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Al rojo vivo: abrochó la permanencia y su paso a la Sudamericana

En los pastos del estadio La Cisterna, el pasado 4 de diciembre, Ñublense derrotó 4-1 a Palestino y coronó un año de ensueño, no solo por asegurar su permanencia en la primera división tras el ascenso alcanzado a inicios del mismo año -luego de vencer el 9 de enero a Deportes Copiapó por 5-0- sino además por timbrar la clasificación a Copa Sudamericana, por segunda vez en su historia.

La última vez fue el año 2008, de la mano del técnico Fernando Díaz, donde cayó en primera ronda ante el equipo peruano, Sport Ancash.

En esos años el equipo chillanejo sufrió dos descensos, en 2011 y en 2015. Además el resto de las campañas no fueron sobresalientes y la hinchada se distanciaba cada vez más del equipo.

Sin embargo, las sonrisas empezaron a volver con la llegada de Jaime García, que le devolvió la mística al club que parecía perdida durante años, logrando en menos de un año el título de la Primera B y consolidando una campaña más que correcta, logrando un séptimo lugar con 44 puntos.

Lo de La Cisterna tuvo ribetes épicos puesto que los diablos rojos debieron remontar el marcador adverso tras la apertura de la cuenta a cargo de Carlos Villanueva en el minuto 14.

Sin embargo, en el 44 llegó el hito clave que provocaría un vuelco total en el partido. Guillermo Soto le entraba con todo a Walter Martínez, arrastrando su tobillo izquierdo, ganándose la tarjeta amarilla, sin embargo el árbitro Cristián Garay acudió al VAR para comprobar que la falta ameritaba tarjeta roja, cambiando su veredicto y así el conjunto capitalino quedaba con 10 jugadores con 45’ minutos por jugar.

Con uno más en la cancha Ñublense supo desnivelar el partido gracias a sus características más sobresaliente, la rapidez de sus contragolpes.

Matías Moya, definió con un derechazo cruzado para convertir el empate y desatar el festejo de toda la banca “diabla”

El ex River anotó su séptimo tanto con la camiseta ñublensina, siendo el segundo goleador del equipo por detrás de Nicolás Guerra, que alcanzó los 12 tantos.

Con el empate, el equipo tricolor cayó en la desesperación ya que se le escapaba de las manos la opción de jugar un torneo internacional. Poco a poco empezaron a dejar más espacios en el fondo, quedando propensos a las rápidas contra de los “diablos rojos”.

Fue así como en el minuto 76’ nuevamente la figura de Joe Abrigo protagonizó una rápida salida desde la mitad de la cancha para habilitar a Nicolás Guerra, para que definiera con un exquisito toque por sobre el portero Nery Veloso para anotar el 2-1 y empezar a sellar la clasificación.

Ya en el minuto 85’, luego que a Palestino le anularan un gol por una mano en el área, los mismos actores del último gol del “Rojo” volvían aparecer, pero esta vez intercambiando roles.

Una nueva contra de la escuadra del “Búfalo”, que terminaba con un centro cruzado de Quinteros para que luego Guerra y Abrigo hicieran una hermosa pared para que este último decretará el tercero ya desatando la fiesta en Chillán y en Ñuble entero.

Ya la guinda de la torta la pondría Maximiliano Quinteros al 94’, que apareció para aprovechar un rebote en el área tras un disparo de Manuel Rivera, para colocar el 4-1 definitivo y silenciar a los hinchas del local y desatar un festejo desenfrenado del plantel ñublensino.

El sorteo de la Sudamericana determinó a Unión La Calera como el primer rival de Ñublense. El primer partido se disputará en el Nelson Oyarzún, mientras que la revancha será en el estadio Nicolás Chahuán.

Para la posteridad también quedará el primer paso, dado ese 5 de enero, con el triunfo frente a Copiapó que le permitió a Ñublense ascender a la división de honor. Mathías Pinto (20’), David Escalante (29’), otra vez Pinto (30’) y Óscar Ortega (48’ y 53’) sellaron la victoria.

Renueva Jaime García

Junto a lo deportivo, el fin de año llegaría movido para el Rojo. Para alegría de la hinchada, el artífice de la campaña, Jaime García, aseguró una nueva temporada en la banca ñublensina.

Por estos días, el estratego trabaja sigilosamente en el armado del plantel 2022, en Cartagena, donde se recupera de una cirugía de cadera a través de la cual se le reconstruyó el fémur de su pierna derecha, desastillado por una artrosis.

Para mantener el sello futbolístico que cosechó elogios en Primera A, el nacido en San Antonio reveló que espera tener un plantel cuya edad promedio sea 27 años.

“Considerando todo el plantel cuando esté armado, me gustaría que el promedio de edad sea de 27 a 28 años y que los jugadores más experimentados no tengan más de 31, 32 o 33 años como tope. Estamos armando el plantel desde atrás hacia adelante y luego vamos a ir trabajando en la zona de volantes y delanteros”, detalló el artífice del título de la Primera B y de la clasificación a la Copa Sudamericana.

La S.A. cambia de dueño

Otro de los hitos este año fue el cambio de propietario en la Sociedad Anónima controladora de Ñublense. Patrick Kiblisky puso en venta su parte accionaria (68%) y lo más probable es que ésta sea adquirida por los dueños de OneSport (agencia de jugadores) Sergio Gioino y el empresario Pablo Leclerc, que junto al ex jugador profesional y su socio, Mauricio Valenzuela, son la cabeza del grupo CuatroTresTres.

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