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La formación de nuevas generaciones en el desarrollo sustentable

Los problemas y desafíos que amenazan al planeta han generado que la malla curricular de los establecimientos de educación básica, media y superior reprogramen su contenido para incorporar la educación medio ambiental como parte de un proceso transformador, basado en conocimientos, valores y actitudes que permitan construir una sociedad justa, sustentable y regenerativa, donde los niños y jóvenes tengan responsabilidad por el uso racional de los recursos y poder lograr así un desarrollo adecuado y sostenible, que contribuya a la solución de los problemas ambientales que enfrentamos en región.

En los últimos dos años, la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción (Fia UdeC) viene reestructurando el contenido de las carreras en miras de formar a profesionales capaces de desarrollar y administrar procesos productivos económicos, sociales y ambientalmente sustentables, que tomen en cuenta la realidad local, nacional e internacional, por ende, sus tres departamentos (Agroindustrias, Mecanización y Energía, y Recursos Hídricos) se orientan fuertemente en la sostenibilidad.

“Nos estamos definiendo y trabajando como una facultad sustentable, nuestro lema o eslogan es ‘Ven a construir un mundo sustentable’ para invitar a los jóvenes a que postulen a nuestras carreras, y no solamente es en término de expresiones, sino que también hemos dado pasos importantes en esa dirección. Hace dos años rediseñamos nuestras carreras con el enfoque orientado a lo que es la sustentabilidad, desde las tres dimensiones que tienen que articularse: el aspecto social, económico y medio ambiental. La interacción que se genera entre estos nos va a permitir ofrecer una formación con miras hacia una sustentabilidad en todo el quehacer que tengan nuestros profesionales en el futuro”, explicó el vicedecano de la Fia UdeC Campus Chillán, Luis Seminario Salas.

Como resultado de estas adecuaciones han observado mayor interés y mayor conciencia en los jóvenes estudiantes, quienes se ocupan y preocupan de que todo lo que desarrollen actualmente quede en buenas condiciones para las generaciones futuras.

“Esto es también un tema de justicia intergeneracional, de que las generaciones presentes tienen que permitir que el planeta para las generaciones futuras se encuentre en buenas condiciones, no tal como ellos lo vivieron o quizás mejor de lo que ellos lo vivieron para que así los sistemas de desarrollo puedan permanecer a lo largo del tiempo”, destacó.

En la Fia UdeC los contenidos de estudio abordan áreas como las tecnologías y energías renovables, la reducción de la huella hídrica y de carbono, biocombustibles, energía fotovoltaica, alimentos, recirculación hídrica, así como la inteligencia artificial y robótica, que también son herramientas empleadas para optimizar los recursos.

El vicedecano Seminario Salas sostuvo que los estudiantes de educación superior hoy día se muestran más sensibles y preocupados por el entorno del medio ambiente y por contar con herramientas que les permitan aportar al cuidado del planeta.

“Estas generaciones en verdad ya traen una sensibilidad y creo que ellos no se sienten defraudados cuando encuentran que nuestros currículos también se orientan en esa dirección. Son generaciones que ya parten desde muy niños pensando en que hay un calentamiento global, la forma en como se ha venido explotando el planeta por las generaciones pasadas, no ha sido una forma sana sino más bien ha estado afectando a nivel de que ahora estamos enfrentando una serie de problemas, más cambios climáticos, hasta la aparición de estos microorganismos y virus emergentes como el Sida, entonces creo que todas esas cosas a ellos lo hacen una generación que tiene mucha más sensibilidad por lo que es el cuidado del planeta y la sustentabilidad”, dijo el ingeniero.

Proyectos

Entre los proyectos elaborados y ejecutados por la Fia UdeC destaca la planta piloto agroindustrial que contempla 134 paneles fotovoltaicos que alimentan a la planta de procesamiento de alimentos que se encuentra en la universidad. También han desarrollado proyectos de riego con energía fotovoltaica.

“Se han hecho estudios en lo que es energía eólica, pero Chillán no es un lugar como para desarrollar proyectos eólicos porque no es una zona de grandes vientos, pero todos los proyectos eólicos que tenemos sirven para formar capital humano. Todo lo que tenemos en la universidad es a nivel de laboratorio, a nivel experimental y prototipos que sirven para formar capital humano”, agregó.

El docente de la UdeC señaló que, si bien la región de Ñuble destaca por tener un gran potencial agrícola, aún falta generar energías limpias para impulsar al sector.

“Veo que hay un avance importante, camino a Yungay en la zona de Quilmo se ha instalado una empresa que ha instalado dos plantas con 25 mil paneles fotovoltaicos cada una, y se está mejorando todo lo que es la red de trasmisión, entonces si bien es cierto Ñuble es una región que tiene un potencial agrícola importante, lo que falta es energía para desarrollar ese potencial. Creo que todo lo que se está haciendo en este minuto, con miras a energizar la región nos va a dar pie para desarrollar proyectos agroindustriales y agrícolas del futuro para esta región, así que yo creo que estamos bien encaminados”, subrayó.

Los resultados de este tipo de proyectos de sostenibilidad normalmente se obtienen a mediano y largo plazo, por tanto, en unos cinco años más se reflejarían los primeros efectos.

“Estos proyectos no son de corto plazo, entonces creo que estamos un poco atrasados porque ese es el mayor problema que tenemos, que hay un pequeño atraso respecto de otras regiones, pero nunca es tarde. Creo que todo pasa por la voluntad y también las políticas que hay respecto al desarrollo de estos temas, porque también si no hay políticas que las estimulen o desarrollen entonces no pasa. Creo que se han dado pasos, pero todavía tenemos que esperar un poco, en unos cinco años creo que deberíamos estar viendo algunos resultados”, indicó.

Centro Ecoeducativo

En la comuna de Pinto funciona desde el año 1994 la Escuela Centro Ecoducativo Las Trancas, que tiene una mirada hacia la protección del medio ambiente. En el establecimiento municipal multigrado, que hoy tiene una matrícula de 22 alumnos, realizan proyectos, salidas a terreno y actividades para generar conciencia sobre la importancia de los ecosistemas presentes en la cordillera de Ñuble.

En las enseñanzas se da a conocer la relevante biodiversidad de la Reserva Nacional Ñuble y la Reserva Mundial de la Biósfera “Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja”, donde se encuentran especies vegetales y animales endémicas, como el huemul, y con escenarios naturales que deben ser preservados.

“Comenzamos a trabajar en algunos proyectos pequeños de investigaciones, donde los niños podían ir conociendo su entorno, las especies arbóreas nativas, la biodiversidad que tiene esta vegetación de Las Trancas, pensando en la fauna, tanto aves como animales e insectos”, destacó el director y profesor encargado Miguel Aravena.

En el año 2000, con la adjudicación de proyectos del Fondo de Protección del Medio Ambiente, armaron un museo natural en la escuela con la ayuda de los alumnos, que salían a recolectar insectos y especies muertas a las que realizaron pequeños tratamientos de conservación.

Desde la mirada del docente es fundamental que las nuevas generaciones se involucren y reciban nutridos contenidos relacionados con la protección de la naturaleza y conozcan de cerca los daños que han sido provocados por la intervención de los humanos.

“La importancia radica en que hoy día estamos llegando a un punto de alteración de los ecosistemas ya casi catastrófico, entonces de que los niños vayan tomando conciencia y conocimientos de las alteraciones que estamos provocando a nuestro medio ambiente, y que en nuestra localidad específicamente vean cuáles son las alteraciones que allí se producen, como por ejemplo, toda la destrucción del bosque nativo para poder abrir espacios para las construcciones que se estaban generando y se siguen generando con la llegada de los inversionistas que ‘limpian’ el entorno inmediato del terreno que tienen y destruyen todo lo nativo, y todas las especies que hay ahí de insectos y algunos mamíferos se altera”, explicó Aravena.

Para el profesor es gratificante saber que sus esfuerzos han brindado frutos y varios de sus alumnos se han titulado en carreras ligadas al turismo ecológico o al medio ambiente como la Ingeniería en Medio Ambiente. “Los niños cuando van egresando de sexto y se trasladan a la ciudad por efecto de los estudios, quedan ahí con el germen y lo siguen consolidando después, y eso es bien reconfortante”, puntualizó.

A su juicio, a la región de Ñuble le falta para ser considerada un territorio en pro de la sustentabilidad, y aunque se han dado pasos en la declaración de principios para la conservación del medio ambiente, “en la práctica no hay muchos avances”.

“Se avanzó mucho en la década del año 2000 cuando existía la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama), que hoy día es el Ministerio de Medio Ambiente, pero parece que en la transformación perdió cercanía con las organizaciones más de base. Conama tuvo un trabajo bastante fuerte y directo con escuelas, organizaciones sociales, financiaron proyectos y todas las organizaciones podían acceder, se preocupaban de difundir y establecieron comisiones de trabajo, pero esa línea cambio drásticamente cuando se creó el Ministerio de Medio Ambiente”, expresó.

El profesor de la Escuela Centro Ecoeducativo Las Trancas afirmó que el Estado debe trabajar de la mano con las organizaciones sociales, colegios, instituciones y empresas privadas, para alcanzar resultados positivos en materia de conservación ambiental.

“Esto no se puede dejar a las iniciativas sectoriales o de organizaciones pequeñas, que sí las hay, pero si no están unidos los eslabones no tienen un impacto general y concreto, entonces las iniciativas pequeñas que hay se pierden. Uno no ve al Estado ni los organismos públicos que promuevan la conservación medio ambiental y hagan algún tipo de enlace como para potenciar el tema, es muy poco lamentablemente. Todo lo que se avanzó como que se perdió y ojalá que se retomé porque es necesario”, dijo.

Además de priorizar la problemática medio ambiental, añadió que otro de los desafíos a enfrentar es aumentar el financiamiento para la generación de proyectos y concursos en donde todos los establecimientos y organizaciones puedan postular sus iniciativas de investigación. Asimismo, señaló que existe un déficit en la formación de profesionales en el ámbito de la conservación de la naturaleza.

Ciencia y tecnología

El Proyecto Asociativo Regional, PAR, Explora Ñuble nace en 2019 gracias al financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y es ejecutado por la Universidad de Concepción, Campus Chillán. Sus esfuerzos se han centrado en contribuir al desarrollo de una cultura científica tecnológica a través de iniciativas que promueven la valoración y divulgación de las ciencias, tecnología, innovación y conocimiento rescatando el patrimonio cultural de Ñuble en los distintos públicos objetivos, especialmente niños y jóvenes, de las 21 comunas de la región.

Desde la mirada de la directora de Explora Ñuble, Inés Figueroa, la región ha avanzado en materia de sostenibilidad. “Existe un constante desarrollo de investigación por parte de centros de investigación y de educación superior con pertinencia territorial. Ahora y en conjunto con la instalación de un proyecto Explora en la región, se debe avanzar en formar a investigadores como gestores culturales para que este conocimiento y transferencia tecnológica sea conocida en toda la región a la par de continuar la formación de investigadores que sigan desarrollando proyectos científicos”, indicó.

Agregó que “la región de Ñuble tiene el potencial de ser líder en esta materia a nivel país por la homogeneidad de la población, es la región más pequeña del país y por sobretodo tiene gran presencia en materia de instituciones que desarrollan investigación”.

Reiteró que PAR Explora, por medio de instancias dirigidas a la comunidad escolar, destacando profesores, profesoras, niños, niñas y jóvenes, promueve el desarrollo de la investigación científica en los diferentes niveles del sistema escolar de la región. De esta manera, se potencia el desarrollo de habilidades y destrezas científicas y transversales en escolares, estimulando la curiosidad e inquietud por aprender, comprender y transformar su propia realidad.

“Nuestros esfuerzos se centran en conectar a la comunidad con los avances científicos y tecnológicos, y buscar la comprensión en ella, respecto de cómo afectan y mejoran su calidad de vida. Además de desarrollar las habilidades del método científico, pensamiento crítico e indagación en la comunidad escolar -profesores y estudiantes- mediante métodos, contextos y espacios inspirados en la creatividad e interactividad, para la enseñanza de las ciencias”, explicó Figueroa.

Enfatizó que el desarrollo de las competencias científicas en las nuevas generaciones tributa a la formación integral del ser humano, focalizándose en la curiosidad y en la toma de decisiones en base a la evidencia. “Se busca que una persona con formación científica pueda adaptarse a los diferentes escenarios culturales y/o económicos del país y en el mundo, proponiendo soluciones personales o comunitarias creativas a través de mirar el mundo con curiosidad. Hoy la diversidad no pasa por la cantidad de conocimiento que se posea (ya que hoy todos y todas tenemos acceso a ello) sino en qué (habilidad) y de qué manera (actitud) se utilice”, sostuvo.

La directora de Explora Ñuble expresó que el modelo de competencias científicas implementados desencadena en los alumnos una predisposición positiva hacia la ciencia y tecnología, es decir, observar con curiosidad todas las disciplinas y buscar la perspectiva en la cual les permita movilizar todo su ser para indagar en ellas. “Lo visualizamos en las propuestas de investigación de los y las estudiantes que se basan en problemáticas de su entorno inmediato o a veces a nivel regional”.

PAR Explora Ñuble, considerando los niveles de educación preescolar, básica y media, ha trabajado con 427 docentes, impactando a un total de 14.235 estudiantes, pertenecientes a 174 establecimientos educacionales de la región. 198 divulgadores científicos han participado durante los dos años de ejecución del proyecto en la región, a través de charlas, actividades formativas y asesorías en investigación científica.

Un total de 27 instituciones públicas y/o privadas, pertenecientes a las áreas de la ciencia, la educación, el emprendimiento, el desarrollo social, entre otras, han colaborado en el desarrollo de la cultura científica y tecnológica en Ñuble.

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