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ARDA Chillán: héroes, ciudadanos y anónimos, que merecen otro trato

Mauricio Ulloa

El pasado 14 de julio la Agrupación Rehabilitadora de Alcohólicos (ARDA) Chillán cumplió 60 años de funcionamiento. La necesidad de un grupo de personas que necesitaban superar la enfermedad motivaron su creación, y hoy día es la única institución privada sin fines de lucro en el país que brinda atención a las personas inmersas en el alcoholismo.

ARDA Chillán se niega a repetir lo que sucedió en las sedes de Arica, Puerto Montt o Santiago, que por falta de recursos se vieron obligadas a cerrar sus puertas. Su actual directiva asegura que hará lo posible para que la agrupación pueda seguir al servicio de la comunidad y continuar su labor a lo largo del tiempo.

Hasta hace unos 10 o 15 años el Ministerio de Salud financió cerca del 70% de los costos de la institución, también contaron con el apoyo del Hospital, municipalidades y otros entes gubernamentales. Actualmente, la realidad es otra, pues subsisten con el aporte que se cobra a los pacientes y el aporte de los 45 socios activos y 16 socios colaboradores.

“En estos momentos el gran desafío nuestro es mantener y sacar adelante ARDA Chillán, queremos sensibilizar a las autoridades a que se pongan la camiseta con ARDA y se valore como corresponde. Si la comuna no nos apoya vamos a licitarla a otras comunas o región que quiera apoyar con recursos económicos y sociales, porque nosotros como socios activos no queremos dejarla morir, vamos hacer lo posible e imposible por sacarla adelante porque estas terapias son una necesidad para la sociedad”, explicó Jorge Villavicencio, presidente de ARDA Chillán.

“La región de Ñuble tiene 21 comunas, si cada municipio enviara un paciente mensual a rehabilitarse tendríamos 21 personas al mes y con eso estaríamos contentos por dos razones; ocupamos nuestra capacidad instalada y hacemos un bien social mayor porque en ARDA atendemos generalmente a gente con más escasos recursos. La gente de dinero no viene a ARDA, se va a Santiago o a otro lado pagando de manera particular”, añadió.

Desde sus inicios en 1962, ARDA Chillán ha rehabilitado a más de 12 mil personas con problemas con el alcohol, sin contar el impacto indirecto que genera en familiares. Villavicencio afirmó que de acuerdo a los registros y seguimientos que realizan a los pacientes, sólo cerca del 2% recae en el alcoholismo. “Son generalmente las personas que vienen no tan convencidas y presionadas por la familia”, dijo.

En los últimos dos años, según un estudio realizado por el Minsal, incrementó en un 22,5% la adicción de alcohol en los jóvenes entre 12 y 17 años, “y eso es tremendamente preocupante”. A su juicio, el Estado carece de políticas públicas para enfrentar este flagelo que no distingue edad, sexo ni estrato social.

“Lamentablemente las autoridades no toman conciencia del problema del alcohol, se enfocan en atender el problema de la droga, y eso está bien, pero el alcohol es tanto o más dañino que la droga porque también deteriora a la familia e hijos, y la persona queda en muy malas condiciones”, indicó.

“El alcoholismo sigue aumentando y siguen promocionándolo comercialmente, mientras siga esa actitud nuestros esfuerzos se diluyen. En la televisión y eventos publicitan la cerveza, el pisco, es decir, estamos luchando contra un gigante económico que es la venta de alcohol y eso debe ser una política a nivel nacional”, agregó.

Rehabilitación

En la calle Almirante Riveros #108 funciona ARDA Chillán, una propiedad de 4 mil m2 que con mucho esfuerzo se ha ido acondicionando para mejorar la rehabilitación de los pacientes.

Atienden a personas mayores de 18 años que llegan voluntariamente buscando superar el alcoholismo. El costo del tratamiento es de $350 mil pesos, la persona se debe internar durante dos a cuatro semanas, en las que es atendido por profesionales médicos, psicólogo, enfermera y asistente social, además de realizar diversas actividades recreativas, charlas motivacionales, entre otras.

“El tratamiento incluye pensión completa, desayuno, almuerzo y once. A cada paciente se le realiza análisis de sangre para ver el estado hepático. También tienen un cuidador interno que se preocupa de su estado diario, más la administración general. Se hacen actividades, charlas motivacionales, religiosas, sobre alcoholismo y terapia ocupacional”, destacó Villavicencio.

Las instalaciones cuentan con dos salones equipados con televisión, sala con mesas de pool, de ping-pong, taca taca, máquinas de ejercicios, naipes, dominó, etc.

Las personas al finalizar las terapias son sometidas a evaluación médica y psicológica, de ser necesario los profesionales tratantes pueden recomendar extender por más tiempo su estadía en ARDA Chillán para lograr una rehabilitación efectiva.

El centro tiene una capacidad para atender a 20 personas cada dos semanas. Actualmente trabajan con un promedio de 7 a 12 pacientes. “Recibimos gente de todo el país: Arica, Puerto Montt, Osorno, Temuco y de todas las comunas de Ñuble”, subrayó el presidente de la agrupación.

“Salí del abismo”

Han transcurrido 21 años desde que Pedro Martínez Venegas, de 74 años, no se ha visto tentado a caer nuevamente en el alcohol. Logró vencer su problema tras rehabilitarse en ARDA Chillán, por lo que se siente agradecido con la institución a la que le dedica gran parte de su tiempo como socio activo.

“Soy un hombre bien agradecido de esta institución y por eso trabajo por ella. Debemos enaltecerla para que se mantenga a lo largo del tiempo y es una necesidad porque las generaciones están cada día peor”, expresó el chillanejo.

Recordó que llegó a la agrupación de manera voluntaria al ver que la dependencia del alcohol estaba empeorando su estado físico y su situación económica. “El alcohol afectó mi situación económica, prácticamente se echó a perder bastante. Mi familia me apoyó y gracias a esta institución salí del abismo en que me estaba hundiendo”, dijo Martínez.

De su permanencia en ARDA mientras estuvo en rehabilitación recuerda que “no tuve dificultades, pero lo más difícil fue dejar el alcohol. Una vez estando aquí se nota que este tratamiento es efectivo para uno y para recuperar a la familia. Estoy bien gracias a esta institución, lo digo con orgullo y me saco el sombrero porque me ayudaron a recuperarme”.

“Por mi familia”

José Barriga Troncoso de 66 años lleva una semana internado en la institución. Llegó buscando la terapia rehabilitadora de alcoholismo para poder llevar una vida sana y tranquila. “Desde hace tres años tengo problemas con el alcohol”, indicó.

Es oriundo del sector Cerro Negro, en la comuna de Quillón y se dedica a las faenas del campo. Tiene conocimiento de labor de ARDA Chillán ya que conoce a personas que se trataron en el recinto.

Respecto a su problema con la adicción al alcohol explicó que decidió internarse motivado por su hijo y nietas. “Yo en realidad ya no podía parar de tomar, todos los días me curaba y tenía un problema grande que después que me curaba pasaba 10 o 15 días sin comer y eso me estaba afectando bastante. Tengo un hijo y dos nietas, así que por ellos me acerqué a ARDA Chillán”, confesó José Barriga.

“Le dije a mi hijo que quería rehabilitarme voluntariamente y él hizo todas las gestiones”, agregó.

Resaltó sentirse bien atendido en la agrupación y acogido por los compañeros que atraviesan una situación similar. “Me sentido bien, mejor que en casa, aquí nos atienden bien, hemos hecho un buen grupo con el resto de las pacientes, hemos compartido. No tengo ni una queja, solo agradecimiento”, señaló.

Confesó que la parte más compleja fue reconocer que tiene problemas de alcoholismo. “Espero que al salir de aquí me vaya bien y tengo que pelear por eso porque me quedan años por vivir, y los quiero vivir tranquilo y sano”, acotó.

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