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Alza del salario mínimo podría diluirse en la espiral inflacionaria

Mauricio Ulloa

Más de 78 mil trabajadores de Ñuble podrían ser beneficiados si se aprueba la propuesta del Gobierno de incrementar el salario mínimo desde los $350 mil vigentes a los $400 mil comprometidos en el plan de recuperación económica inclusiva “Chile Apoya”, y que fue precisamente una de las principales promesas de campaña del Presidente Gabriel Boric, quien apuntó a un salario mínimo de $500 mil al final de su mandato.

El proyecto del Ejecutivo propone un aumento de 25 mil pesos que debería aplicarse en mayo, llegando a los $375 mil; para posteriormente llegar a los $400 mil en diciembre, aunque la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) propuso adelantar el segundo aumento para septiembre. Dicho proyecto, no obstante, aún no ingresa al Congreso, lo que debe ocurrir este mes, según confirmó la ministra del Trabajo, Jeanette Jara.

En mayo de 2021, el sueldo mínimo se reajustó desde $326.500 a $337.000, y en enero de 2022 se incrementó a $350 mil. Si se aumenta a $375 mil en mayo próximo, se traduciría en un alza de 11,3% en 12 meses, mientras que la inflación acumulada de los últimos 12 meses (abril 2021-marzo 2022) asciende a 9,4%. El aumento real, entonces, sería de 1,9%.

La seremi del Trabajo en Ñuble, Natalia Lépez, destacó que “se ha mandatado dialogar con los representantes de los trabajadores. En ese sentido, nuestro Ministerio, en conjunto con Hacienda, convocó a la CUT, que es la organización más representativa de los trabajadores. Por tanto, desde esa mirada esperamos lograr llegar a buen término”. Recordó, asimismo, que “en la mesa llevada a cabo el 19 de abril se determinó avanzar en una suma de $50.000 para el 2022, con la garantía de terminar este año con una cifra de $400.000. La clave para lograrlo es en base a los avances y acuerdos que determine este espacio”.

Lépez también aclaró que, de acuerdo a la legislación que rige el salario mínimo, “el proyecto de ley que determinará el monto del aumento debe estar ingresado y aprobado al 30 de abril, para comenzar su vigencia el 1 de mayo”.

Beneficiarios

Según detallaron desde el Observatorio Laboral Sence de Ñuble (de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío), con datos de la última Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE, correspondiente al trimestre octubre-diciembre de 2020, el 45,4% de los ocupados en la región de Ñuble tienen un ingreso mínimo neto (sueldo mínimo bruto menos los descuentos legales) entre 1 y 2 sueldos mínimos, lo que corresponde a 78.176 trabajadores.

Hay, además, 42.530 trabajadores, lo que representa un 24,7% de los ocupados de Ñuble, que perciben menos de 1 sueldo mínimo.

El reajuste del sueldo mínimo sólo aplica para aquellos trabajadores con contrato formal y que tengan una jornada semanal de 45 horas; lo que deja fuera a los empleos informales y los de tiempo parcial.

Miguel Hernández, analista del Observatorio, explicó que “al centrarnos en las personas ocupadas con ingresos entre 1 y 2 sueldos mínimos netos en 2020 en la región, el 68,3% son hombres. Además, el 68,6% (53.602) son asalariados del sector privado.

“Con respecto a la edad, el 20,8% (16.235) son personas entre los 15 y 29 años; el 37,1% (28.976) son personas entre los 30 y 44 años; el 32,6% (25.508) tiene entre 45 y 59 años; y el resto corresponde a personas entre 60 y 65 años”, detalló el profesional.

Y añadió que “si consideramos el sector económico, el 22,7% se desempeña en servicios sociales y personales, el 20,1% en el silvoagropecuario, y el 20,1% en el comercio”, los que en conjunto agrupan un total de 50.140 ocupados (64,1%).

Efecto inflación

Sin embargo, existe la inquietud en la CUT que, debido a la alta tasa de inflación el incremento se termine diluyendo.

Miguel Hernández explicó que “si consideramos a la Encuesta Suplementaria de Ingresos de 2020, el sueldo mínimo bruto en dicha fecha (octubre-diciembre de 2020) llegaba a los $326.500 y hasta marzo de 2022 existe una variación del IPC acumulada de 11,2%. Si ajustamos el sueldo mínimo de noviembre de 2020 a marzo de 2022, obtenemos un valor de $362.956, cifra un 3,7% mayor al actual sueldo mínimo bruto de $350.000”.

En ese sentido, el analista complementó que “en los tres primeros meses de 2022 existe una variación de IPC acumulada de 3,4% (cifra que el Banco Central considera como meta de inflación en 12 meses) y en caso de cumplirse las expectativas de inflación para 2022, el sueldo mínimo de $400.000 se puede transformar en un ajuste por inflación con un leve aumento del poder adquisitivo real de las personas”.

Por ello, Bernardo Vásquez, director del Observatorio, sostuvo que “el objetivo principal debe apuntar a controlar la inflación, producto que su indexación a la UF y UTM tiene impacto en los bolsillos de casi todas las personas en Ñuble y el país”.

Con esto, desde la CUT postulan que no se debe dilatar el alza, e idealmente llegar con rapidez a los $500 mil, aunque el académico de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción (EAN UdeC), Carlos Delgado, planteó que “el riesgo de una leve presión inflacionaria no es descartable. No solamente por el aumento de los ingresos en cierto sector de la población, sino también por los mayores costos laborales que muchas empresas tendrían que enfrentar”.

De hecho, considerando el actual escenario económico, Delgado manifestó que “no es lo mismo promulgar el aumento dentro de un mes, a mediados de año, o a fines de año, dado que estamos ante distintos horizontes de adaptación de la actividad económica. Podría ser más apropiado realizar un aumento al monto mencionado a fines de año, y dentro de poco hacer un reajuste intermedio”.

Asimismo, el académico de la EAN UdeC subrayó que “es importante que la discusión de esta iniciativa de ley sea analizada con argumentos técnicos, y que predominen en esta ocasión. Desde un punto de vista político, pienso que sería bueno conversar en la idea de que el salario mínimo tenga un reajuste automático cada año, a través de una fórmula técnica, teniendo como piso mínimo la inflación, y que no dependa exclusivamente de la discusión política”.

Para Luis Sánchez, dirigente regional de la CUT, el alza del costo de la vida hará que el reajuste se perciba muy poco en el bolsillo de los trabajadores, por lo que llamó a implementar el alza con celeridad.

“El alza va a ser un aliciente para las familias chilenas, sobre todo en una región rezagada como la nuestra, donde un gran número de personas trabaja por el salario mínimo, a pesar de tener antigüedad laboral, lo que en la práctica es un sueldo de subsistencia”, no obstante, señaló que “el tema es la celeridad con que se implemente la medida, estamos planteando que sea lo más rápido posible, la CUT está pidiendo que sea en septiembre, a más tardar”.

“El aumento a $400 mil no se va a sentir en el bolsillo; si siguen aumentando los precios, el incremento de $50 mil a fin de año no se va ver, pero si el aumento viene acompañado con otras medidas, como las que ya se están anunciado o la que propuso la CUT, de subvencionar la canasta básica o congelar los precios de los productos de primera necesidad, seguramente ahí se va a ver un aliciente para las familias más necesitadas, para los que ganan menos, especialmente en nuestra región, que tiene altas tasas de pobreza y se caracteriza por pagar estos salarios”.

El dirigente regional de la CUT añadió que espera que el aumento del salario mínimo, con los respectivos subsidios en las empresas de menor tamaño, contribuya a incentivar el empleo formal, y descartó que su implementación pueda tener un efecto negativo en las nuevas contrataciones.

Efecto en las Pymes

Respecto a la situación de las Pymes que tendrán dificultades para reajustar los salarios, Luis Sánchez planteó que “el Estado debe jugar un rol, subvencionar la mano de obra y fomentar el empleo a través de subsidios, para que se pueda complementar este salario mínimo, que nosotros seguimos diciendo que es suficiente, porque lo que nosotros planteamos es que la promesa de los $500 mil debiese concretarse ahora, recordemos que cuando se propuso el alza a $500 mil en la campaña presidencial, las condiciones eran absolutamente diferentes, hoy tenemos una alta inflación, tenemos la guerra y mucha especulación, por lo tanto, el alza debiera ser ahora”.

Por su parte, la seremi del Trabajo, Natalia Lépez, desestimó una implementación gradual. “Lo importante no es la gradualidad en sí, lo que se debe asegurar es que dicho aumento llegue a todas las personas que se vean beneficiadas. El aumento del salario mínimo es un derecho transversal de los trabajadores de Chile”, reafirmó.

Consultada por un apoyo especial a las Pymes que no puedan costear este incremento, Lépez manifestó que “los ajustes del mecanismo de implementación es algo que aún se está acordando en la mesa de diálogo y diseñando con el Ministerio de Economía”, al tiempo que reiteró el compromiso y preocupación del Gobierno por apoyar a las micro y pequeñas empresas, presentando como ejemplo concreto el plan “Chile Apoya”.

En cuanto a la preparación de las Pymes de Ñuble ante este incremento, el académico de la UdeC, Carlos Delgado, expresó que “eso dependerá de cada sector industrial, de cómo hayan recuperado sus ventas después de su caída producto de la actual pandemia. Por eso considero relevante orientar ayudas focalizadas a las Pymes con el fin de que mejoren su competitividad en el mercado y así reactiven su producción”.

Sobre eso, el presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Chillán, Alejandro Lama, fue tajante en afirmar que muchas empresas de menor tamaño no están preparadas para este aumento, por lo que anticipó que uno de los efectos negativos que podría observarse, a nivel macro, es una disminución de las nuevas contrataciones, lo que frenaría la recuperación del empleo en la región.

“Yo pienso que muchas empresas no están preparadas, nuestra región es la segunda más pobre de Chile, tenemos importantes brechas productivas y tecnológicas, y esto va a encarecer los costos, en las Pymes principalmente. Lo veo muy complicado, salvo que este aumento vaya apalancado de un subsidio que permita que las empresas de menor tamaño puedan enfrentar este aumento, que no es menor, que es superior al IPC”.

En ese sentido, el dirigente gremial advirtió que, si no existe un apoyo por parte del Estado, “tendremos serios problemas, porque lo que se viene no es muy auspicioso, pensemos que la inflación va a producir, y ya está produciendo, una contracción de la demanda en el comercio, en los servicios, en restaurantes, por ejemplo, pues mucha gente comenzará a privilegiar ciertas compras y prescindir de otras. Y por lo que sabemos, la inflación se va a mantener alta por un tiempo”.

Impactos

Desde la perspectiva del empleador, Lama planteó que “el alza del costo de la mano de obra puede implicar tener que subir los precios o tener que reducir personal, pero todo eso va apalancado con el justo balance: si yo tengo buena venta, soporto un costo más elevado, pero si no tengo buena venta, tengo que reducir personal. Ahora bien, esta encrucijada no es inmediata, seguramente van a pasar algunos meses antes de hacer los ajustes necesarios, y los costos están dados principalmente por la mano de obra”.

Frente a la posibilidad de que disminuya la contratación, el académico del EAN UdeC, Carlos Delgado, acotó que “eso va a depender de la naturaleza del sector de actividad económica que estemos analizando”.

Por otro lado, Alejandro Lama indicó que un efecto positivo que podría tener el alza es un aumento de la demanda. “En el comercio uno puede pensar que, si los trabajadores van a tener un mayor poder de compra, quizás la demanda no se va a ver resentida”.

Asimismo, Carlos Delgado mencionó “la mejora del poder adquisitivo de las personas que históricamente han recibido el salario mínimo y el incentivo a tener un empleo formal por parte de los individuos que se encuentran buscando trabajo”. 

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