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Desempleo con rostro de mujer

La cara del desempleo durante la pandemia y la posterior crisis global ha sido de mujer: ejecutivas, profesionales, vendedoras en locales comerciales, empleadas de restaurantes y hoteles, asesoras del hogar. Por cada hombre que salió de la población ocupada en Ñuble, salieron dos mujeres. Las cifras del INE se han quedado siempre cortas en esta materia, pues no se ha considerado, en su total dimensión, el impacto la destrucción de miles de empleos informales ocupados por mujeres.

Significa, a no dudarlo, un fuerte retroceso en los avances que la región había logrado en su participación en el mercado laboral y que va a requerir una mayor proactividad de la política pública. De hecho, cualquier estrategia para reactivar la creación y protección de empleos en Ñuble debe incorporar un enfoque de género, pues el alza en la tasa de desocupación femenina se ha comportado de forma contraria a otros ciclos negativos del empleo, donde las mujeres -a fin de contribuir con ingresos para sus hogares- incrementaban su participación en el mercado laboral cuando aumentaba el desempleo masculino.

Para los analistas, Chile retrocedió una década. Veníamos de una participación laboral antes de la pandemia que había llegado al 52%, pero dos años de crisis sanitaria y económica destruyeron proporcionalmente mucho más el empleo de las mujeres. Un estudio de Comunidad Mujer presentado a fines de 2021 reveló que el 88% de las mujeres cesantes salió de la fuerza laboral, y no estaba buscando empleo.

Este año, las cosas han mejorado un poco. En el trimestre móvil abril-junio de 2022, la tasa de desocupación femenina alcanzó un 9,6%, lo que es 7 décimas menos que en igual trimestre de 2021. Las ocupadas, en Ñuble, los últimos 12 meses, aumentaron 11,6%.

La pregunta es si será permanente este dinamismo y suficiente para una efectiva recuperación del empleo femenino. Probablemente no. Se vienen años muy duros, pues a los efectos de la pandemia habrá que sumar la actual crisis económica y la amenaza de una recesión global.

Crear nuevos puestos de trabajo es un reto monumental, especialmente si la capacidad adquisitiva de la gente va en declive. Ni qué hablar si se trata de empleos de calidad, en una región con índices de informalidad que superan los registrados en las estadísticas oficiales.

Por eso si se quiere recuperar el empleo femenino, es prioritario asegurar mayor participación a las mujeres en sectores dinamizadores de la economía, como también medidas de atención inmediata a la pérdida de ingresos.

No hay que olvidar que en muchos casos el emprendimiento femenino en nuestro país no es por oportunidad sino por necesidad para aumentar ingresos, de modo que la destrucción de empleos femeninos y el retroceso del ingreso de los hogares revive el fantasma de la pobreza, convirtiéndose en una tremenda amenaza, pues la pobreza va enlazada con inseguridad, malestar social y pérdida de impulso en reformas urgentes que debe impulsar el actual gobierno y que requieren no solo recursos financieros, sino también confianza en las instituciones.

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