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11% de jóvenes de Chillán dice no sentirse querido por sus padres

Agencias

Un marcado acento en realizar un diagnóstico de la salud mental de los adolescentes del país tuvo la última encuesta Juventud y Bienestar 2021, que realizó el Senda, en el contexto de su programa Elige Vivir sin Drogas, y que en la comuna de Chillán se aplicó a 2.667 alumnos de Segundo Año Medio de 39 establecimientos educacionales, de un total de 40 que inicialmente fueron invitados a participar (sólo se restó el Colegio Alemán).

Los resultados de este estudio que se realiza todos los años impares, fueron presentados ante el Concejo Municipal de Chillán, por el coordinador regional del Senda, Bernardo Pastén, ocasión en que, si por un lado se tuvo como positivo que el consumo de tabaco, drogas, fármacos y alcohol bajara considerablemente en este tiempo de pandemia, los índices de salud mental mostraron cifras que, literalmente, parecen haber dejado atónitos a los integrantes del Concejo.

Quizás el que más impacto causó fue el que reveló que un 11% de estos adolescentes declarara que es difícil o muy difícil obtener cariño y tratos cálidos por parte de sus padres. En otras palabras, en Chillán, uno de cada diez niños no se siente querido por sus padres.

“En el año 2019, un 11,9% de los estudiantes declaraba que era difícil o muy difícil obtener cariño y calidez por parte de sus padres, estando sin pandemia. En 2021, ya con pandemia, un 11% declara que sigue siendo difícil, es decir, aun estando en familia, lo que merece ser analizado y ya lo estamos trabajando”, explicó el coordinador.

El estudio hizo hincapié en el uso de celulares y videojuegos entre este segmento, arrojando que, si bien bajaron las horas diarias en que ven programas o videos, e incluso en el uso de redes sociales, hubo un incremento drástico en la utilización de videojuegos. Conforme a esta medición, el 44% de los adolescentes de la capital regional de Ñuble dedica más de tres horas diarias a utilizar esos dispositivos.

Para 2019, esta conducta caracterizaba sólo al 21% de los alumnos, o sea, menos de la mitad.

Mayor sedentarismo

Asimismo, un 33% de quienes respondieron las preguntas del cuestionario Senda, reconoció que no realiza ningún tipo de actividad física deportiva en ningún momento; y apenas un 15% asegura que hace deportes al menos cuatro veces por semana, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud.

“Esta encuesta nos obliga a pensar en políticas públicas. Pero evidentemente, hay cosas que no están funcionando, por ejemplo, tenemos 120 talleres de aeróbica en los barrios, en los que se mide y se pesa a los participantes, pero si una señora parte en abril con dos clases a la semana, pesando 62 kilos y en diciembre pesa 64, como lo hemos visto, entonces hay que ser más profundos y pensar en usar mejor y de manera más eficiente nuestros recursos”, apuntó el alcalde, Camilo Benavente.

Para el concejal Rodrigo Ramírez, la promoción de actividades en familia, ya sean artísticas, culturales o deportivas, “merecen la misma atención e importancia que se le da a la salud o a la vivienda, por ejemplo. Creo que esto ya no se puede tomar como algo recreativo, sino mucho más integral y debemos trabajar con más recursos en una política comunal, ojalá liderada por el Senda”.

Menos drogas y alcohol

El estudio se divide en cuatro pilares que intervienen en la cotidianidad de los jóvenes: familia, tiempo libre, escuelas y grupo de pares.

Pastén fue claro en la necesidad de seguir trabajando, tomando los cuatro pilares como un sólo todo integral para poder hacer más efectivas las intervenciones más complejas.

Para ello ya se dispuso de una serie de talleres y procesos educativos orientados a grupos familiares completos.

Sin embargo, asoma como clave erradicar hábitos como el consumo de alcohol y drogas, además de medicamentos y tabaco en los adolescentes.

La buena noticia es que, en comparación con la medición de 2019, todos estos indicadores han ido bajando.

El consumo de tabaco pasó de un 74,6% a un 40,6%; el de beber alcohol, de un 82,5% a un 52,7%; el de emborracharse al menos una vez al mes, descendió de 66,5% al 30,2%; mientras que el de fumar marihuana, cayó desde un 60% a un 25,2%.

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