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Vejez y salud principales factores de bienestar según trabajadores del comercio

Varias sorpresas reveló el estudio “¿Qué hace felices a los trabajadores de Ñuble?”, ejecutado por el Grupo de Investigación Gestión del Comportamiento Organizacional (GeCO), de la Universidad del Bío-Bío, como por ejemplo, que la variable que más se relaciona con la satisfacción con la vida de los trabajadores del comercio es “vivir tranquilos en la vejez”, seguido por “tener recursos para enfrentar la salud”, dos cuestiones de seguridad social que hoy están en el debate público, superando a factores como el dinero y el tiempo libre, que también tienen una correlación positiva y significativa.

El estudio fue desarrollado por los investigadores Álvaro Acuña Hormazábal, de la Facultad de Ciencias Empresariales de la UBB, y Olga Pons Peregort, de la Universidad Politécnica de Catalunya, y sus objetivos fueron analizar la relación entre la percepción de contar con dinero, tiempo libre, salud y una vejez tranquila con la satisfacción con la vida de los trabajadores informales y formales; y comparar la percepción de las variables señaladas entre formales e informales.

Según Acuña, el mayor interés por una vez tranquila responde a “lo que el país está viviendo, desde el estallido social, referente específicamente a las pensiones y el negocio de las AFP, que no garantizan nada, hace valorar aún más a las personas el poder llegar a una edad, después de trabajar toda una vida, y descansar. Con los retiros de los fondos, existe tanta información, que finalmente se desarrolla una especie de añoranza de lograr algo que al parecer hoy es imposible”.

Consultado por la importancia que le asignan los trabajadores a disponer de tiempo libre, el investigador chillanejo sostuvo que “existe un fenómeno en el trabajo y que impacta directamente a la salud mental, el cual dice relación con la necesidad de estar presente en todos los mundos de mi vida: laboral, familiar, personal; si a esto le sumamos que una de las cosas más valoradas por los trabajadores, según el último reporte del ranking “Great Place to Work” es la flexibilidad, el tener más tiempo libre para dedicar a otras cosas que no sean el trabajo, sin duda generará mayor bienestar, lo que repercutirá en los desempeños individuales y colectivos de los trabajadores, mejorando la productividad de la empresa”.

Informales y formales

El estudio también mostró, contra todo pronóstico, que los trabajadores informales del comercio alcanzan una mayor coincidencia con la afirmación “Hasta ahora he conseguido cosas importantes en mi vida” que los trabajadores formales, así como también con la afirmación “Cuento con dinero suficiente para cubrir las necesidades”.

En la escala de satisfacción con la vida, solo existen diferencias estadísticamente significativas entre formales e informales, en la afirmación “Hasta ahora he conseguido cosas importantes en mi vida” en donde los trabajadores informales tienen una percepción mayor de ello.

En las demás afirmaciones de la escala, los trabajadores informales con los formales “empatan”. Se trata de: “En la mayoría de los sentidos mi vida se acerca al ideal”; “las condiciones de mi vida son excelentes”; “estoy satisfecho con mi vida”; y “Si tuviera que vivir mi vida de nuevo no cambiaría casi nada”.

En las otras variables medidas, solo se observaron diferencias en la afirmación “Cuento con dinero suficiente para cubrir las necesidades” en donde, nuevamente contra lo esperado, los trabajadores informales perciben tener más dinero que los formales.

En tanto, no se observaron diferencias significativas frente a las afirmaciones: “Tiempo para otras actividades que no sean el trabajo”, “recursos para enfrentar problemas de salud”, y “percepción futura de vivir tranquilo la vejez”.

En ese sentido, Álvaro Acuña explicó que “sin duda, la gran diferencia, que de hecho se demuestra de forma estadísticamente significativa, dice relación con la sensación y percepción de los trabajadores informales de sentirse realizados, sentir que han logrado cosas importantes en sus vidas, pues si bien sus emprendimientos no son formales, ellos saben cuánto han tenido que trabajar para tener algo propio que les permite vivir. Existen muchas historias detrás de cada trabajador informal, como la de aquel vendedor de ropa que después de salir de la cárcel, nadie le daba una oportunidad, por tener su certificado de antecedentes ‘manchado’, nadie le daba trabajo y estuvo a muy poco de volver a delinquir hasta que, en un partido de fútbol entre Ñublense y Colo Colo, encontró, con un amigo (que había conocido en la cárcel y juntos habían entrado a la iglesia evangélica) la posibilidad de comprar accesorios en Santiago a precios bajos y venderlos fuera del estadio”.

Lo anterior viene a refutar, en cierta medida, la creencia de que los trabajadores formales están más satisfechos o son más felices, se podría concluir del estudio.

En esa línea, el académico de la UBB planteó que “el bienestar es subjetivo (cada persona define si está bien o mal) y objetivo (el Estado define en base a criterios e indicadores, si alguien está bien o mal); esto lo han entendido en los países desarrollados y trabajan con ambas variables. En Chile se sigue trabajando prácticamente solo con la variable objetiva, escondiendo valiosa información, como el resultado de esta investigación”.

Añadió que “los trabajadores informales presentan el mismo nivel de satisfacción con la vida (felicidad) que los trabajadores formales, y en ambos casos es media-alta. Con esto, son muchas preguntas las que se deben hacer los tomadores de decisiones. Una de ellas es tomar en serio el emprendimiento como una posibilidad de romper el desempleo y generar políticas públicas reales para que la gente emprenda y permanezca en el tiempo con sus emprendimientos; actualmente, el apoyo al emprendedor es entregar fondos sin un real seguimiento, lo que hace desertar a muchos”.

Para Rodolfo Mendoza Llanos, coordinador del grupo GeCO y académico de la Escuela de Psicología de la UBB, lo que más lo sorprendió del estudio fue “cómo los trabajadores del comercio formal consideran su vida más próximo al ideal que los trabajadores informales, pero que estos últimos perciben que han conseguido las cosas que son importantes en su vida más que los trabajadores formales. Esto es interesante, porque una parte importante de la felicidad para los chilenos pasa por el cumplimiento de logros y metas, junto con el bienestar de la familia. Desde esa perspectiva, las personas evalúan la vida desde sus propias ópticas y escapan a los cánones de evaluación que puedan ser impuestos desde un escritorio como política de bienestar, no hay mejor forma de saber cómo se sienten las personas que consultándoles a ellas mismas”.

Específicamente respecto de los ingresos, en que estadísticamente está demostrado que los trabajadores informales perciben salarios promedio inferiores a los trabajadores formales, curiosamente este estudio muestra a los informales más cercanos a la percepción de tener dinero suficiente. Al respecto, Mendoza señaló que “esto es interesante y está relacionado con la idea que tenemos respecto del uso del dinero, lo que ganamos y las condiciones en las que lo ganamos. Hay que pensar que lo que ganamos no es solo dinero, tal vez el comercio informal tiene acceso a otras condiciones de uso del tiempo y su administración, que los trabajadores formales no tienen. Además, las personas, en general, se adecuan rápidamente al dinero que ganan, y establecen un gasto estable asociado a ello. El trabajo informal muy probablemente tendrá un ingreso variable, que genere una disponibilidad eventual de mayor ingreso, lo que se perciba como abundancia, lo que es más difícil en los empleos formales, que usualmente están asociados a más estabilidad, incluso en un sueldo muy poco variable”.

Felicidad

Acuña sostuvo que, en comparación con otras regiones del país, “los niveles de bienestar o felicidad de los trabajadores de Ñuble son medio-altos, pero mayores que otros territorios y mucho mayores que los de la Región Metropolitana, que es un caso aparte, completamente distinto, es como otro país. Lamentablemente, las decisiones para el bienestar de los trabajadores se están tomando en la capital, y la información no es la misma, deberían los gobiernos regionales realizar estudios locales y tomar decisiones locales”.

Precisamente, en materia de políticas públicas, el académico destacó que la información que aporta este estudio puede tener mucha utilidad. “Sin duda, se deben realizar más estudios con más trabajadores, segmentar por sectores, etcétera, pero a mayor información científica, menos incertidumbre en la toma de decisiones y mejores políticas públicas se construyen”.

En ese sentido, Mendoza subrayó que “la salud es un elemento crucial en la vida de las personas, en todas las edades. Distintos estudios lo definen como un elemento crucial en la vida de las personas, por sobre otras decisiones vitales y las finanzas. Y, sin embargo, los recursos para enfrentar los problemas de salud no son percibidos necesariamente como los adecuados”.

Asimismo, el coordinador del GeCO sentenció que “todo lo que se haga en materia de legislación laboral, salud y pensiones va a ser insuficiente, porque la población nacional está variando, hay que entender que al 2040 una de cada cinco personas será adulto mayor y para el 2050 una de cada tres personas será adulto mayor. Eso significa que la legislación deberá contemplar a los adultos mayores entre sus trabajadores, y esto porque también las personas hoy viven más y pueden perfectamente mantenerse activas, en trabajos que contemplen sus condiciones. Estas tres líneas de acción de políticas públicas (laboral, salud y pensiones) deben considerar que las personas están viviendo más, pero el desafío es que vivan también mejor”.

Investigación

Según detalló Acuña, entre junio y agosto de 2021 entrevistaron a 200 trabajadores del comercio de Ñuble -100 informales y 100 formales- para identificar qué los hace más felices, más satisfechos con la vida, a partir de cuatro variables: dinero, tiempo libre, recursos para enfrentar problemas de salud y saber que tendrá una vejez tranquila.

El académico destacó que el estudio “tuvo una buena acogida en una revista científica de Estados Unidos, “Psychology and Education”, que publicó el trabajo con el título “Life satisfaction: A comparative study between informal and formal workers”.

Indicó, además, que para lograr una correcta comparación, primero se encuestaron a 100 trabajadores informales y luego, identificando la edad, sexo y nivel educacional de éstos, se buscó a 100 trabajadores formales del comercio que cumplieran las mismas características. El 54% de los encuestados corresponde a mujeres; el 50% tiene más de 50 años, el 25% tiene entre 42 y 49 años, el 14% tiene entre 34 y 41 años, el 7% tiene entre 26 y 33 años y el 4% tiene entre 18 y 25 años.

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