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“El gran triunfo de esta primera etapa fue ratificar los 2/3”

Entretenida, intensa y rara. Así definió la primera semana territorial el convencional por Ñuble, Felipe Harboe (PPD), quien si bien acostumbraba realizar el mismo trabajo in situ cuando era senador, esta vez, su rol es distinto. Por lo mismo, quedó un tanto preocupado por el nivel de desconocimiento que aún existe entre la población respeto del objetivo de la Convención Constitucional.

“Por un lado está el desconocimiento respecto de qué hacen los constituyentes y para qué sirve la Constitución. Yo pensé que a esta altura, con toda la información que se ha dado, la gente estaría más informada. Se confunde mucho el rol, me siguen preguntando por la pavimentación, quizás porque fui senador”, sostiene el abogado, quien reconoce que la experiencia sí ha tenido un sentido pedagógico.

“La idea es hacer estas visitas todos los meses, y he conversado con algunos alcaldes para que a través de sus oficinas de desarrollo comunitario podamos enviar información formativa, de manera que con las estructuras permanentes de la comunidad, podamos ir haciendo cierta educación cívica. Adicionalmente, pedimos coordinar con alcaldes y colegios de la región la realización de conversatorios con alumnos, para ir explicando el proceso constituyente a las nuevas generaciones”, afirmó.

– ¿Qué es lo que más le preguntaban las personas?

– En general, la gente preguntaba por qué no estábamos discutiendo la Constitución, por qué nos hemos demorado tanto. Después de explicarles, me preguntaban por el derecho a la educación, la salud, las pensiones; cómo nos puede cambiar la vida la Constitución, y ojo con esto, me consultaron mucho sobre las declaraciones de la derecha, principalmente, en torno a que este proceso es malo. Me preguntaron por qué el constituyente Arrau o la derecha dicen que éste es un mal proceso. Me preocupó el hecho que ese mensaje de que el proceso “está mal” está llegando, y hago la diferencia entre que está llegando y entre que está calando, porque la gente sabe lo que están diciendo, pero no lo cree, o no entiende por qué. Ahí entro a explicar que algunas cosas del reglamento no me gustan, pero que resultaron de la deliberación democrática. Les cuento que Bolivia se demoró siete meses en tener un reglamento, y nosotros solo 95 días.

– Era normal, además, que hubiera diferencias en un comienzo, pues se juntaron 155 personas muy distintas entre sí, la gran mayoría ajena al mundo político tradicional…

– Yo siempre explico que esto fue como armar un curso nuevo con gente que viene de diferentes lugares del país, del sur, del norte, de Santiago, del campo, de la ciudad. En un principio, nadie confía en nadie, y se los pone en una sala vacía, para que se organicen, y tienen que comenzar a crear mecanismos de confianza y de organización. Todo eso se hizo en 95 días, y siendo yo una persona no autocomplaciente, creo que fue un proceso bien llevado al final, con sus bemoles, problemas y cosas que no me gustan, pero que al final, logró sacar adelante la tarea.

– ¿Se ha reencantado con el proceso? Porque en un principio se le vio algo alejado de la contingencia.

– Yo tomé una decisión personal de dar espacio durante todo el proceso de instalación a aquellos que no habían sido protagonistas de la historia ni autoridades. Parte importante de este proceso en un principio tuvo que ver con una catarsis, con el desahogo, y me pareció adecuado tomar distancia, porque creí que era la hora que otros opinaran y no me equivoqué, pues esa misma catarsis derivó en que se explicitaran las diferencias. Esto se tradujo en la desintegración de la Lista del Pueblo y en el reacomodo y formación de comités. El gran triunfo de esta primera etapa, más allá de tener los cuatro reglamentos en un corto tiempo, fue haber logrado ratificar en la convención y con su actual composición los dos tercios. Ese fue el gran triunfo.

– ¿Cree que esa alianza que se formó entre el colectivo del Apruebo, Frente Amplio, INN y colectivo socialista para defender los 2/3 es la que le dará base a los acuerdos durante la discusión de la Constitución?

– Todavía es muy prematuro decirlo, pues esa mayoría que logramos conformar para defender los 2/3 sufrió una amenaza luego, cuando el PC, por medio de Marcos Barraza, le dijo al Frente Amplio que si seguía votando con nosotros, ellos se bajaban de la candidatura de Boric. Eso obligó al Frente Amplio a aprobar los plebiscitos dirimentes. El fenómeno presidencial condiciona en parte el proceso constituyente y las mayorías que se van formando. Ahora bien, en el actual escenario presidencial, en que el Frente Amplio tiene altas probabilidades de ser gobierno, ellos se han dado cuenta que su alianza con el PC es electoral, y que la estabilidad de un eventual gobierno de Boric depende de la gente que tiene experiencia de gobierno, y ésa es la gente de centro izquierda. Yo espero que podamos recomponer esta alianza desde el punto de vista de la convención y ponermos de acuerdo en los grandes temas de la Constitución.

– Pero a Boric se le ha visto muy cercano a Yasna Provoste…

– El problema no es lo que piensa Boric, sino que dentro de su alianza tiene al PC que no piensa eso. La pregunta entonces es cómo va a compatibilizar ambas cosas, es un problema de él, no nuestro. Hoy, mi principal preocupación es conformar una mayoría estable en la convención que permita ponerse de acuerdo en los grandes temas estructurales. Que se entienda que el texto constitucional no puede ser infantilmente maximalista, porque corre el riesgo de ser rechazado en el plebiscito de salida. Necesitamos una Constitución que sea lo suficientemente transformadora, pero que garantice al país paz, estabilidad y crecimiento.

Clima electoral

– ¿Cómo ha visto el clima electoral presidencial?

– No había visto nunca en mi experiencia política un nivel de agresividadd y de bajo nivel del debate como el mostrado. Hay candidatos que proponen cosas sin estructura de financiamiento; otros realizan afirmaciones evidentemente falsas, y otros se han dedicado a descalificarse mutuamente, veo mucho adjetivo y poco sustantivo, en un momento en que Chile va a vivir quizás la crisis más profunda desde 1982. Hoy la economía chilena está subsidiada por los retiros, el IFE, los bonos y la suspensión del pago de las cuentas. Pero eso termina en diciembre. Quien logre ser Presidente o Presidenta de la República va a tener una tormenta perfecta en sus manos y va a requerir de grandes acuerdos para darle gobernabilidad al país.

– ¿Y las parlamentarias? Poco se ha hablado de la importancia que tendrá la composición del próximo parlamento…

– Coincido, creo que la elección más importante que vamos a vivir en noviembre no es la presidencial, sino la parlamentaria, porque si tenemos un parlamento donde hay 2/3 para uno u otro lado, puede condicionar y cambiar las reglas de la Constituyente, y eso puede significar el fracaso de la convención. En consecuencia, es clave que el Parlamento que se elija sea con hombres y mujeres que representen la diversidad, pero que ojalá mantengan los equilibrios.

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