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Aumento de la pobreza en la Región

Un fuerte impacto en los ingresos de la población en Ñuble se comienza a prever como consecuencia del deterioro económico que ya se observa a nivel nacional, con proyecciones que apuntan a una recesión (crecimiento negativo por dos trimestres), a un escenario de elevada inflación en los próximos seis meses y a un estancamiento de la inversión que ya es patente.

Como consecuencia de ello, los especialistas, y dado el encarecimiento del costo de la vida, no es difícil anticipar un aumento en las tasas de pobreza, un tema particularmente sensible en la segunda región más pobre del país.

Según la Encuesta Casen 2020, un 14,7% de la población regional se encuentra en situación de pobreza, es decir, son familias cuyos ingresos no alcanzan a cubrir el costo de una canasta básica y son altamente dependientes de subsidios y transferencias estatales. De esta forma, además del retiro de sus fondos de pensiones, lograron mantenerse durante la pandemia. Sin embargo, ambas situaciones hoy no se presentan, ni lo harán en el futuro.

La proyección no es buena y la agricultura vuelve a aparecer como una tabla de salvación, pero solo temporal, pues la estacionalidad en los próximos meses debería aumentar la demanda de ese mercado laboral y evitar un fuerte aumento del desempleo. No obstante, los niveles de ocupación en dicho sector la pasada temporada nunca llegaron a los niveles pre-pandemia, lo que sumado a la dificultad de las empresas para encontrar mano de obra, dan cuenta de que la estacionalidad incide positivamente sobre el empleo, pero no fue ni será un factor determinante de la disminución en la tasa de pobreza.

La crisis sanitaria y la posterior crisis económica global nos entrega una preocupante fotografía: los más pobres se han empobrecido más y la desigualdad de ingresos del trabajo entre los más ricos y los más pobres supera las 416 veces, según estimaciones de la Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País.

Lamentablemente, seguimos en un escenario de alta inflación, con precios subiendo e indicadores que revelan un estancamiento de la economía regional. El valor de la canasta de alimentos ha aumentado más de un 20% en 12 meses y lo mismo la pobreza, que hoy, sin duda, es superior a la medida por la Casen en 2020, un dato que se verá confirmado por una nueva versión del estudio que se aplicará este año.

Por lo mismo, no deja de preocupar el excesivo optimismo por parte de algunas autoridades políticas de la zona, sobre el impacto que producirán las ayudas estatales, como si se tratara de una fórmula mágica para superar un problema que arrastra Ñuble de manera crónica y que hoy se ve amplificado por la coyuntura.

Para la Región, el desafío urgente es generar y recuperar empleos de calidad, especialmente para mujeres y personas en vulnerabilidad, que son las más golpeadas por el aumento del costo de la vida. También se requieren medidas pro reactivación, diferenciadas para los distintos rubros y provincias, que integren la mirada de la academia, de los municipios y de las organizaciones gremiales y sociales, de manera que la creación de empleos responda a una mirada estratégica que beneficie por igual a todos los territorios de Ñuble.

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