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Preocupación por ola de delitos violentos en contra de mujeres

Este mes de abril de 2019 Ñuble ha quedado conmocionado con cinco hechos delictivos, que han dejado a cinco víctimas.

Se trata de un femicidio, dos homicidios y dos delitos de robo con secuestro y abuso sexual.

Todos ellos tienen en común un aspecto que parecieran ser parte de una tendencia que ha preocupado a las autoridades: Son todas mujeres.

Es más, mientras que el femicidio se registró en Trehuaco, los secuestros en San Carlos, y los homicidios en San Gregorio y San Fabián, se advierte que se trata de escenarios de entorno rural o sin los elementos tecnológicos de seguridad que hoy lucen las ciudades de cabecera en cada región, como Chillán.

En una región como Ñuble, que desde que era provincia del Bío Bío siempre exhibió cifras que, incluso excluyendo a la violencia intrafamiliar, apuntaban que los delitos de mayor connotación social y agresiones sexuales, cometidos contra la mujer promediaban el 39% del total, esta es una situación anómala pero que no esperará por respuestas.

Alcoholismo y educación

El 14 de abril se registró la muerte de Bernardita Pedraza, en Trehuaco. Era la segunda víctima fatal por intervención de terceros en ese mes.

El hechor fue su pareja, Samuel Fuentealba Valdebenito, quien tras discutir con ella y con el hijo mayor de la víctima (15 años), tomó una escopeta y le disparó en el rostro, delante de su hijo de 13 años, para evitar que llamara a los carabineros.

De hecho, fueron los niños quienes fueron a pedir ayuda a casa de familiares, dando cuenta de lo ocurrido, mientras el autor del disparo se fue al negocio de su hermana, esperando tranquilamente que terminara de atender un cliente, para contarle lo que había hecho, con la misma frialdad con que enfrentó la audiencia de formalización.

Entre ambos había denuncias por violencia intrafamiliar, con los dos como víctimas y victimarios.

Ejemplo de esto es que el imputado declaró que “yo le disparé porque ella me pegó primero”.

Violencia naturalizada que se refleja en los reparos que hizo la fiscal de la causa, Cecilia González, quien argumentó la necesidad de decretar su prisión preventiva para “evitar una influencia en los posibles testigos ya que algunos de ellos, a través de la prensa, hasta defendían el actuar del imputado”.

Por la misma razón, el alcalde de Trehuaco, Luis Cuevas, finalizada esa audiencia reparó en que “acá hay un grave problema de educación, hay sectores en donde la violencia contra la mujer sigue naturalizada por lo que me parece urgente que se siga trabajando en mejores políticas públicas que apunten a terminar con este conflicto que tenemos como sociedad y que muchas veces se invisibiliza”.

Se invisibiliza por falta de educación; por presiones económicas, en especial cuando el hombre es el único sustento de la casa; y por alcoholismo.

“Y acá tiene mucho que ver la venta clandestina de alcohol, los clandestinos y el exceso de locales con patentes de alcohol que hay en muchas ciudades de Ñuble, como en San Carlos”, ha dicho, en innumerables oportunidades, el alcalde de esa comuna, Hugo Gebríe. comuna que lamentó otra muerte y el pánico generado por un secuestrador de mujeres.

Entre 18 y 44 años

Fue en la segunda semana de abril cuando, en una noche, una mujer que circulaba en su vehículo por el centro de San Carlos, estaba aguardando la luz verde en una esquina y vio repentinamente abrirse la puerta del copiloto, y a un hombre entrar al vehículo con un cuchillo en la mano.

Sin pensarlo se bajó del auto y comenzó a gritar, llamando la atención de los transeúntes. Esto hizo que el delincuente arrancara sin siquiera llevarse la cartera que había quedado dentro.

No hubo denuncia a Carabineros y nada hacía prever que ese hecho que hubiera pasado como un mero -aunque osado- carterazo, se iba a transformar en un fenómeno que generó pánico en esa comuna.

El delincuente, quien resultó ser Rodrigo Aránguiz Pailacura, un hombre de 30 años, había salido hace solo dos meses de la cárcel y su objetivo eran las mujeres solas.

El 23 de abril, atacó a una joven de 27 años, quien acababa de estacionarse frente a su casa.

“La aborda por el asiento del copiloto, la amenaza con un cuchillo y la obliga a conducir hasta el sector de Ultraestación, mientras durante el camino la despojaba de sus artículos de valor como joyas, dinero y su celular”, diría en la formalización del delincuente, el fiscal Rolando Canahuate.

El persecutor, añadiría que la obligó a desprenderse de parte de sus vestimentas y, mientras la grababa con su propio celular, le hizo tocaciones las que luego envió por Whatsapp al novio de la víctima.

El 25 de abril se repetirían los hechos. Esta vez, la víctima fue una conductora de 67 años, quien tras ser abordada mientras se encontraba estacionada en el centro, fue llevada al sector Ultraestación donde se la despojó sus artículos de valor.

Sin embargo, Canahuate añadió un tercer hecho, 15 minutos antes, una mujer quien estaba esperando la luz verde en una esquina se salvó de ser otra víctima porque llevaba las puertas con seguro.

Las estadísticas demuestran que, al igual que en el caso de los hombres, el grueso de las mujeres que son víctimas de delitos violentos como robos, homicidios o violaciones, tienen entre 18 y 44 años, agrupando más del 55% de los casos.

En seguida le sigue el segmento de mujeres de entre 45 y 64 años.

“Puede parecer obvio que esas sean los segmentos etarios más atacados porque corresponden a los periodos en que las personas trabajan o estudian, lo que las hace salir de la casa temprano y llegar tarde y, generalmente, portando objetos de valor”, observa el profesor de Historia (UBB), Gustavo Campos, experto en la historia de la delincuencia en Biobío y Ñuble.

“Sin embargo,agrega, los factores no son los mismos. El hombre suele ser temerario, lo que se observa en hechos como el caminar solos de noche o emborracharse en la vía pública, cosa que las mujeres rara vez hacen”.

Añade que “en el caso de las mujeres, que son parte de un estudiantado y una fuerza laboral masiva, solo hace cosa de décadas, tienden a descuidar las más simples medidas de autocuidado, como caminar solas con bolsas y carteras, o, como se vio en estos casos, circular en sus autos sin asegurar las puertas, olvidando que para un delincuente, ellas son un objetivo más simple de doblegar que otro hombre”.

Las estadísticas del Gobierno le dan la razón a Campos. El delito de robo por sorpresa, o lanzazo, en Ñuble afectó en un 30,9% más a mujeres que a los hombres a lo largo del 2018.

Soledad y ruralidad

Los dos homicidios de abril afectaron a mujeres.

Coincidentemente, en zonas rurales, las dos fueron golpeadas y, curiosamente, ambas habían sido profesoras.

Pero las convergencias que más preocupan a las autoridades son el que ambas, siendo de la tercera edad (67 y 79 años) vivían solas.

“Este es un problema que en efecto, ha ido aumentando no solo, sino que en todo Chile, por lo que ha sido parte de nuestros esfuerzos, programas y recursos para poder integrarlas a nuestras redes”, afianza el alcalde de San Fabián, Claudio Almuna, quien de hecho ubicaba a una de las víctimas, Ruth Silva Hessel, y era uno de sus no más de 20 contactos de Facebook.

El primero de estos hechos, se registró el 13 de abril, en San Gregorio, al norte de San Carlos y la víctima fue identificada como Nancy Morales Valdivia (79), fue hallada maniatada con hematomas en su rostro y signos de contusiones en la cabeza, además de una mordaza, en el dormitorio de la casa en la que vivía sola.

El homicida, un conocido de la víctima de nombre Luis Hormazábal Muñoz, de 34 años, quien había aprovechado que ambos se ubicaban para ingresar a la casa a robar.

Fue una vecina de la víctima, quien extrañada por no haberla visto en esos días, la fue a visitar y la encontró semisentada entre dos camas. Con una data de muerte de más de 24 horas.

El último caso, fue la muerte de Ruth Silva, asesinada a golpes el 26 de abril.

El 29 de ese mes, su cuñado y última persona en verla viva, apodado el “Marcelo Loco” por los vecinos del sector Los Puquios, de San Fabián, fue quien hizo la denuncia por presunta desgracia en Carabineros.

Sin embargo, los peritajes de la PDI lo apuntaron a él como el victimario y hoy está en prisión preventiva, sin que haya declarado, por lo que se desconoce el móvil del crimen.

Ruth, víctima de violencia intrafamiliar, separada de hecho hace unos meses, llegó a San Fabián en 2011 luego que su exmarido decidiera ese destino como residencia tras una vida en Santiago.

Llamado al Parlamento

La seremi de la Mujer y Equidad de Género (Sernameg), Bárbara Hennig, haciéndose cargo de esta inusual situación y dice que “con todos lo casos que hemos visto en este último tiempo, apostamos y hacemos un llamado a los parlamentarios a aprobar el proyecto de violencia integral, derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, para que queden protegidas aunque no sea en contexto de violencia intrafamilar”.

Hennig destacó que ya se están desarrollando mesas de trabajo junto al Senama (del adulto mayor) para trabajar en los delitos violentos que han sufrido.

Finalmente, el encargado de Seguridad Pública, Alan Ibáñez, quien también es parte de la “mesa de Red de Atención a Víctimas (Rav) junto al Sernameg, el Senama y el Sename, planteó que ya se está trabajando en estrategias para disminuir la vulnerabilidad de las mujeres, lo que se complementa con otros proyectos de capacitación laboral que busca darle autonomía a la mujer.

“El propósito es armar una gran red de apoyo acá en Ñuble, y eso es algo que ya tenemos prácticamente definido. Esta mesa nos va a servir para ver el real estado de las personas que fueron o están siendo víctimas directas o indirectas de delitos”.

De todas formas, está escrito que en 2018, hubo 2.852 víctimas mujeres de delitos de robo y de violencia. Como se explicó, incluso sin considerar la violencia intrafamiliar.

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