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ERD con sentido

La Estrategia Regional de Desarrollo ERD 2020-2028 de la Región de Ñuble se construyó en base a tres ejes estratégicos, a saber, Territorio y Medio Ambiente, Economía y Capital Humano, y Desarrollo Social. Entre las prioridades del Consejo Regional de Ñuble se encuentra el de actualizar la ERD. El organismo colegiado afirmó que “(…) la actual ERD se aprobó previo a hechos importantes, como el estallido social y la pandemia, elementos que podrían darle un enfoque adicional”.

Los Lineamientos Estratégicos son los elementos del más alto nivel de la ERD, cuyo propósito es alinear el comportamiento de todos los agentes hacia un horizonte y visión compartida. En este ámbito, los ejes estratégicos se constituyen en las rutas que permiten alcanzar el propósito fundamental de la ERD y ordenan su desarrollo en grandes líneas de acción. Es decir, estos ejes deben tributar orden y claridad a los Lineamientos Estratégicos.

En este sentido, el Territorio y Medio Ambiente, la Economía y Capital Humano, y el Desarrollo Social son variables que priorizan la política pública, pero que no necesariamente implican el desarrollo de la región. Por ejemplo, los programas de capacitación en oficios, enfocado en competencias laborales, se encuentran dentro de la lista de Economía y Capital Humano. Empero, a pesar del esfuerzo realizado durante los tres años de existencia de la región, es conocido que el mercado laboral de Ñuble se caracteriza por ser precario.

Todos los modelos de desarrollo – al menos los que han dado muestras de ser exitosos – han convergido en desarrollar los ejes estratégicos a partir de las ventajas competitivas del territorio y su gente. En este sentido, la ruralidad, el patrimonio y la cultura son elementos fundamentales que deben estar presentes en la ERD y sobre los cuales existen ventajas competitivas.

La ruralidad de Ñuble, su ubicación geográfica y accesibilidad a los puertos de la región de Biobío, son variables relevantes al momento de definir los lineamientos estratégicos. Por ejemplo, Ñuble puede transformarse en una despensa de alimentos sanos y nutritivos para el mundo. El uso de la tierra, la incorporación de tecnologías para la agricultura de precisión, las competencias requeridas de la mano de obra, los sistemas de producción limpia, el eficiente uso del recurso agua, entre otros, son elementos que, por si solos, permiten activar el desarrollo económico de la región. En este ambiente se da una simbiosis perfecta entre ruralidad, patrimonio y cultura. La ruralidad sustenta la generación de riqueza y el mejoramiento sostenido del mercado laboral, los mayores ingresos y las acciones propias de la actividad económica desarrollan las zonas urbanas como unidades de servicio, aumenta el interés por conocer el patrimonio, y se generan en forma natural distintas manifestaciones de la cultura local.

Si este fuera el caso, la apuesta de la inversión regional debería estar centrada en dotar de tecnologías de última generación a las zonas agrícolas de pequeña escala. Adicionalmente, el esfuerzo debería estar centrado en generar incentivos para la atracción de inversiones para la exportación de alimentos. En forma simultánea, abrir el comercio de productos frescos agrícolas en las zonas urbanas adyacente a los centros de cultivos, permiten acelerar un almacén seguro, justo y confiable para alimentar a la población. Es decir, una ERD con sentido.

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