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La virtualidad como único escenario posible de las artes en la pandemia

Diario de Concepción

Fue algo que sin duda a todos nos tomó por sorpresa, y a medida que el tiempo fue avanzando, nos fuimos adaptando y encontrando las maneras de poder seguir funcionando. La pandemia hizo que todo lo que el mundo presencial permitía, se volcara a la virtualidad de Internet.

Es así como la cultura y las artes locales debieron reinventarse y replantearse sus propuestas dentro de este complejo e incierto panorama, que si bien aún continua, ahora hay una mayor claridad y herramientas de como enfrentarlo. Es así como la música, aunque no se vivió en los escenario s, sí tuvo una provechosa temporada de estrenos y novedades capitalizando -a través de las plataformas de streaming- un importante número de trabajos.

“Creo que para la música fue un año interesante, en el sentido de que si bien no se podían hacer espectáculos en vivo y varias cosas como giras y actividades presenciales, los artistas se volcaron a lanzar música por las plataformas digitales. En ese sentido fue una temporada bastante intensa y llena de sorpresas en cuando a lo sonoro. Se le sacó provecho a las pocas alternativas que había para poder difundir la música”, comentó Jorge Meza, cabeza y creador del sello musical penquista SurPop Records.

Pero, a lo que matizó que “pienso que es algo que tiene que ir creciendo, pero como algo complementario, porque al menos la experiencia de la música en vivo no se puede reemplazar. Quedó comprobado que las presentaciones en modo online o vía streaming no se acerca en nada a ver a una banda o artista de manera presencial, de relacionarte y sentir la música en modo físico. Sí o sí debe volver ese ámbito de la música que es esencial”.

Algo similar a lo que ocurrió en el ámbito teatral, con sus pro y contras, como comentó Alfonso Lara, actor de las compañías Microbia Teatro y Teatro La Obra, quien señaló que “el teatro sí se pudo subir a lo audiovisual virtual o de transmisión vía streaming. Creo que si bien no todos contábamos con las herramientas para hacerlo, sí se pudo lograr y el mundo teatral siempre ha coqueteado con el formato audiovisual, es parte de nuestro oficio el estar dispuesto a aquello, a la adaptación y reconversión de los formatos. De involucrarnos como sea o de retransformarnos. Si bien las oportunidades no fueron muchas, sí hubo la posibilidad de ofrecer nuestros trabajos vía web”.

A lo que añadió que “tuvimos que evolucionar un poco para seguir estando vigentes, seguir trabajando, transformando nuestra creatividad, discurso y arte para poder también subsistir, que es la lógica de todo, hacer nuestro trabajo. Con el tiempo, y acorde como siga evolucionando y cambiando la pandemia, las maneras de hacer teatro, y las otras ramas de la cultura, se tornarán en algo híbrido. Ahora claro estamos experimentando, que con el pasar de los meses se crean técnicas y códigos que es bueno explorar y continuar su profundización”.

Públicos lejanos

Para Andrea Briano, bailarina contemporánea e integrante del Centro Cultural Calaukalis, si bien el uso de la virtualidad ha ayudado a optimizar los tiempos y acercar las distancias -como una herramienta muy útil en lo organizacional-, la sensación y cercanía con los públicos es algo irremplazable, vital en el quehacer de las artes escénicas. “Sí se aprovechó en fortalecer redes colectivas entre trabajadores de la danza, por ejemplo, con la gente de la Red de Danza, pudimos sostener reuniones semanales, tanto en asambleas generales como en comisiones, lo que permitió afianzar la orgánica de la agrupación. También se pudo permitir a las personas de la danza, tomar clases con gente de muy lejos, sostener procesos de educación, principalmente, de manera virtual”, dijo.

Completando que “la participación de los públicos se desmedra mucho en la pantalla, el estar en vivo es una experiencia sensitiva de otra índole. Con Calaukalis, por ejemplo, nos adjudicamos una circulación que será en formato virtual y sabemos que con ello podremos alcanzar público fuera de el país, aunque también es algo muy leve, no es tan amplio o seguro el impacto, la llegada es mucho menor. Es como muy abstracto, no se alcanza a percibir realmente”.

Palabras que van en la misma dirección expresado por el escritor César Valdebenito, quien si bien reconoce que las áreas del cine, teatro, música y literatura aprovecharon de buena manera la experiencia online, no es lo ideal y que ha servido como una herramienta sólo para salir del complejo escenario pandémico. “Creo que la experiencia online en muchos casos sirve solamente para salir del paso, pues hay actividades en los que la interacción directa y fluida es absolutamente necesaria, ya sea para tener una conversación más espontánea y soltura. Los mismos talleres literarios que estoy dictando en este momento para Fundación Orienta, son virtuales, pero la desventaja es que no puedes tener una conversación fluida, más cercana, menos fría, por lo mismo uno se ve obligado a hacer una convocatoria en el que el grupo de participantes sea un número menor y así privilegiar la calidad y el contenido”.

Agregando que “la experiencia virtual será permanente para ciertas actividades en ciertas áreas, por ejemplo, si son cursos, donde se entrega información o se da una clase, una actividad más impersonal. En muchos otros casos va a ser una experiencia momentánea”.

Eduardo Cruces, artistas visual independiente, hace un balance más bien negativo de la virtualidad y su uso durante la pandemia, la que “demostró aún más la precarización del trabajo desde las artes visuales, en el sentido que se siguieron haciendo convocatorias gratuitas y proyectos que no consideraban honorarios a los artistas, me refiero en términos de exposiciones visuales. De alguna u otra forma, durante la pandemia se siguió agudizando la precarización en términos de trabajo del artista”.

Sin embargo, no todo ha sido tan malo, ya que “el rendimiento mejor en cuanto a audiencia fue el acceso a exposiciones internacionales, como a presentaciones de teatro, danza y música. Instituciones de otros países también mostraron cosas virtuales que hubiera sido imposible el llegar sino hubiese ocurrido esto. Una mirada más como un beneficio internacional de lo virtual. Muchos estuvimos más conectados a lo que estaba pasando fuera del país en vez de lo interno”.

Texto: Mauricio Maldonado Quilodrán

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