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Padre denuncia insultos al caminar con su hijo autista

Que terrible experiencia caminar tomado de la mano de tu hijo con un autismo severo por comunas de Ñuble y escuchar comentarios morbosos y homofóbicos de personas que no estiman reservar su percepción personal y superficial, y más aún cuando es errónea”.

El relato de Danny Valdebenito estremece. Fue publicado en su muro de Facebook posando junto al joven. “Hijo yo jamás soltaré tu mano”, agregó.

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El testimonio del ñublensino refleja la vergonzosa actitud de muchas personas, comenzando con el discurso de odio y también por la total falta de empatía e inclusión hacia el prójimo.

El autor del relato recibió numerosas muestras de apoyo, a lo que respondió reflexionando sobre la amarga experiencia que ha debido enfrentar cuando visita alguna comuna en la región.

“Muchas gracias de lo más profundo de mi espíritu por todo el apoyo recibido, mi hijo no entiende nada de esto y yo como dicen muchos no tomo en cuenta estos comentarios pero decidí hacerlo presente ya que me llamó la atención de manera penosa que en cada comuna que he visitado y he caminado junto a mi Tomy de la mano he escuchado y percibido estos comentarios inadecuados y lamentables que me entristecen el alma al pensar que hoy que puedo acompañarlo somos vulnerables ambos”.

Según los resultados de “Estimación de la prevalencia de trastorno del Espectro Autista en población urbana chilena” realizado por la Revista Chilena de Pediatría, uno de cada 51 niños es diagnosticado con este trastorno, con una distribución por sexo de cuatro niños por una niña, dejando en evidencia el importante universo de personas con trastornos del espectro autista (TEA) existente en el país, más aun considerando que a la fecha no existe catastro nacional de la población autista.

Danny critica la existencia de “una sociedad que se niega a entender que existimos familias con estas dificultades y que necesitamos de los espacios públicos para que nuestros niños enfrenten el mundo real y no tenerlos entre cuatro paredes para no incomodar a quienes no los toleran o simplemente los desprecian. Mi temor es y será siempre no saber que sucederá con él cuando yo ya no esté. Percibo y observo una sociedad que da miedo y desconfianza para el futuro del Ángel que me tocó cuidar y encaminar para el propósito de Dios, mi Tomás”.

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