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Por un turismo limpio

El crecimiento del turismo guarda una relación directa con la mayor generación de residuos. Es sabido, un turista produce hasta dos veces más basura que un residente. Por lo mismo, los réditos económicos que brinda una mayor afluencia de público sin el correspondiente correlato en un proceso de planificación, adecuación de infraestructura y educación a la comunidad deja a la vista sus efectos, especialmente en el verano.

Paradójicamente al mismo tiempo que los lugares turísticos sufren la contaminación del entorno, los turistas demandan espacios limpios. Según la última encuesta de satisfacción realizada por Sernatur, más del 70 por ciento de los visitantes considera que la contaminación, especialmente debido a la basura, es el aspecto ambiental más importante por resolver.

En Ñuble, donde existen varios sitios de gran belleza natural, la basura aún no está sujeta a ningún proceso de disposición: ni se separan ni se valorizan sus componentes. En la cordillera es fácil reconocer botellas plásticas, envases de vidrio, envoltura de alimentos, y desechos orgánicos. En Las Trancas, camiones recolectores retiran los residuos, pero lamentablemente los costados de la ruta siguen convertidos en botaderos de basura, muchas veces en bolsas que el paso del tiempo o los animales rompen y esparcen por doquier.

Son muchos los factores que colaboran con la generación de basura, y su reducción requiere disminuir la cantidad de residuos con destino a su disposición final y promover métodos adecuados para su valorización. En otras palabras, los residuos son tales en la medida en que no sepamos aprovecharlos para otro uso que no sea acumularlos en un relleno sanitario.

En la actual temporada, en muchos sitios atractivos de Ñuble se produce un colapso de residuos, pero es pertinente reconocer que en mucho se debe a la ausencia de educación de los visitantes. En algunos casos, también cabe reconocer, la ausencia de contenedores ayuda a que este fenómeno sea aún peor.

Por eso, una adecuada gestión no solamente responde a un problema de infraestructura, sino a la necesidad de adecuadas campañas de concientización. La colocación de contenedores de residuos apropiados con carteles indicativos es una acción de poco costo que colabora rápidamente con el ordenamiento de un tema tan sensible, en los que se resalte, por ejemplo, que lanzar colillas de cigarrillos encendidas o dejar botellas de vidrio al sol (cuyo reflejo puede provocar fuego) pueden ser medidas mínimas para evitar daños mayores.

En estos días de intensa actividad turística sería muy auspicioso que las autoridades locales pudieran instalar más recipientes para depositar los residuos que se generen, de modo de que su disposición sea más ordenada, que se aumentaran los carteles que ordenen y prevengan la contaminación, y que los turistas tuvieran conciencia de que arrojar envases o residuos en lugares no indicados contribuye a la desvalorización de los sitios que tanto aprecian.

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