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“Lidié con la muerte pero vale la pena el último esfuerzo”

Felipe Venegas/Ñublense

Jaime García luce mucho más delgado. Bajó cerca de kilos tras permanecer internado en el Hospital Herminda Martín de Chillán, luchando contra el coronavirus.

Zafó de las garras del covid-19 y ahora puede contar su historia, ya más tranquilo, descansando en su casa de Chillán, en vísperas de Nochebuena y mientras su perrito “Búfalo”, que lo rescató del Complejo Paso Alejo, ladra a su alrededor.

“Es difícil. Uno lucha solo. Es una enfermedad solitaria. Solo vez a la gente que cambia turnos cada 8 horas y que trata de salvarte la vida. Algunos profesionales que no reciben un sueldo digno, a diferencia de los altos mandos que ganan mucho dinero y que no están en primera línea. Gente que está a honorarios dando su vida por los demás. Uno ahí observa todo. Al que no respira bien. Vi partir a dos personas. Uno está lidiando con la muerte todos los días. Yo lo pasé muy mal. Estuve con oxígeno. La gente no tiene idea por lo que uno pasa. Yo me quedaba dormido a las 3 de la mañana y me despertaba a las 6. Tenía neumonía, no podía respirar, estaba con una cánula de oxígeno de alto flujo. Yo me hago la pregunta si vale la pena arriesgar tanto por un deseo en común, pero después que te dan el alta, uno mira hacia atrás y es un alivio fuerte, porque uno lidia todos los días.

-¿Pensaste en algún momento que no ganabas esta batalla?

Todos los días, pensé que moría. Uno tiene una responsabilidad laboral y la gente está feliz, ilusionada, pero estando adentro del hospital, uno dice si vale la pena, dejar a mi hijo, mi mamá, mi familia, pero tienes un compromiso. Salí el lunes y ya andaba hueveando, no lo hago por ser héroe, pero yo tomé una responsabilidad sin saber si seguiré acá. Pero tomé un compromiso con la gente y el cuerpo técnico.

-Pero te dijeron que guardaras reposo. Me imagino que te llevaste un reto de la familia. Tu madre Eugenia y tus hermanas.

Me retaron todo el martes y miércoles, pero soy así. No me tenía que levantar en la semana, porque mi musculatura cedió, estoy flaco. Me canso un poco. Tengo una responsabilidad, mi mamá me dice que me vaya para Cartagena, pero cuando le dije que aprendí de la mejor, no me reta más.

-¿Ahora ves la vida con otros ojos?. Es verdad que aparecieron unos ángeles en el hospital.

Mi primer ángel fue el médico Nicolás Contreras. Y luego todo el personal de salud que hacen un trabajo maravilloso. Ellos son mis héroes, nunca se me va a borrar. Pensando en que no iba a salir. Pensé qué he hecho mal. Me cuestioné si quiero seguir o no porque no sé si vale arriesgar tanto. Fue un respiro tremendo salir. Empecé a analizar mi vida. Entendí que uno se va ni con diez pesos en los bolsillos. La vida está llena de cabrones, jefes mala leche y este virus te liquida. Yo me replanteo todo. Pero salí y vale la pena.

Pasión imparable

-Saliste el lunes y el martes ya estabas en Paso Alejo dando una charla…

Quizás fui un poco irresponsable haber ido al complejo. Te escuchan hay jóvenes, uno más que otros, pero sabes que quizás no entenderán hasta que les pase. El virus te va comiendo, pero si me preguntas, si vale la pena seguir con esta responsabilidad, vale la pena seguir. Siento que algo que me conecta con la gente y debo terminar el proceso, no quiero ser héroe. Mi familia e hijo está, sobretodo, pero tengo una responsabilidad con mi familia.

-¿Qué le dices a esas personas que mantienen una actitud temeraria en la pandemia?

La gente de salud de la primera línea está muerta. Que serán temerarios hasta cuando el virus les pegue. Estamos bajando los brazos cada 15 días, esto es fuerte no poder respirar, que tengan que cuidarte todo el día, esto ya no da para más. Uno solo piensa en que no quiere morir. Así que la gente disfrute. A lo mejor fue una señal que me envío Dios para ser mejor persona. Todos me dicen, preocúpate más de ti, pero si tengo que preocuparme más de mi familia, no voy a dejar de ser buena persona con la gente que lo necesita. Tengo un compromiso con la gente y lo voy a terminar.

-¿Vas a dirigir el domingo ante Santa Cruz?

Si me conocen, ya saben la respuesta. Crees que me levanté para no estar el domingo. Por último respiraré con el extintor del auto jajaja. Todos queremos los mismo, estoy feliz acá. Pasé un momento complicado, pero estoy feliz en Chillán. Estoy trabajando. Agradecido de Ñublense que me paró la olla para mí, mi hijo y la familia. Soy agradecido del club. Y tengo que completar este proceso con cariño y entrega Yo soy así. Me metí a la cancha el otro día y es como si corriera 4 kms por hora. Estaba cansado, de a poco, yo soy así, hay que sacarlo adelante. La vida de una persona está por sobre cualquier logro, pero si ese logro viene con la alegría para la gente que lo ha pasado mal, bienvenido sea, si tengo que arriesgar un poco más, al igual que el cuerpo técnico y la gente que trabaja en el complejo, si nosotros podemos darle a la gente, que lo está pasando mal por problemas económicos, una alegría, bueno, algo tendré que hacer, yo no quiero que me recuerden por ser mártir, sino que por mi forma de ser, pero si puedo aportar para que estén felices en sus casas por un logro del club, yo estoy pagado. Eso para mí es más importante que un título o una estrella. Voy a dar todo mi esfuerzo, si tengo que cansarme más de lo normal por el objetivo lo haré, debo ser responsable con mi compromiso.

-En esta Navidad… ¿cuál es el mensaje para los hinchas que tanto te quieren?

Que se cuiden, que tomen distancia, no se pasen las manos por la cara o los ojos, yo lo pasé mal y no quiero que nadie de ustedes pase por esto. Lávense las manos, el virus está a la vuelta de la esquina. Uno sufre, pero más el entorno que no sabe cómo estás. Espero que algún día se abran las puertas del estadio para estar con los hinchas y poder darles esa alegría que miles de hogares quieren. Feliz Navidad para todos.

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