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El incansable trabajo de Violeta Parra por relevar la música chilena

Mauricio Ulloa

Este 4 de octubre se cumplirán 106 años desde el natalicio de Violeta Parra Sandoval y Chillán, como de costumbre, recordará la fecha a través de un concierto este martes 3 de octubre a partir de las 19.30 horas en el Teatro Municipal. La jornada será protagonizada por un chillanejo que la conoció de cerca, Osvaldo Alveal Villena, quien tuvo la oportunidad de compartir con la cantautora varios escenarios a través de Chile. La entrada es gratuita y liberada para toda la comunidad.

Y es que la mejor forma de celebrar el cumpleaños de Violeta es con música. No por nada este 4 de octubre se celebra desde hace años el Día de la Música Chilena, en honor al incansable trabajo que desarrolló mientras vivió, recopilando notas, melodías y letras por campos perdidos en varios sectores motivada por su hermano Nicanor. Así lo precisó el antipoeta en varias entrevistas que concedió en vida asegurando que “la había sacado a patadas de la música radial”, según le confesó a Leonidas Morales, quien escribió el libro “Violeta Parra, la última canción”.

Según el texto, Violeta dejó Chillán para siempre en 1935 para viajar a Santiago y encontrarse con Nicanor, quien por esos años se desempeñaba como inspector en el Internado Barros Arana. Según Nicanor, la poesía en Violeta era algo natural y él lo notó desde que ella era una pequeña niña. “Yo recuerdo frases que decía ella, cuando muy niña, en Chillán. Juegos de niños. Yo ponía atención a eso. Ella tenía algunos años menos que yo, cuatro o cinco. Y yo era una especie de gurú cultural para ella. Había una relación muy estrecha, muy estrecha. A ella la profesora, la señorita Berta, le pedía poesías y ella las recitaba”, recordó.

Desde ahí, Violeta no paró más y así lo recordó en una entrevista que en 1960 concedió a la Radio Universidad de Concepción, cuando fue invitada por Gonzalo Rojas Pizarro a la VI Escuela Internacional de Verano que el poeta organizaba en aquella casa de estudios en la capital penquista. Para esos años, Violeta ya se había consagrado. Y precisamente fue invitada a Concepción para contar su experiencia trabajando con los cantores populares. Esto es parte de lo que relató en aquella entrevista hecha por el periodista Mario Céspedes.

“Me enojo con medio mundo para salir adelante porque todavía ni la décima parte de los chilenos reconoce su folklore, así que tengo que estar batallando casi puerta por puerta y ventana por ventana, es harto duro todavía, es como si estuviera empezando recién, más bien”, precisó.

“Yo tomé los cantores populares para darles a conocer su alma, su pensamiento, tal como los he conocido, tal como los he oído hablar. Pero, relatar esto para mí (en la Escuela de Verano UdeC) era un problema, un dolor de cabeza porque yo no soy escritora, sin embargo como estoy tan segura de lo que he aprendido de ellos, ahí me puse con el lapicito y el papelito y salió. Yo reconozco, amo y venero el canto a lo humano y el canto a lo divino, desde el punto de vista del texto literario y del punto de vista musical. Basta con conocer un verso a lo divino para conocer el espíritu fino, sabio y delicado del cantor chileno”, le contó con entusiasmo a Céspedes.

El Gavilán

En medio de esa conversación, Céspedes le preguntó a Violeta Parra por su última creación: “música culta, música para un ballet”. Se trataba de “El gavilán”. “El tema de fondo es el amor. El amor que destruye casi siempre, no siempre construye. El gavilán representa el hombre, que es el personaje masculino y principal del ballet. La gallina representa a la mujer y que es el personaje, también de primer orden, pero el personaje sufrido, el que resiste todas las consecuencias de este gavilán con garras y con malos sentimientos, que también sería el poder, como dijiste tú, y el capitalismo, el poderoso”, detalló la folclorista.

Aquella entrevista sigue siendo una de las principales fuentes de información sobre este tema en particular. “Este canto tiene que ser cantado incluso por mí misma. Porque el dolor no puede estar cantado por una voz académica, una voz de conservatorio. Tiene que ser una voz sufrida como lo es la mía, que lleva 40 años sufriendo. Entonces, hay que hacerlo lo más real posible. Entonces voy a tener que cantar, esperar a que mi garganta esté en condiciones y cantar yo este ballet. Pero secundada, afirmada por coros, coros masculinos y femeninos”, relató la cantautora que murió casi siete años después de esta entrevista, un 5 de febrero de 1967 cuando decidió dar por finalizada su existencia, tras haberle escrito un texto que con el paso del tiempo se convirtió en un himno universal: “Gracias a la vida”.

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