcó.

En la comuna de Ránquil, en tanto, las personas que reciben agua potable de manera diaria desde la Onemi e intendencia superan las 800, distribuidas en sectores rurales, mucho de ellos de difícil acceso, señala el alcalde Benito Bravo.

La autoridad comunal, recalcó que “creemos que el problema va a ir en aumento y es por ello que hemos priorizado como municipalidad generar un vasto plan de asistencia a las personas que carece del recurso, pero además hemos ido más allá de tal manera de buscar soluciones más de fondo como son generar APR o pozos particulares para las familias”.

Desde esta perspectiva, detalló, hay unas 60 familias que han sido favorecidas con la construcción de soluciones individuales para captación y distribución de agua potable, en tres sectores de la comuna, a los que se sumarán otras 20.

La idea, remarca Benito Bravo, es que la entrega de agua mediante camiones aljibe vaya siendo desplazada de manera gradual por los APR y sistemas individuales.

“Tenemos muchos proyectos grupales en distinta etapa de desarrollo y esperamos contar con el apoyo del Gobierno Regional para llevarlos a cabo en el corto plazo, pues son cientos de familias las afectadas por la carencia a un servicio que es básico”, sostiene Bravo.

En Cobquecura, donde existen más de 1,000 personas con severo acceso al líquido, el alcalde Julio Manuel Fuentes, destacó que “como comuna hemos sido capaces de generar muchos proyectos por más de $1.000 millones para dar soluciones definitivas y evitar depender de camines aljibes”.

En este sentido, el edil destaca que “la intendencia priorizó el agua potable dentro de sus inversiones y nosotros como comuna hemos logrado inversiones de APR en Colmuyao por $500 millones, en Achirre Alto, por $400 millones; el Tollo, por $100 millones, a lo que se suman proyectos individuales donde no e posible generar APR”.

En el caso de Chillán Viejo, los problemas de acceso están localizados en cuatro conjuntos habitacionales rurales como Valle Hermoso, Valle Más Hermoso, Valle Escondido o Valle de La Luna.

Se trata de urbanizaciones que en la actualidad dependen absolutamente del suministro que llega a través de camiones aljibe y eventualmente de la compra de algunas familias, destaca el dirigente vecinal Luis Mendoza.

En total, agrega, “son unas 1500 personas que necesitan una atención preferente de parte de instituciones estatales. Acá existe un pozo profundo que tendría agua suficiente para abastecer a un grupo importante de personas, pero a pesar de los esfuerzos de dirigentes para que se invierta en torres y sistema de canalización no se ha logrado que entidades estatales prioricen este proyecto”, plantea.

En tanto, en Chillán, el alcalde Sergio Zarzar expuso que “para la Municipalidad, el tema del recurso hídrico desde hace años es una de las prioridades, no debemos olvidar que enfrentamos junto a otras comunas un problema de relevancia nacional que está potenciado con una sequía continuada, lo que ha llevado durante los últimos años a aumentar la cantidad de vecinos en zonas rurales que dependen del suministro hídrico y de nuestra ayuda y la del Gobierno para poder abastecerse”.

Zarzar añadió que “el municipio trabaja de la mano con diferentes comités para ampliar la capacidad y prestación que entregan los APRs existentes y, paralelamente, se avanza en la concreción de nuevas soluciones, porque la demanda es creciente y debemos cumplir con el mandato legal de entregar a nuestra comunidad las condiciones necesarias para que puedan desarrollar de la mejor manera el estilo de vida que abrazaron”.

Causas

El geógrafo Pablo San Martín, indicó que la reducción de la disponibilidad de agua se debe fundamentalmente a la disminución de precipitaciones y del alza de temperatura del aire. La disminución de hielo disponible en glaciares de Nevados de Chillán también es un hecho documentado.

Frente a esta situación, expone “y pensando particularmente en el agua para consumo humano cuya escasez afecta a numerosas familias de la región especialmente de las zonas rurales, junto con incrementar las soluciones de agua potable rural, es necesario explorar otras medidas complementarias para anticipar una situación que será cada vez más compleja”.

Por ejemplo, sugiere es necesario “organizar mejor los asentamientos poblados dispersos en la ruralidad de Ñuble, de tal modo que, entre otras cosas, otorguen una cobertura eficaz y eficiente de agua potable. Hay un déficit de APRs que se ha agravado con la reducción de precipitaciones, pero también hay ocupaciones nuevas que no ponderan la disponibilidad o no de agua y descansan en la distribución de agua a través de camiones”.

En las zonas urbanas, agrega, “las normas exigen que en la expansión de la ciudad se garantice la factibilidad de cobertura de agua potable, sin embargo en el territorio no urbano no hay exigencias de este tipo, por lo que muchas decisiones individuales de ocupación en zonas rurales generan una demanda libre y dispersa de agua, lo que es insostenible a largo plazo. De hecho una cierta cantidad de propiedades y viviendas rurales se ofrece públicamente en venta o arriendo con la garantía de provisión de agua a través de camiones”.

Las mayores dificultades que se prevén en el futuro, sostiene, “para asegurar la provisión de agua a cualquier vivienda rural exige a lo menos que haya una mayor regulación sobre derechos y deberes en la ocupación del territorio, más y mejor información disponible sobre el sistema hidrológico regional y un fortalecimiento de la calidad de los servicios existentes en los asentamientos poblados, ya que se generan importantes economías al concentrarse los habitantes, aunque sea con densidades bajas”.

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