Close
Radio Radio Radio Radio

¿Buena participación?

Cristian Cáceres

Las largas filas que no se veían hace años hicieron pensar, durante la jornada del domingo, que esta cuádruple elección convocaría un alto número de votantes, sin embargo, el castigo a la política tradicional, la apatía y en cierta medida, también el miedo al contagio de Covid-19 llevó a más de la mitad del electorado a abstenerse.

Según analistas consultados por nuestro medio, influyeron también la confianza y comodidad de personas que dieron por ganada esta elección, así como también la costumbre de otras de participar únicamente en segunda vuelta presidencial. Asimismo, un tema sobre el cual recomiendan poner atención es el transporte, cuyo débil oferta también desincentivó la participación en sectores de menores ingresos y viene desde hace tiempo siendo un factor de desigualdad política, pues el electorado más acomodado y conservador de Ñuble tiene claramente más posibilidades para ir a votar.

De hecho, en la región de Ñuble la tasa de participación llegó a solo 45% del padrón, inferior al 47,6% de la primera vuelta presidencial de 2017. A nivel nacional, en tanto, la participación alcanzó un 46,8%, inferior al 50,9% del Plebiscito, y muy similar al 46,7% de los comicios de 2017. Coelemu (50,3%), Chillán Viejo (49,4%) y Quirihue (47,4%) tuvieron las tasas más altas de participación, en tanto las más bajas se dieron en Ninhue (40,3%), San Carlos (41,1%) y Pemuco (41,1%).

Esto, además de constituir un fracaso de la democracia, pues con estas cifras la legitimidad de las autoridades electas es cuestionable, también muestra que hoy existen dos tipos de ciudadanos: los que tienen cultura cívica y los que no.

Otra de las lecciones que deja el proceso del domingo y que los dos candidatos a la Presidencia que pasaron a segunda vuelta deberán tener muy en cuenta para sus campañas es que la política no es una cuestión puramente aritmética, algo que se mide por los votos; es sobre todo una cuestión sociológica que se mide por las expectativas. Y si más de la mitad de las personas con derecho a voto se abstuvo, es por mucho más que la inercia de la flojera o el desinterés; es el resultado de un extendido proceso que ha modelado la vida de millones de personas que sienten que no hay elenco político, ni liderazgo, capaz de hacer los cambios y promover las reformas que Chile necesita.

El problema es que -como un círculo vicioso- dicha desesperanza que se traduce en apatía electoral no sólo reduce las posibilidades de cambio, sino que facilita la mantención del status quo que tantas insatisfacciones y desencanto ha generado en la sociedad chilena. 

Se podrá pensar en generar incentivos para elevar la participación, como el voto remoto o el voto electrónico, o echar pie atrás y volver al voto obligatorio, pero finalmente, la voluntad popular reside en una decisión individual motivada por el deseo de hacer valer un derecho. Un derecho que se debe ejercer cuando existe conciencia cívica, y que constituye la única herramienta de participación efectiva para avanzar hacia una sociedad más justa.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top