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Cuatro emprendedores ñublensinos brillan en “Impulso Chileno”

La región de Ñuble conquistó cuatro primeros lugares en la IV versión de Impulso Chileno, iniciativa de la Fundación Luksic que en alianza con la Corporación Simón de Cirene y la Escuela de Administración UC, premió por primera vez a 200 postulantes de todo el país y entre quienes se repartirán un fondo de hasta 1.000 millones de pesos

En esta IV versión participaron más de 14 mil emprendedores. El 55% de los ganadores son mujeres y el 62% es de regiones.

“¡Queremos decir con fuerza que creemos en los emprendedores de Chile! Con esta nueva edición ya sumamos 420 ganadores de Impulso Chileno y estamos orgullosos del trabajo que hacen cada uno de ellos. Esperamos que puedan seguir creciendo, generando puestos de trabajo y cumpliendo sueños en todo el país”, dijo Andrónico Luksic, fundador del programa Impulso Chileno.

De Chillán, Yungay y Ñiquén provienen los emprendimientos regionales que triunfaron en el concurso de la fundación Luksic con propuestas que van desde innovadores señuelos de pesca que simulan carnada viva hasta la venta delivery de plantas de interior y exterior.

Uno de los ganadores de Impulso Chileno es Juan Sandoval Sepúlveda propietario y creador de “Baits”, que significa carnada en inglés, y que llama a la fácil recordación junto con su lema “olvídate de la carnada viva”. Y es que este chillanense basó su modelo de negocio en crear, fabricar e innovar señuelos con diseños que permitan la pesca favoreciendo la preservación de las especies como por ejemplo el pejerrey y la pancora, en los ríos.

Su pasión por la pesca nace a muy temprana edad por eso decidió estudiar la carrera de acuicultura en la Universidad Católica de Temuco, donde comenzó a practicar la pesca deportiva, y al mismo tiempo a trabajar en una tienda de pesca. Pero no fue sino hasta cumplir 30 años, en 2019, que decide emprender con Baits, después de trabajar en un rubro muy distinto pero que lo puso en contacto con herramientas y maquinarias que le facilitaron el trabajo posterior.

“Llegó un momento en el que quise desarrollar esto porque era la pasión de mi vida. Sabía que tenía cierto grado de conocimiento en el uso de herramientas y manejaba muy bien el concepto de la pesca deportiva”, relata Juan Sandoval.

Se centró entonces en diseñar señuelos muy distintos a los que existían en el mercado y que simulaban la carnada viva, pero llegó un minuto en el que debía profesionalizar sus productos y adquirir ciertas herramientas y maquinarias que eran imposibles de comprar, por lo que postuló y triunfó en el concurso de la fundación Luksic.  “Me siento muy orgulloso, feliz y optimista de haber ganado Impulso Chileno, porque creyeron en mí. Eso me hace sentir que voy por buen camino”, recalca el emprendedor.

Con el dinero del premio, este chillanense planea adquirir en el corto plazo dos o tres máquinas. “Estas me permitirán mejorar la calidad y cualidad de los productos que fabrico y que son de carácter gráfico como darle color, ponerles la marca, junto con optimizar la producción de señuelos metálicos”, detalla.

Representando al rubro gastronómico de Chillán, Paula Belmar sacó la cara por la región con su emprendimiento Pomodoro’s Pizzas. Un negocio que comercializa pizzas artesanales tipo napolitana y otros productos de pastelería.

A diferencia de otros emprendimientos, el suyo partió de una manera circunstancial, ya que Paula y su marido habían primero probado suerte con la distribución de insumos para restaurantes cuando conocieron el negocio de las pizzerías y sus procesos, lo cual llamó mucho su atención.

“Por esos días yo también trabajaba como profesora, en un rubro totalmente distinto que finalmente decidí abandonar para comenzar con este negocio”, recuerda.

El 20 de octubre de 2020, Paula Belmar parte su emprendimiento bautizándolo como Pomodoro’s.  “Ello se debe a que dentro de las cosas que vendíamos en los inicios como distribuidora había un tomate italiano en cajas que era de una calidad increíble, una auténtica salsa pomodoro italiana. De ahí obtuvimos el nombre para la pizzería”, comenta.

Aumentar la productividad y el desempeño de su negocio, movilizó a esta emprendedora a buscar financiamiento y así fue como obtuvo una de las más altas puntuaciones de Impulso Chileno. Dice sentirse feliz por haber ganado y con el dinero del premio adquirirá equipamiento gastronómico más profesional, como lo son el horno de piso y una vitrina pastelera.

Tiaren Gacitúa, oriunda de Yungay, es la tercera vencedora de la región de Ñuble con su propuesta Jardín Herbolaria, el cual se dedica a la reproducción y venta de plantas de interior y exterior, árboles frutales y ornamentales, los que son comercializados in situ o por delivery.

Dicen que las aficiones parten del amor por algo y fue justamente su afinidad por la naturaleza, gusto por las plantas y la huerta de su vida en el campo, que llevaron a Tiaren a emprender en este rubro.

“Crecí entre medio de eso y cuando ya era un poco más grande empecé a coleccionar mis propias plantas. Entonces dónde iba y veía plantas novedosas me las compraba, las intercambiaba y así empezó todo”, detalla.

En 2015, en Concepción, Tiaren se dedica a hacer jardines y a comercializar sus primeras plantas enfocándose en un público que apreciara las hierbas medicinales poco accesibles. “Lo hacía desde mis redes sociales, como hobbie todavía y el tema de los jardines lo hacía como algo anexo a mi otro trabajo, que era administrar locales de Sushi en Concepción, donde trabajé por cinco años”, relata. Pero no fue hasta 2019, en plena pandemia, y con gran demanda de las personas por plantas, que decide oficialmente emprender después de haber nacido su primer hijo y mudarse a Campanario, donde actualmente reside y está ubicado su local.

“Así partió mi emprendimiento Jardín Herbolaria. Mi hobbie lo quise hacer mi trabajo”, recalca con orgullo.

Tiaren confiesa que se emocionó cuando supo que había ganado Impulso Chileno: “Me puse a llorar porque dije estamos haciendo las cosas bien. Y esta es la muestra de que realmente está funcionando y vamos para adelante”.

Cuenta que, con los recursos obtenidos, construirán un techo nuevo para proteger sus plantas sobre todo en invierno. “Con el primer desembolso del premio ya estamos comprando material para cambiar la techumbre del local. Todo el entramado de madera será cambiado por otro mejor confeccionado y todo el nylon, que es el cielo de mi negocio, será sustituido por policarbonato y zinc”, detalla.

Desde Ñiquén, Ximena Rubio conquistó al jurado de Impulso Chileno con su fábrica de ventanas y estructuras de aluminio a la medida, además de la comercialización de vidrios y espejos, VEXALUM.  Nombre que decodificado responde a V (Victoria) E ( Esperanza) X (Ximena), A (Arturo) y LUM de aluminio.

Este emprendimiento familiar parte en Santiago, en 2008, tras la búsqueda de una mejor calidad de vida para sus hijas. Junto a su pareja, Arturo, inician la fabricación de estructuras de aluminio para radicarse definitivamente en Ñuble en 2015. “Arturo es mi máster, lleva más de 25 años en el rubro y me lo ha enseñado absolutamente todo”, detalla.

Ximena precisa que los sucesivos robos a su casa y la pérdida de su seguridad, la motivaron a trasladarse a Ñuble y sentar sus raíces en Ñiquén. “Mi suegra era de acá y yo venía todos los veranos desde hace 20 años con mi Artu. Conozco muy bien la comuna y eso me sirvió para hacer un estudio de mercado e instalarnos. Somos los únicos establecidos y nos buscan de Chillán, San Fabian, San Carlos y Parral”, comenta la emprendedora. Llegó a la región con 38 años, su hija Esperanza con 11, Victoria de cuatro años de edad y cumpliendo 20 años juntos con su pareja Arturo.

La inserción no les fue difícil, Ximena siempre ha tenido vocación de servicio y de inmediato participó de las más diversas agrupaciones sociales hasta que la pandemia los obligó a centrar su atención en el negocio. Fue así que comenzó su peregrinar por financiamiento hasta que postuló a Impulso Chileno y ganó. “Me siento inmensamente feliz, ojalá todos los grandes empresarios tuvieran la disposición y el corazón para apoyar a las pymes”, dice.

Con el dinero del premio, Ximena apuesta a mejorar su producción.  “Lo invertí en la compra de matrices y una prensa neumática con su respectivo compresor. Hasta hoy trabajamos las ventanas en forma manual y ahora nos automatizaremos, permitiendo aumentar la producción y disminuyendo los tiempos. Lo mejor es que ya no tendremos tanta contaminación acústica ni desperdicio de aluminio y nuestros vecinos nos querrán aún más”, comenta.

Cabe destacar que los 200 emprendedores que ganaron Impulso Chileno recibirán financiamiento, de entre 3 y 5 millones de pesos; acompañamiento académico con clases dictadas por la Escuela de Administración de la Pontificia Universidad Católica de Chile y mentorías personalizadas, a cargo de Simón de Cirene.

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